Thursday, 24 September 2020

De Madrid al covid

La situación de la epidemia en Madrid ha llegado al desastre y al colapso. Hay transmisión comunitaria en buena parte de la cuidad, y no se ven señales de mejora. Si Madrid no estuviera en España, el IA del país sería de 206, un poco más que Francia.

Fuentes del PP ponen en resalto la difícil situación urbanística de Madrid, con alta densidad de circulación y fuerte dependencia del transporte público (por otro lado, durante el estado de alarma, ninguna razón estructural parecía existir: la culpa era del gobierno y punto; contradicciones del PP). El urbanismo no favorece Madrid, es cierto. Pero Barcelona tiene las mismas desventajas urbanísticas que Madrid, y este verano ha tenido el problema adicional de los turistas que se concentraban y se saltaban las medidas de seguridad.

Pero Barcelona ha conseguido doblar la curva en unas tres semanas, mientras Madrid ya lleva una seis a la alza. ¿Por qué? Quizás una pequeña cronología de los eventos nos puede ayudar.

Marzo
  • En el medio de la escalada de la curva, el colegio de médicos alerta la CAM que tras doblar la curva, los rastreadores jugarán un papel crucial, y ofrece una lista de 1.700 personas que la CAM puede contratar. La CAM agradece, pone la lista en un cajón, cierra el cajón y tira la llave.

Junio
  • A principio de Junio el PP vota en contra de prorrogar el estado de alarma, diciendo que las CCAA se gestionarían mejor solas
  • A mitad de Junio la CAM presiona para salir pronto de la fase 1 y luego de la fase 2, a pesar de la opinión de los médicos que sostienen que el sistema de atención primaria, desgastados por diez años de olvido, no puede garantizar el seguimiento de los casos que van a salir. La CAM los ignora.
  • La CAM propone un contrato basura a los residentes que tanto han hecho durante la crisis. Para que acepten los chantajea: si no aceptan no trabajarán nunca en Madrid. Muchos se van a otras comunidades que ofrecen condiciones mejores. La atención primaria, ya con carencias importantes de personal, se queda moribunda.
  • El 25 de Junio, terminado el estado de alarma, la CAM acelera la desescalada, abriendo el interior de los restaurantes y el ocio nocturno. Los médicos se oponen. El Presidente del Gobierno anima a los españoles a salir a disfrutar, pero sin bajar la guardia. Quizás por problemas técnicos, los españoles entienden sólo la primera parte de la frase, y de un día para otro se multiplican los botellones, las fiestas en las discotecas sin medidas de seguridad, las bodas y comuniones sin distancia se seguridad, las reuniones familiares en que los niños abrazan a los abuelos, los besan y, ocasionalmente, los contagian. Descubrimos que los españoles tienen una edad mental de ocho años: no se cuidan a menos que no los obliguen.

Julio
  • Los médicos avisan otra vez que la atención primaria, clave en esta fase, está al colapso y que hay que invertir en ella.
  • Los sanitarios avisan que la construcción de un nuevo hospital es un despilfarro: hay plantas vacías en varios hospitales de Madrid. El problema de la sanidad madrileña no es la falta de espacio físico, sino la falta de médicos: los hospitales sin médicos no curan. La CAM los ignora y sigue gastando dinero en el hospital e ignorando la atención primaria.
  • Las asociaciones médicas insisten que Madrid necesita rastreadores ya, antes de que haya demasiados contagios. La CAM mira para otro lado.
  • La CAM propone que del rastreo se ocupen rastreadores voluntarios no pagados. Siguen las obras del hospital que los médicos siguen considerando inútil.
  • La CAM, última entre las Comunidades junto a Canarias, impone el obligo de las mascarillas en todos los espacios público. Los madrileños empiezan a buscar razones para quitársela y cuando se la quitan no la guardan en condiciones se seguridad. Algunos opinan que las mascarillas son inútiles. Dado el porcentaje de personas que no las lleva y la manera en que muchos de los demás las llevan, algo de razón la tienen.

