Wednesday, 5 May 2021

Elecciones en Madrid, o: el sueño de la razón

Según previsiones, Ayuso ha ganado por goleada y gobernará Madrid dis años más con el apoyo de la ultraderecha. El resultado no sorprende: ya hace semanas, en otro escrito, había hablado de las razones que la llevarían a una, entonces, probable, victoria. Pero si es cierto que, como dice el Alighieri, "saetta prevista vien più lenta", es cierto que se trata de una victoria preocupante no sólo (para una persona de izquierdas) en el plano político sino también (y esto debería preocupar a todos) en el plano de la salud democrática, por como se ha conseguido esta victoria y por la involución que representa en el debate político.

Para una persona de izquierda es lógicamente preocupante que, durante por lo menos dos años más, seguirá el desmantelamiento de la sanidad y de la educación públicas, la privatización de los servicios, la práctica de hacer negocios privados con la cosa pública. Esta es una preocupación política, de alguna manera normal en una persona de izquierda cuando gana la derecha.

Pero lo que hace esta victoria preocupante es lo que representa en el plano del anti-política, del anti-razón. Ayuso no ha ganado presentando su gestión durante los últimos dos años, ni presentando un programa para los dos años que vienen. La gestión de la administración Ayuso en los últimos dos años ha sido nula (dos leyes en dos años), su gestión de la pandemia, de que he hablado enotro escrito, nefasta (IA acumulada desde el 1/7 en 8300, la más alta de España, el 20% d los muertos con el 14% de la población, caída del PIB en un 10%, de las más altas de España, subida del paro en un año del 1.55% frente al 1.57% de la media española). Ayuso ha conseguido que no se hablara de eso. De hecho, Ayuso ha conseguido que en campaña no se hablara de gestión ni de programa. El folleto que ha enviado a los electores, con su foto, la palabra "libertad" y el verso en blanco sin ninguna propuesta ha sido la metáfora perfecta de su gestión y de su campaña.

Ayuso ha ganado porque ha gritado más que sus adversarios, porque ha enfrentado, porque ha calentado los ánimos sin, en realidad, decir nunca nada. Esto es lo que verdaderamente preocupa. El gran derrotado de la noche electoral ha sido Angel Gabilondo, el antitesis de Ayuso, una persona que, a pesar de tener profundas diferencias políticas con él, siempre he respetado por ser una persona sosegada y culta, una persona capaz de hablar de política, de problemas complejos que necesitan soluciones complejas. Esta es la política que, con la excepción de Más Madrid que ha ganado muchos votos, ha salido derrotada de la noche electoral. La derrota de Gabilondo no es sólo la derrota de un proyecto político (algo que, en una democracia es, al fin y al cabo, lo normal: uno gana y el otro pierde), es la derrota de la política razonada, de la política culta. La victoria de la campaña de Ayuso es la victoria de la política falsamente chabacana, que en el fondo es una política manipuladora muy sofisticada que primero crea artificialmente emociones y luego las explota sin decir realmente nada sobre su programa o sus ideales.

Pierde la razón y ganan las emociones, pierde el razonamiento y ganan los eslóganes. Ayuso no ha ganado proponiendo ideas, sino levantando el miedo, un miedo irracional, que no tiene ninguna razón efectiva de existir, pero que es muy poderoso a la hora de dirigir las acciones de las personas. Consuela un poco el éxito de Más Madrid y de Mónica García, una persona que, con un formato quizás más moderno, ha presentado también una campaña sosegada y basada en contenidos.

Ayuso ha demostrado que para ganar no sólo no es necesario tener un programa, sino que es mejor no tenerlo. Se ganan más votos insultando a los adversarios que hablando de los problemas de la cuidad. Si uno piensa un poco en la campaña electoral, se dará cuenta que, excepto por los insultos personales, los eslóganes y el enfrentamiento, Ayuso no ha dicho absolutamente nada. Esto es lo que preocupa desde el punto de vista de la salud democrática.

Para una persona de izquierda, una victoria de la derecha es siempre preocupante. Pero victorias de la derecha ha habido en el pasado y habrá en el futuro: es parte del juego democrático. Pero en Madrid ha ganado el miedo, ha ganado la anti-política, han ganado los eslóganes vacíos y, a menudo, basados en datos falsos. Esto es lo que verdaderamente debería preocupar todos los que, de izquierda o de derechas, se preocupan por la calidad de nuestra democracia.

Han ganado las emociones (sobre todo esa emoción muy poderosa que es el miedo), la razón se ha quedado dormida. Y Goya ya nos advirtió que el sueño de la razón produce monstruos.

Sunday, 11 April 2021

El rechazo a la vacuna: un "síndrome de irracionalidad inducida"

 Leo en un periódico que un 62% de las personas entre 60 y 69 años han rechazado hoy, 9 de Abril de 2021, vacunarse con la vacuna de AstraZeneca debido al temor de trombo. No sé si la cifra es cierta. Si lo es, se trata de una noticia preocupante en dos planos distintos: el epidemiológico y el social-informativo.

La seguridad de la vacuna de AstraZeneca no ha sido nunca puesta en duda. Los efectos secundarios graves (la trombocitopenia trombótica inmunitaria inducida por vacuna, VITT, desde su nombre en inglés: vaccine-induced immune thrombotic thrombocytopenia) se presentan más o menos en un caso por cada millón de vacunas inyectada. No todos estos casos son debidos a la vacuna, claramente: siempre ha habido casos de este síndrome, por tanto hay un "ruido de fondo" de casos independientes de la vacuna. Aún si todos estos casos fueran debido a la vacuna, se trataría todavía de una vacuna tan segura como la vacuna de la gripe que esa misma franja de persona se pone todos los años.

