Wednesday 2 June 2010

El FMI y la muerte del paciente

El FMI, tras un atento análisis de la situación de los Bancos en España, ha emitido su receta: necesitamos más mercado. El diagnóstico no sorprende. Desde su fundación, en todo país, en todas situaciones económicas y sociales, por diferentes que fueran, en todo tipo de crisis, el FMI siempre ha recetado el mismo remedio: más mercado. El FMI es como un médico que conoce un sólo medicamento. Mercado, mercado, mercado. Un elixir, una verdadera piedra filosofal.

La historia de los últimos cuarenta años ha demostrado que se trata de una receta para el desastre. Las recetas del FMI han reducido al hambre Africa, han reducido al desastre las economías de América Latina, han favorecido el mercado sin reglas, dando una contribución notable a la crisis que estamos viviendo. El próximo objetivo, al parecer, son las economías Europeas. ¿La solución para una crisis provocada por los excesos del mercado? Más mercado, of course. Joseph Stiglitz, ex vicepresidente del Banco Mundial, ex asesor económico de varios presidentes de EE.UU., premio Nobel de Economía 2001, en su libro Globalization and its Discontents, es tajante: "Las políticas del FMI, basadas en parte en el anticuado presupuesto de que los mercados generaban por sí mismos resultados eficientes, bloqueaban las intervenciones deseables de los Gobiernos en los mercados"; "[El FMI], fundado en la creencia de que los mercados funcionan muchas veces mal, ahora proclama la supremacía del mercado con fervor ideológico".

Lo que necesitamos no es más mercado, sino menos. Necesitamos una vuelta al primado de la política entendida como respuesta a las necesidades de las persona, y no como servicio al mercado todopoderoso. Necesitamos una economía al servicio de la gente y de sus vidas, no una economía que se transforma en un imperativo al que hay que sacrificar nuestro bienestar.

Necesitamos políticos que les puedan decir a los señores del FMI lo que pueden hacer con sus recetas. Y, sobre todo, necesitamos desmantelar un sistema neoliberal donde los gobiernos no tienen otra elección que seguir el FMI por encima de las necesidades de sus ciudadanos, porque la misma gente que nos dice como deberíamos actuar son los que controlan el mercado financiero y que al final, salen ganando de la implementación de estas recetas. Como el médico que al mismo tiempo produce un medicamento muy caro, y que receta su medicamento por cualquier tipo de enfermedad. Y si el paciente muere, pues, habrá más.

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