Agosto
  • A pesar de las estimaciones de los médicos que sostienen que Madrid necesita unos 1.500 rastreadores, Madrid sólo ha contratado a a unos 300. Para resolver la situación la CAM hace un contrato con una empresa privada para contratar a... 22 (sí: ¡22!) rastreadores para tres meses, a un coste de 3.300 Euros por rastreador al mes (sería interesante saber cuánto de este dinero llegará efectivamente a los rastreadores: dudo que los paguen 3.000 Euros al mes).
  • El número de contagiados empieza a crecer de manera importante. La atención primaria está al colapso. Díaz Ayuso sostiene que la CAM no tiene recursos. En la misma frase anuncia un recorte de impuestos.
  • A finales de Agosto la CAM se da cuenta que el cole está a punto de empezar y que no tiene nada preparado. Acusa el gobierno de no haber coordinado y no haber publicado protocolos. Las demás comunidades, que llevan desde Junio coordinándose con el gobierno y leyendo los protocolos que se publicaron ya en Junio, se preguntan preocupada si Madrid ha cambiado de país sin que nadie se diera cuenta.

Septiembre
  • La situación se hace dramática. La CAM anuncia que contratará 250 médicos... en tres años, lo que supone que este año llegarán 80. Una gota de agua en el desierto.
  • La CAM se niega a volver a la fase 1 (medida que ha funcionado en otras comunidades), se niega a cerrar el interior de los restaurantes y a restringir la movilidad.
  • Antonio Zapatero, viceconsejero de Sanidad y médico, fuerza la mano a la CAM anunciando en una rueda de prensa que habrá cierre de ciertas áreas. Desconcierto en la CAM que no se había planteado la medida. Al final, a regañadientes y esperando casi una semana en anunciarlas, la CAM toma medidas de limitación de la movilidad, muy discutidas por sus criterios que no parecen ser basado exclusivamente en la IA.
  • La CAM sigue negándose a reorganizar los centros de salud, por ejemplo habilitando prefabricados para aislar las sintomatologías respiratorias. Los médicos anuncian una huelga. Díaz Ayuso, tras haber pasado meses fomentando la confrontación, dice que se necesita unidad.
  • En un local de Madrid se da una fiesta con baile, decenas de personas y ninguna mascarilla a la vista. Una pareja pregunta preocupada al gestor del local por las medidas de seguridad. El gestor contesta que no e preocupen: si llega la policía sacarán comida para simular una cena. LA idea que habría que cuidarse incluso sin obligación, en lugar de hacer trampas para saltarse las normas, todavía no ha llegado, a pesar de la situación ya crítica de Madrid.
  • Tras haber dicho, durante todo el mes de Junio, que las CCAA se gestionaban mejor solas, ahora pide "implicación" y "coordinación" al gobierno. Se olvida de todo el trabajo de coordinación que Sanidad y Educación han hecho con las comunidades desde Junio a que la CAM no se ha apuntado. Sigue en su oposición al estado de alarma pero al mismo tiempo pide medidas que equivalen al estado de alarma. Alguien empieza a dudar que el Sr. Casado conozca la legislación española. Otros están seguros que no.
  • La CAM anuncia que ha comprado test rápidos y que los va a administrar de forma masivas. Los médicos se preguntan quién los administrará. Los médicos de atención primaria se echan a temblar: seguramente le tocará a ellos, y esto quiere decir que todas las patologías que no sean el covid se dejarán de atender. El exceso de mortalidad aumentará por esto, pero al PP le da igual: los contará todos como muertos por covid y dirá que la culpa la tiene Fernando Simón. No, mejor Iglesias.
  • La CAM pide ayuda al gobierno central. Pero en lugar de pedir médicos militares para reforzar la anémica atención primaria, pide policías y militares para controlar el confinamiento.

Octubre
  • Tras haber pedido en varias ocasiones al gobierno central una actuación y unos protocolos homogéneos para toda España, el gobierno (tarde) lo hace. La CAM vota en contra de los protocolos que ha pedido y los recurre en los tribunales.
  • 1 de Octubre: reunión entre el Ministerio y la CAM para establecer nuevas medidas. Al final de la reunión, Ayuso anuncia que se ha llegado a un acuerdo y que las medidas son razonables.
  • 2 de Octubre: en el consejo interterritorial la CAM vota en contra de las medidas que el día anterior les habían parecido buenas. Después de su entrada en vigor, la CAM las publica en el boletín sin ampararla con la ley de sanidad pública de 1986 (como hacen otras comunidades, entre ellas CyL y Andalucía) y luego las recurre. La manera en que han sido implementadas causa la falta de apoyo del tribunal. En unos días la CAM ha conseguido anular las medidas que sólo una semana antes había declarado aceptar.
  • 9 de Octubre: con mucho retraso el gobierno, por fin, declara el estado de Alarma en Madrid.
  • En un momento en que las demás comunidades (algunas gobernadas por el PP) empiezan a imponer medidas duras y toque de queda, la única medida de la CAM consiste esencialmente en cambiar el horario de cierre de los bares de las 23 a las medianoche.
  • Madrid toma una medida eficaz para reducir la Incidencia Acumulada: deja de hacer PCR a los contactos. Única en el mundo, la CAM ha seguido el consejo de Trump de hacer menos PCR para tener menos casos.
  • La CAM anuncia la apertura del nuevo hospital. Pero no se le ha ocurrido que un hospital necesita médicos. La solución que proponen es reasignar médicos sacándolos de los demás hospitales. Hospitales que están al borde del colapso. 