Esto sin contar el efecto más importante: al inmunidad al sars-cov-2. Las cuentas son fáciles: a día de hoy en España han muerto unas 78000 personas por covid. Sobre una población de 47 millones de habitantes esto significa que una persona tiene un 0.16% de probabilidad de morir por covid. Mucho más si es una persona de más de 60 años, donde la mortalidad es mucho más alta, menos ahora que los contagios se están reduciendo. Asumamos que estos dos efecto se compensan y que una persona de más de 60 años en España, independientemente de lo que haga, tiene un 0.1% de probabilidad de morir por covid. Esto hay que compararlo con el 0.0001% de probabilidad de padecer efectos graves (y por lo menos un orden de magnitud menos de morir por efecto de la vacuna). Esto quiere decir que es 1.000 veces más probable que estas personas mueran de covid que de VITT. Se trata de un cálculo muy aproximado por tanto seamos conservadores y dividamos por 10: una persona tiene 100 veces más probabilidades de morir de covid que de VITT.

Está claro que rechazar la vacuna no tiene ningún sentido, por lo menos si a uno le interesa sobrevivir. Entonces, ¿de dónde viene esta ola de rechazos? Puede parecer un tópico, pero los culpables son los de siempre: la información y la educación.

Hemos dicho que la probabilidad de padecer efectos graves por la vacuna de AstraZeneca no es mucho mayor que la de padecerlos por la vacuna de la gripe. Entonces, ¿por qué se habla tanto de los efectos de una y prácticamente nada de los efecto de la otra? Una diferencia importante son los números absolutos. Se están vacunando millones de personas a un ritmo nunca visto antes; es normal que, con las mismas probabilidades, haya mucho más casos. Y, lamentablemente, los medios de comunicación van más detrás de la "historia" que de la información. El porcentaje no hace noticia, los casos, sí. Y una vez que han empezado, los medios de información no paran. Estos casos generan audiencia, crean todo tipo de hipótesis, más o menos absurdas, que se pueden explotar en muchos programas, más o menos serios, y siguen generando audiencia. Una vez que se ha creado la forma mentis "está pasando algo", cualquier voz racional que intente reconducir el problema a sus términos reales será marcada como "parte de la conspiración", "uno de ellos" y por cada programa que intente dar voz a un científico serio habrá tres que saldrán a decir que "hay algo detrás de todo esto".

 

Hay otro elemento que considerar. Un amigo médico me dice que en Andalucía el porcentaje de personas que han rechazado la vacuna es del 20%. No he tenido la posibilidad de averiguar el dato, pero confío en quien me lo ha dado. No creo que los andaluces sean genéticamente más racionales que los madrileños, por tanto algo externo tiene que intervenir para explicar esta diferencia. Creo que es la actitud de los gobiernos regionales. El gobierno andaluz ha tenido una actitud bastante prudente y racional: ha aplicado medidas (ha llegado a pedir, muy razonablemente, que se prorrogue el estado de alarma), ha cooperado con comunidades y gobierno, y no ha buscado la confrontación. El gobierno de Madrid, desde el principio, se ha dedicado a la descalificación de todo lo que hacía Sanidad y las demás comunidades (recordamos el acuerdo con las dos Castillas, firmado y rechazado al día siguiente), a crear enfrentamiento y confusión. Esta actitud influye en cómo la gente interpreta los cambios en los protocolos debidos a los nuevos datos. En este ambiente de enfrentamiento un cambio perfectamente comprensible desde un punto de vista científico se transforma en un motivo de desconfianza.

Aquí entra en juego la educación. La epidemiología es una ciencia estadística, y es importante comprender conceptos como la probabilidad y el ratio de probabilidades. Cuando intenté explicarlo a un conocido, este se rebeló diciendo "lo que tu quiere es que juguemos a la ruleta rusa con la vacuna". No conseguí que entendiera que, si este es su punto de vista, todos los días jugamos a la ruleta rusa con el virus simplemente saliendo de casa. De hecho, independientemente del virus, todos los días jugamos a la ruleta rusa metiéndonos en un coche o cruzando la calle. Uno puede no creer que todo son probabilidades, pero instintivamente intentará mejorarlas mirando a ambos lados antes de cruzar la calle.

No creo que el problema sea la falta de capacidad de comprensión en la gente. Creo al contrario que casi todos tienen suficiente capacidad para entender los conceptos necesarios a un análisis de la situación epidemiológica. Noam Chomsky una vez observó cómo en EE.UU. personas que dicen no saber nada de matemáticas o incluso de odiar las matemáticas usaban rutinariamente concepto estadísticos muy avanzados cada vez que hablaban de baseball. Si sólo consiguiéramos crear en la gente un interés para la epidemiología igual a lo que los americanos tienen para el baseball, nuestra situación mejoraría muchísimo.

 

Ahora sólo hace falta encontrar la manera de hacerlo...

Monday, 5 April 2021

4 de Mayo: ¿La irresponsabilidad mantendrá el poder en Madrid?

El 4 de Mayo habrá elecciones en Madrid, y todas las encuestas confirman que el Partido Popular será el gran ganador. No está claro si tendrá o no la mayoría para poder gobernar: mucho dependerá de la supervivencia de Ciudadanos. Si C’s conseguirá superar el 5% de los votos y conseguir, por lo menos, los 7 diputados correspondientes, es muy probable que la derecha tenga mayoría, si no, todo está todavía por ver.

Hay varias razones que explican este éxito del PP. Algunas de ellas son de simple “matemática electoral”. En 2019, en el momento de máximo auge de Ciudadanos, el PSOE ganó las elecciones y el PP se hundió. Esto significa que en Madrid C’s quitó votos casi exclusivamente al PP, y prácticamente ninguno al PSOE. Es lógico pensar que ahora que C’s se hunde casi todos estos votos vuelvan al PP. 

Por otro lado, el PP de Madrid está muy escorado a la derecha, más que en otras comunidades. La gestión de Ayuso es esencialmente la que podría hacer VOX. Esto hace que VOX no sea una opción tan apetecible para la derecha del PP, y reducirá mucho el trasvaso de PP a VOX que se ha verificado en otras comunidades.

También, tradicionalmente, en Madrid la derecha vota más que la izquierda. La participación roza el 75% en los barrios más ricos y en general "de derechas", y se queda en el 60% en los barrios "de izquierda". El hecho que las elecciones sean un martes y que el gobierno regional se haya negado a declarar el 4 de Mayo festivo también los ayudará (y hay más que una sospecha que esta es la razón real por no declarar festivo el día de las elecciones).

Pero hay más razones para este éxito previsto, y la más absurda es la siguiente: Ayuso no ganará las elecciones a pesar de su gestión irresponsable, las ganará gracias a ella. Madrid premia la irresponsabilidad, premia a quien pone el derecho a la caña por encima del derecho a la salud, a quien ignora la atención primaria y abre el interior de bares y restaurantes. Madrid es el epitome de la cultura del egoísmo, de la cerrazón y de la insolidaridad en que vivimos: a muchos madrileños les interesa sólo lo que ven y sólo lo que les afecta directamente. Los hospitales, las UCIs colapsadas no se ven, el vino en el interior de un bar, sí. "Lo que no me afecta directamente, no existe": esta es la ideología en que vivimos, y esto es lo que Madrid va a votar.

Hace unos meses, una enfermera de Madrid publicó una carta abierta hablando de su desesperante situación en el trabajo. Allí habló de una conversación que tuvo con el hijo de unos amigos, un joven que se saltaba las medidas y se iba de fiesta. Lo que el chico le dijo no podría ser más claro (cito de memoria): “a mi me gusta ir de fiestas, y en cuanto no le pase nada a mi familia, los muertos me dan igual”. Temo que esta sea la mentalidad de muchos madrileños. Es esta mentalidad la que premia la nefasta gestión de Ayuso y que le dará la victoria.

En muchos casos la desinformación ha ayudado a propagar el discurso del gobierno regional, dándole esencialmente la hegemonía y difundiendo la sensación de un éxito de gestión que está muy lejos de la realidad. Hasta se ha llegado al absurdo de hablar de "milagro madrileño" para calificar el descontrol que hemos vivido en nuestra comunidad. Lo sorprendente es que los datos están allí. El dato epidemiológico que más directamente se relaciona con las medidas es el número de contagiados (el número de muerto depende también de otras variables, por tanto no es la mejor medida del éxito de las medidas. Usarlo es un poco como medir el tiempo desde la última comida usando el hambre que se tiene: el hambre depende de muchos factores por tanto, a pesar de ser una buena medida para saber cuando cenar, no es un buen sustituto del reloj para saber cuando coger el tren de las 17). 

Si consideramos la incidencia acumulada desde el 1 de Julio (más o menos cuando las CCAA recuperaron sus competencias), hasta el 1/4/2021, Madrid tiene unos 8.200 casos por cada 100.000 habitantes: el valor más alto de España. Es un dato que es fácil esconder si se tiene una buena máquina de propaganda: los datos oficiales sólo dan la IA a corto plazo (IA-14 días e IA-7 días) y muchas veces hay comunidades con una IA más alta que Madrid. Lo que no se considera es que Madrid está siempre entre las primeras dos o tres, mientras las que hoy están por encima de Madrid mañana están muy por debajo. Así, mirando siempre al caso temporáneamente peor, no se nota que Madrid ha tenido una ola más larga que los demás, y que los casos se acumulan, un problema de que hablé en ocasión del comienzo de la tercera ola.

Por ejemplo, en Madrid se hacían comparaciones con Valencia cuando Valencia tenía una IA de 1.200 y Madrid una de 900. No se habla mucho, por otro lado, del hecho que en poco más de un mes Valencia ha reducido si IA a menos de 30, mientras Madrid está en más de 250 (datos del 1/4/2021). Valencia ha aprendido la lección del desastre de enero, cierra la hostelería a las 18 e impone estrictas limitaciones a la movilidad. Medidas incómodas, pero que funcionan. Las cañas se pagan con muertos.

Hay quien usa como justificante para estos malos datos la densidad media de población en Madrid, olvidando que la densidad media no es necesariamente la variable epidemiológicamente más significativa: la densidad mediana lo es mucho más. Me explico. Consideramos el caso de Alberta, en Canadá. Alberta es un territorio enorme (660.000 Km2) con pocos habitantes (4 millones). Su densidad media es muy baja (6 habitantes per Km2). Por otro lado, más de la mitad de los habitantes de Alberta viven en Calgary: el resto del territorio es como si no existiera. Desde un punto de vista epidemiológico, la situación de Alberta es la misma que habría si fuera un estado muy pequeño que sólo incluye la ciudad de Calgary y pocas más.

Hay muchas consideraciones de este estilo que se pueden hacer sobre el desastre de la gestión de Madrid, pero, como he dicho, parece que el discurso del gobierno regional se ha vuelto hegemónico, los mensajes basados en datos ciertos y consideraciones racionales no consiguen difundirse por encima del autobombo del "milagro". Y, temo, no consiguen difundirse principalmente por la visión egoísta del problema que muchos tienen y por el fenómeno de la "burbuja informativa": se oye sólo lo que nos gusta oír, sólo lo que confirma nuestros prejuicios y nuestras ideas preconcebida. Si lo que me interesa es salir a cenar y no me interesa la situación en los hospitales en cuanto no me toca directamente, pues, escucho quien habla de milagro y considero falsedad lo que dicen los que se oponen.

Dada esta actitud de parte de los madrileños, hay que reconocer que el gobierno de Ayuso es su gobierno ideal. Quien aprecia las medidas populista que hacen mella en la prensa, tendrá gobiernos populistas. Gastar dinero en reforzar la atención primaria era la medida más necesaria, pero este dinero "no se ve". Mejor construir un hospital inútil, sin contratar a médicos para trabajar allí, pero que permite una bonita ceremonia de inauguración y declarar "yo he construido un hospital". Quien se queda en la superficie de las cosas, no las analiza y se cree estos proclamas, tiene sus representantes ideales en la Comunidad de Madrid.

La presidente de la comunidad ha convocado elecciones en un momento en que se siente fuerte, y las encuestas le dan la razón. Hay quien dice que sólo un milagro podría hacer caer su gobierno. Pero... ¿quien dice que los milagros no se pueden realizar?

Monday, 29 March 2021

El suicidio arquitectónico de Madrid

Tras dos años de trabajos, la reforma de la estación de tribunal en Madrid ha llegado a su conclusión. Se trata de una reforma importante y necesaria para mejorar las instalaciones y permitir el acceso a las personas con movilidad reducida. Pero se trata también de una ocasión perdida: es una pena que, en lugar de recuperar y valorizar las baldosas blancas típicas de las estaciones de metro de Madrid, la reforma las ha eliminado y remplazado con anónimas planchas de metal que eliminan la "personalidad" de la estación y que en unos veinte años ya habrán envejecido. Si no se quería recuperar el aspecto original de la estación, había otras soluciones que permitían mantener su unicidad. Se podía, así como se hace por ejemplo en Paris, encomendar el diseño de su aspecto a un artista (en Paris distintas estaciones han sido decoradas por diferentes artistas, con un muy buen resultado). Pero no: como demasiadas veces sucede en la historia reciente de Madrid, se ha preferido la uniformidad anodina y la baja calidad a la unicidad y la duración.

 La falta de respeto para la historia del Metro puede parecer un asunto menor (y, en muchos sentido, lo es), pero es el epitome de la falta de respeto de Madrid hacia sigo misma.

 Madrid es una ciudad que, sobre todo en los años '60, '70 y '80 del Siglo pasado ha trabajado muy duro en destruirse. Desde el derrumbe de palacios (El Palacio del Duque de Uceda en la Plaza de Colon es un ejemplo) hasta la destrucción de entero viejos barrios (el viejo barrio de Argüelles con la Iglesia del Buen Suceso para la construcción del bloque del Corte Inglés de la Calle Princesa), Madrid ha destruido su historia en aras de horrores arquitectónicos. Ha sido constantemente incapaz de mantener y reformar lo que tenía. Incluso las pocas normas que tiene, por ejemplo la que impone mantener las fachadas en obras de reforma, han sido tomado poco en serio: es suficiente ver las critica que recibió la alcaldesa Carmena cuando aplicó esta norma a la protección del edificio España de la Plaza de España.

Incluso cuando se reforma, parece que Madrid no se respete. Todas las reformas y las peatonalizaciones en el centro de Madrid de los últimos 15 años se han hecho con la misma piedra: una piedra gris, débil y porosa. El gris de la piedra da a la ciudad su aspecto triste, la porosidad hace que la suciedad entre en poco tiempo en la piedra, dando a la ciudad un aspecto sucio, la debilidad hace que las baldosas se rompan o se desplacen en pocos años, dando a la ciudad un aspecto descuidado. Es suficiente pasar por las calles de Chueca, reformada hace menos de tres años, para ver piedras rotas y ya empapadas de suciedad y del aceite de los coches. Lo mismo en la Calle Fuencarral, en Callao, en Malasaña. Una cosa parece olvidársele casi siempre a nuestros arquitectos: las calles peatonales, por la mañana, están abiertas a las furgonetas de reparto, y es necesario diseñarla para que aguanten el peso y las maniobras de estas furgonetas: las baldosas grandes y débiles se rompen y se desplazan en pocos meses, sobre todo si reposan en una base no muy bien hecha. Y no hace falta viajar a países exóticos para ver un ejemplo de reforma bien hecha: es suficiente darse un paseo por el centro, bien reformado, de Málaga.

Las furgonetas y sus conductores, hay que admitirlo, tampoco ayudan. A los conductores no parece importarle mucho preservar y cuidar la ciudad en que viven. Las furgonetas arrasan sin piedad bolardos, doblan farolas, destruyen las estructuras alrededor de los árboles y, a veces, los mismos árboles. En la Calle Carretas o en Fuencarral buena parte de las decoraciones de metal alrededor de los árboles están destrozadas por conductores descuidados. Los madrileños de "a pié" tampoco cuidan a su ciudad, llenándola de suciedad (un ejemplo: los japoneses fuman tanto como los españoles, pero por las calles de Tokio o de Osaka no se ve una colilla; Madrid está lleno de ellas).


Tampoco las paredes se salvan, atacadas por todos lados. Por un lado, tenemos los grafiteros, estas personas que se definen a si mismas "artistas urbanos" pero que a menudo no van más allá del narcisismo de escribir su propio nombre. Duchamp quizás habría sabido dar un sentido a la idea de una firma sin cuadro (en oposición al cuadro anónimo, sin firma), pero consideraciones de este tipo parecen estar por encima de las consideraciones de nuestros grafiteros. Lo peor es que, así como el barro después de una inundación, lo cubren todo. Alguien, especialmente inculto y destructor, ha llegado a destrozar el trompe l'oeil de la Calle Montera que, si no era una obra maestra de la pintura, daba sin duda a la calle cierto carácter. Más, sin duda, que el vulgar nombre del grafitero, que es lo que tenemos ahora.

Al otro lado, tenemos la publicidad en los andamios, forma de grafitos legal pero igualmente vulgar y molesta. Mientras en Roma o Paris los andamios se cubren con una foto del edificio para limitar su impacto estético, en Madrid se cubren con publicidades cada vez más grandes y ordinarios.

Las tiendas y los negocios, que tanta parte tienen en dar personalidad a una ciudad, no consiguen cumplir esta función en Madrid. Al contrario de ciudades como san Francisco, que limitan drásticamente por ley la presencia de cadenas y franquicias en su centro, dejando espacio a las actividades sociales, Madrid parece trabajar en contra de ellos, facilitando la llegada de grandes cadenas que diluyen su personalidad y transforman calles como la Gran Vía en poco más de un centro comercial a cielo abierto. Caso todas las viejas tiendas con fachadas de hierro forjado o madera, que so su unicidad daban un toque a los viejos barrios de Madrid, han desaparecido, remplazadas por la ordinariez de las "imágenes corporativas" de las empresas, un fenómeno que ya había observado hace unos años.

Por alguna razón que no tengo del todo clara (incultura, puede ser), los madrileños no aman y no respetan a su ciudad, una ciudad que destruye constantemente su historia, que parece trabajar activamente en destruir su personalidad. Una especie de Las Vegas local, y quizás no es casualidad que justo aquí se quería construir esa monstruosidad que era Eurovegas. Pero una Las Vegas triste, una Las Vegas gris y sucia. Una pseudo Las Vegas sin la alegría de ser hortera y la alocada experimentación que caracteriza la ciudad de Nevada.

 Concluyo con una previsión: se está reformando la estación de Metro de Sol, otra reforma útil y necesaria. La estación, en sus orígenes, tenía una marquesina Art Deco que se eliminó para dejar espacio a una intersección entre la Gran Vía y la Calle Montera que, en ese momento, estaba abierta a los coches. Ahora que la Calle Montera se ha peatonalizado, se podría reconstruir la marquesina como señal de identidad del Metro (un poco como las entradas Art Deco de las estaciones de Metro de Paris). Apuesto que no se hará, que se pondrá una entrada anónima con un ascensor en un anónimo marco de aluminio. Espero, de todo corazón, perder la apuesta. 


08/06/2021

Me alegra comunicar que he perdido la apuesta con que terminaba mi escrito. LA estación de Metro de Gran Vía no tiene como entrada un marco de aluminio sino una estructura de piedra con una marquesina un poco en el estilo de la vieja entrada. No me gusta del todo: el Metro es una de las cumbres de la segunda revolución industrial (la del Siglo XIX-XX) y una entrada metálica de forja habría sido más apropiada. Además, la piedra gris y porosa tendrá todos los problemas de todas las reformas de Madrid. Lo peor, pero, está en el interior, donde se han repetido los estragos típicos de Madrid: en lugar de recuperar las partes de la vieja estación o, por lo menos, restituir su carácter, se ha preferido ir a un modernismo blando, ordinario, con paneles metálicos, iluminación de tienda de ropa, y una mega pantalla donde Metro de Madrid hace autobombo. Un desastre.

 

 

 

Saturday, 13 March 2021

Quer pasticciaccio brutto de puerta del sol

En el momento en que escribo (13 de Marzo de 2021), la situación del terremoto político en España es la siguiente: parece que el PP ha conseguido parar la moción de censura en Murcia comprando (no se me ocurre otro verbo para describir la maniobra) tres votos de C’s a cambio de sillones. En Madrid los tribunales todavía no se han pronunciado, pero lo más probable es que haya elecciones el 4 de Mayo.

La situación que parece estar más estable es la de Murcia. García Egea ha conseguido comprar tres votos, dos diputados de Ciudadanos se han visto ofrecer Consejería a cambio de votar en contra de la moción de censura, con buena paz del pacto anti-transfugismo que hace escasos meses (en Noviembre) se extendió a todas las administraciones públicas.

Está claro que Arrimada ha, en algún momento, calculado mal. O bien ha sobrevalorado la disciplina de sus diputados (un error muy poco justificable en un partido que se está desangrando y donde ya parte de la cúpula se ha ido a otros partidos), o ha pensado, con una ingenuidad casi imperdonable, que un pacto firmado pudiera impedir al PP hacer lo que le conviene. Partiendo de la frase de von Clausewitz que "laguerra es la continuación de la política con otros medios" y de la máxima que "en guerra y en amor todo está permitido", hay quien ha sacado la conclusión que "en política todo vale", incluso ignorar los pactos anti-transfuguismo firmados en 1998 y renovados en Noviembre 2020. Es una buena lección que todos los que quieren negociar con el PP en el futuro deberían aprender.

En Madrid la situación es más compleja, y en este caso no podemos considerar el PP como una entidad monolítica: es posible que en Madrid parte del PP gane sobre otra parte.

Asumiendo que haya elecciones y que, como dicen las encuestas, el PP las gane, hay tres escenarios posibles: (1) el PP consigue mayoría absoluta, (2) el PP gana pero necesita el apoyo de VOX para gobernar o (3) la izquierda consigue un número suficiente de escaños para que gobierne Gabilondo. La tercera hipótesis no parece, en este momento, muy probable.

El primer escenario sería un éxito rotundo del PP: Ayuso ganaría porque su gestión, que no puedo definir de otra manera que irresponsable, se verá premiada, y Casado ganará porque consigue un primer éxito sobre VOX y puede empezar en el programa anunciado de desvincular el PP de VOX. Se trata de un escenario posible. Es cierto que en casi toda España VOX está ganando votos quitándoselos al PP, pero Madrid está en una situación particular. Ideológicamente, Ayuso está tan alineada con la ideología de VOX que los electores que en otras regiones huyen del PP hacia VOX en Madrid podrían quedarse. Es decir, en Madrid VOX podría no ganar mucho. Queda que ver adonde irán los votos de Ciudadanos: Ciudadanos consiguió el éxito en Madrid en un momento en que todavía se presentaba como “partido bisagra”, que podía negociar con PSOE y PP, y recibió muchos votos de la parte “derecha” del PSOE. Se trata de votos que, dada la ideología bastante extrema de Ayuso, podrían volver al PSOE.

El segundo escenario (gobierno con VOX) sería un éxito para Ayuso y su política, pero una derrota para la línea política que Casado ha anunciado ya desde el discurso en la moción de censura de VOX. En este caso sería sí un éxito personal para Ayuso, pero un problema adicional para el PP en un momento de crisis y divisiones internas.

Lo absurdo de Madrid es que Ayuso no va a ganar a pesar de su pésima gestión de la pandemia (de que ya he hablado en otro escrito), sino gracias a ella. En Madrid, parece, hay mucha gente que ve salir de copas o de caña como la única cosa importante, ciertamente más importante que el colapso de la sanidad y el desgaste de los médicos. Salir es su juguete, y muchos tienen la mentalidad de un niño de nueve años: no quieren que se le quite su juguete, y les da igual que esto cause problemas serios a otras personas: en cuanto no le pase nada a ellos, lo único que le interesa es su juguete. Luego, claro, si le pasa algo (por ejemplo, si se infectan o si un familiar se contagia) no asumirán su responsabilidad y buscarán un culpable (Fernando Simón, normalmente). Pero por el momento están encantado con cualquiera les deje su juguete. El hecho que Madrid tenga la IA cumulativa desde el 1/7 más alta de España no les interesa. Actitudes irresponsables e insolidarias que ven en la gestión de Ayuso un aliado importante.

Es una pena ver como la solidaridad que todos sentimos en los meses duros del confinamiento se ha desvanecido en comportamientos insolidarios y dañinos. Pero es algo que ya se veía venir desde junio, y sobre eso también he escrito

Thursday, 4 March 2021

Otro viaje a Italia en época de covid-19

Por segunda vez en pocos meses he vuelto a viajar a Italia, más exactamente a Vinci, en la Toscana, en la orilla del rio Arno, más o menos a mitad de camino entre Florencia y Pisa. Estuve allí a finales de Agosto, y escribí mis impresiones entonces. He vuelto ahora, y la situación es completamente diferente. En general, en Agosto, mi impresión fue que por un lado las medidas oficiales para entrar en Italia eran más rígidas que en España (se pedía una PCR, a pesar de que en el aeropuerto nadie me controló nada) pero que las medidas locales eran mucho más relajadas. Las cosas, ahora, se han invertido.

Llegar a Vinci es hoy mucho más complicado que en Agosto. Ya no hay vuelos de Madrid ni a Pisa ni a Florencia, y es necesario volar a Fiumicino y desde allí coger un tren a Florencia y luego a Empoli. Para entrar en Italia sigue siendo necesario un test pero, sorprendentemente, ahora Italia acepta PCR y test de antígenos una decisión que, como observó la enfermera que me hizo el test, no tiene mucho sentido, dado que el test de antígenos tiene un alto taso de falsos negativos en asintomáticos. Además, en el aeropuerto hay que hacer varias declaraciones juradas de ausencia de síntomas, de contacto, hay que aclarar la razón del viaje etc. Esta vez sí alguien echó un ojo al resultado de mi test, pero nadie me pidió las declaraciones que había rellenado, ni las que rellené en el avión ni las que rellené antes de meterme en el tren para justificar al tránsito de una región a otra.

Las medidas para volver a España son más estrictas. Es necesaria una PCR (no vale el test de antígenos---cosa que puede presentar problemas porque tiene que estar hecha en las últimas 72 horas y en Italia el resultado puede tardar hasta 48) y antes de salir hay que rellenar un formulario on-line con todo tipo de datos. Con el formulario nos llega un email con un código QR que ese necesario escanear para poder salir del aeropuerto.

Por otro lado, ahora parece que Italia está tomando la situación mucho más en serio que España o, por lo menos, mucho más en serio que Madrid. La movilidad está reducida entre ayuntamientos (las personas se pueden desplazar sólo por motivos justificados). La hostelería, bares y restaurantes, está cerrada, y sólo se sirven comidas y bebidas para llevar. Hasta para tomarme un café con un amigo hemos tenido que pedirlo en el bar y luego sentarnos en un banco en un parque para tomarlo: ni siquiera las terrazas están abiertas, y esto que la Toscana no está todavía en el nivel máximo de alarma.

Italia ha evitado la locura absurda que hemos tenido en España en navidad. Ni se ha hablado de “salvar la navidad”, y no ha habido regiones que han empujado para relajar las medidas. En navidad en Italia todo estaba cerrado y la movilidad estaba fuertemente reducida. El premio ha sido un mes de enero con relativamente pocos casos y una tercera ola relativamente blanda. Nada comparado con los 15.000 muertos y el millón de casos de la tercera ola en España. Pero ahora los casos empiezan a aumentar y, como es lógico y como sostienen los modelosmatemáticos, las medidas hay que tomarla antes de llegar a una fase alta de la curva: mientras en España hay quien quiere repetir, en Semana Santa, la locura de navidad, Italia está aumentando las medidas en cuanto los casos empiezan a aumentar. Es una lección que deberíamos aprender, sobre todo en esas comunidades donde se empuja siempre para relajar las medidas, dando la prioridad a la economía sobre la salud y olvidando que sin salud no hay economía.

Por otro lado, confieso que me he alegrado que Lazio tuviera pocos casos y estuviera en un régimen más relajado. Salir de Fiumicino o esperar en Roma Termini es un placer. Desde el punto de vista de la arquitectura Fiumicino no es tan impresionante como la T4 de Barajas pero, al contrario de Barajas, todavía tiene un buen sentido del servicio. En Fiumicino o Termini es todavía posible sentarse en un restaurante donde un camarero vendrá a nuestra mesa, tomará el pedido y nos traerá buena comida. Barajas, lamentablemente, ha cedido por completo a la comida rápida. Los italianos, en este momento, tienen mucho que enseñarnos sobre cómo sobrevivir (al virus) y sobre como vivir.

Friday, 5 February 2021

La propiedad intelectual: ¿instrumento útil o anacronismo?

 En el momento en que escribo (3 de Febrero de 2021), la Organización Mundial del Comercio está debatiendo una propuesta para suspender las patentes de las vacunas, permitiendo así que los países más pobres, que no están recibiendo prácticamente dosis, la puedan producir. Se trata de una medida que ya se tomó en 2001 para que los países pobres pudieran producir medicamentos contra el VIH en un momento en que los casos llegaban a nivel de pandemia. Fue una decisión correcta, pero a que se llegó demasiado tare, y el resultado fueron miles de muertos.

 Los tiempos han cambiado, y no para mejor, así que lo más probable es que esta vez la propuesta no se apruebe, causando no sólo miles de muertos en los países más pobres, sino también una pandemia más larga y compleja en los más ricos (muchos sostienen que "el virus no conoce fronteras", pero pocos parecen actuar de manera consecuente con estas palabras).

 La propiedad intelectual es, desde hace años, un tema de primera importancia. Muchos están de acuerdo en que hay que reformarlo, pocos tienen ideas de como hacerlo. Es un tema vasto, que cubre aspectos tan diferentes como la música y las vacunas, y es probable que no haya una solución general, y que haya que ver caso a caso lo que hay que hacer.

 Nuestra obligación, como ciudadanos de países democráticos que participan en las decisiones políticas es, como siempre, intentar informarnos. En estas notas hablaré sobre todo de dos temas que me interesan mucho: el software y la música, pero creo que varias de las consideraciones que hago aquí se puedan extender a otros ámbitos.

 

El copyright

El copyright es la primera forma de propiedad intelectual que e ha reconocido. Es el resultado de la acción de dos de las fuerzas más revolucionarias del pasado milenio: la prensa y la industrialización.

La invención de la prensa consolidó el concepto de un texto como un corpus cerrado que sólo el autor puede cambiar, un autor que se identifica claramente y que asume la responsabilidad del contenido del texto. Esta idea, que hoy nos parece obvia, representó una ruptura respeto al concepto clásico y medieval del texto como una obra abierta, a que toda la comunidad de lectores contribuye. Por ejemplo, San Bonaventura habla casi con desprecio de los copistas que se limitan a copiar un texto sin aportar ningún cambio (es decir: ninguna contribución), y Platón considera que el lenguaje escrito es inferior al lenguaje hablado porque el texto escrito siempre corre el riesgo de cerrarse y hacerse inalterable. Antes de la invención de la prensa, los normal eran los textos colectivo, desde los poemas de Homer hasta los comentarios de los filósofos medievales.

 Cerrar el texto es un primer paso esencial para establecer la idea de posesión del mismo, ya sea por parte del autor o (como es a menudo el caso hoy), por parte de un subrogado. El cierre del texto lleva consigo la idea de dar crédito a un autor y la estandardizaciones de operaciones que hoy cualquier escritor considera naturales, tales como la citación o la reproducción con atribución de un pasaje de otro libro.

La prensa permite la creación de textos cerrados (y por tanto, controlables) y su gran reproducibilidad. La reproducibilidad causó, desde el principio, preocupación en los gobiernos por la posibilidad de difundir textos sediciosos, y resultó en la creación del primer antepasado del copyright: las licencias ad imprimendum solum otorgadas por los Tudor en Inglaterra desde 1538, y el monopolio que se otorgó a la London Stationers' Company.

El monopolio de los Stationers expiró en 1694 y, durante muchos años, el Parlamento ignoró las peticiones de renovación, en una oposición que parece haber sido esencialmente anti-monopolística y cercana a los intereses de la emergente burguesía industrial.

 La situación continuó incierta hasta 1710, cuando el Parlamento promulgó la primera ley moderna de Copyright: lo Statute of Anne, que cambia fundamentalmente la función de copyright, que pasa de ser un instrumento para el control gubernamental de la difusión de material sedicioso a ser un instrumento para la reglamentación de la propiedad, bien en línea con las necesidades de la naciente revolución industrial.

 Las preocupaciones anti-monopolíticas son muy presentes en las primeras leyes de propiedad intelectual que, comparado con las de hoy, garantizan el derecho a la propiedad intelectual durante un tiempo muy corto: 14 años en el caso de las primeras patentes en Inglaterra. Las preocupaciones anti-monopolísticas, y la idea que la propiedad intelectual es un mal necesario, justificable sólo si y cuando contribuya al bienestar social, es muy evidente en la Constitución de los Estados Unidos: “[Congress shall have the power] to promote the progress of science and useful arts, by securing for limited time to authors and inventors exclusive rights to their respective writings and discoveries” ([El Congreso tendrá el poder] de promocionar el progreso de la ciencia y de las artes útiles garantizando, durante un tiempo limitado a los autores derecho exclusivo sobre sus escritos y descubrimientos, énfasis mio). Está claro aquí que la propiedad intelectual es nada más que un medio hacia un fin, el fin es "promocionar el progreso de la ciencia y de las artes útiles" (remarcamos aquí al curiosa y muy Americana expresión "artes útiles").

 Una visión alternativa de la propiedad intelectual, común en la misma época (se encuentra, por ejemplo, en Locke), la veía como "derecho natural" del autor. La burguesía industrial rechazó este modelo en cuanto, claramente, un derecho natural no se puede ni comprar ni vender, por tanto la propiedad intelectual habría permanecido con el autor, y las empresas no podrían haberla adquirido.

 El carácter de la propiedad intelectual cambió, claramente, con la evolución de la industria y se transformó de un instrumento anti-monopolístico en un gran apoyo a los monopolios de los Siglos XIX y XX. Para darnos una idea de los cambios intervenido, pensemos que desde los 14 años de derechos reservados iniciales se pasó a 10 años tras la muerte del autor y este límite se ha ido extendiendo. Walt Disney murió en 1966 y, según la ley de EE.UU., todas sus creaciones habrían sido públicas 40 años después de su muerte, es decir, en 2006. En 2002 la Walt Disney Co. presionó el Congreso de EE.UU. para que extendiera este límite a 90 años tras la muerte del autor. Si nos fijamos en la motivación inicial de la propiedad intelectual, o incluso si consideramos la propiedad intelectual como un derecho natural del autor, está claro que un beneficio posterior a la muerte del autor no tiene sentido.

 Si aceptamos ver la propiedad intelectual y sobre todo el copyright como un reflejo de los intereses y de los valores de la industria, está claro que los cambios recientes en el panorama socio-eocnómico debería llevar a cambios drásticos en sus principios. En particular, las raíces industriales del copyright aparecen viejas ahora que Internet ha llevado el coste marginal de la difusión del conocimiento esencialmente a cero.

 

Copyright y creatividad

Dejando de un lado las tendencias monopolísticas de las grandes empresas (que, en sentido estricto, deberían ser considerada como anti-capitalistas), es interesante preguntarse si el la idea de propiedad intelectual que se propone en la Constitución Americana (un "mal necesario" para promocionar la creatividad) sigue válida.

¿Hay razones para creer que una revisión profunda del copyright tendría un efecto notable sobre la creatividad? Todo apunta a que no. Esto es bastante evidente en el campo del software, donde el software de código abierto está en la vanguardia de la creatividad, y es confirmado por la historia de la música, con su rica herencia de canciones populares de autoria anónima y compartida (es decir: textos abiertos) y de música con autor (textos cerrados) creada antes de la introducción del copyright.

Hace tan sólo un siglo, la música popular la creaban, compartían, reproducían, modificaban millones de escuchadores sin ninguna restricción; la idea que la música popular pudiera ser "propiedad" de alguien se parecía nada menos que ridícula, sin que esta libertad restringiera de ninguna manera la creatividad de los autores.

Por tanto, la justificación de promover el progreso de las "artes útiles" que, según la Constitución de los EE.UU. es la única justificación para la existencia de la propiedad intelectual no se aplica ni al software ni a la música.

Lo que sí se aplica es el (comprensible) deseo de las empresas que ganan mucho dinero con el modelo negocio actual de continuar a ganarlo. Estas empresas no pueden, por otro lado, exigir que se bloquee el progreso de la propiedad intelectual sólo para servir sus intereses.

Muchos aspectos del modelo de negocio de la música que se nos pide considerar como "naturales" (desde la venta de música independientemente de las actuaciones en vivo hasta la existencia de un "star system", la restricción del "mainstream" a pocos géneros y artistas rentables, o la misma idea de poseso de una pieza de música) son la consecuencia de un modelo que se ha construido en el último siglo alrededor de la existencia de un soporte físico para la música. En el momento en que la música se libera del soporte físico, no es descabellado pensar que el copyright también debería cambiar.

No cabe duda que la gran mayoría de los músicos se ganan su vida sobre todo con actuaciones en vivo, han ganado mucho con la distribución gratis a gran escala de su música. Extrapolando el modelo de la música, está claro que lo que peligraría con cambios sustanciales en el copyright no es la riqueza y calidad de las expresiones artísticas (que han existido mucho tiempo antes de la creación del copyright y que, a menudo se ven obstaculizadas por las leyes de propiedad intelectual) sino el modelo industrial que, en los últimos dos siglo, se ha venido construyendo. Pero este modelo está íntimamente relacionado con un desarrollo industrial que está desapareciendo: la propiedad intelectual tiene que adecuarse a la nueva realidad.

Consideraciones similares se pueden extender a muchos campos. Desde la investigación médica que a menudo se ve obstaculizada por la propiedad intelectual sobre elementos necesarios para investigar (y cuyo uso a menudo las empresas deniegan para no perder cuota de mercado frente a nuevos descubrimientos) hasta la imposibilidad de extender los nuevos descubrimientos a los países pobres que no pueden pagar el precio pedido por quien controla la propiedad intelectual.

Hay muchos campos en que la propiedad intelectual, así como se entiende hoy, ha cambiado de ser un incentivo al desarrollo de la ciencia y la tecnología a ser un obstáculo. Una reforma es necesaria y, principalmente, una reforma cultural, que no considere la propiedad intelectual como una mercancía, sino como un derecho personal del autor, un derecho que debe quedar, en cualquier caso, subordinado al bienestar social. Debemos pasar de un sistema en que la suspensión de la propiedad intelectual debe ser justificada a uno en que su existencia debe ser, caso por caso, justificada en términos de utilidad social.

La experiencia de la música o del software libre nos enseña que hay un número suficiente de personas creativas que responde a estímulos distintos de la propiedad como para seguir desarrollando la ciencia y la tecnología sin necesidad de propiedad intelectual. Los estudios que necesitan grandes inversiones deben ser rentables, está claro, pero hay mecanismos de rentabilidad que no necesitan la protección excesiva otorgada por las leyes de propiedad intelectual. Es natural que una empresa que ha invertido 100 millones quiera ganar por lo menos 200 con sus producto. No es normal que le otorguemos el derecho de ganar 2.000 a costa del bienestar de buena parte de la humanidad. Hay otras motivaciones más allá que la codicia desmesurada, y hay un número suficiente de personas que responden a ellas como para no tener que soportar la codicia desmesurada.

Seguramente no hay ninguna justificación razonable para que Walt Disney siga como propietario de sus personajes hasta por lo menos 2056.

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