Noviembre
  • El coste del hospital que los médicos consideran inútil ha pasado de 50 a más de 90 millones. Más de 90 millones adjudicados por procedimiento de urgencia, tremendamente opaco, por un partido que tiene una larga historia de corrupción en favor de las empresas de construcción. No hay, claramente, indicios de malversación, pero la cosa huele peor que los calcetines de un maratoneta. Los médicos insisten que lo que hay que hacer es reforzar la primaria. La CAM insiste en no contratar a médicos.
  • La CAM busca voluntarios que se vayan de los hospitales desbordado al hospital que los méeicos consideran inútil. Si no hay voluntarios, se "voluntarizará" un número suficiente de médicos. Protestas de los médicos que consideran absurda esta petición. La CAM, como siempre, los ignora.
  • La CAM deja de hacer PCR a los contactos de personas contagiadas. De hecho, reduce drásticamente al número de PCR en favor del test de antígenos, que no detecta directamente el virus, y que tiene un 30% de falsos negativos en asintomáticos (contra el 3% de la PCR). El número de casos detectados baja inmediatamente en Madrid. El gobierno de la CAM considera que la bajada es real. Nadie más, entre los técnico, está de acuerdo.
  • Dado que las olas crecen y se reducen, y dado que la hola ha empezado antes en Madrid que en otras comunidades, el número de hospitalizados empieza a reducirse y la situación empieza a mejorar. Esto sucede un par de semana tras la declaración del estado de alarma específico para Madrid. El gobierno de la CAM ignora esta circunstancia y decide apuntarse la medalla.
  • El gobierno de la CAM pide que se hagan test en las farmacias. Los médicos no la consideran una buen idea, principalmente por dos razones: (1) en las farmacias no hay circuitos separados para las pruebas, así que los posibles positivos se encontrarían en contacto con los clientes, muchos de ellos personas mayores y por tanto vulnerable y (2) el sistema informático de las farmacias no permite acceder a la historia clínica de los pacientes, por tanto no hay manera de comunicar el resultado de las pruebas a los centros de salud, a menos de no causarle más trabajo de lo que se le ahorraría. Los médicos repiten que la única medida razonable es reforzar la primaria, pero parece que la CAM está buscando todas las maneras posibles para no hacerlo.
  • La Conserjería de sanidad elimina el "filtro" a la entrada de los centros de salud. Ahora cualquiera puede entrar sin tener que esperar fuera. Las posibilidades de contagio, entre los pacientes y hacia el personal del centro, se multiplican.


Diciembre
  • Tras una bajada de contagiados (dudosa, en cuanto se produce justo cuando la CAM ha dejado de hacer PCR a los contactos y ha reducido el número de PCR, y también porque la curva de hospitalizaciones sigue creciendo), la CAM habla de "Milagro madrileño".
  • Tras un nuevo aumento de los contagios y una IA que se acerca otra vez a 250, la CAM no habla de "desastre madrileño". Echa la culpa al gobierno.
  • La CAM, a pesar del desastroso resultado del puente de la constitución, no prevé (caso único en España) endurecer las medidas en Navidad. Tras haber, en Junio, exigido que se le devolvieran las competencias para apuntarse la medalla de la desescalada, ahora que es el momento de tomar medidas duras e impopulares, la CAM huye de sus responsabilidades e intenta escurrir el bulto.
  • El consejo interterritorial aprueba por unanimidad (es decir, con el voto positivo de la CAM) el reparto de las vacunas. Tras haberlo aprobado, Ayuso empieza a atacar el gobierno sosteniendo que Madrid no va a recibir bastante vacunas.
Enero 2021
  • Tras protestar por recibir pocas dosis, resulta que la Comunidad de Madrid es una de las que menos ha administrado: sólo el 5% de las vacunas recibidas han sido administradas.
  • Las asociaciones de enfermería denuncian que la Comunidad de Madrid está infrautilizando su red de centros de salud: en lugar de enviar refuerzos para administrar la vacuna, la CAM no utiliza ni siquiera los enfermeros que hay, y no les permite administrar la vacuna.
  • En una jugada ya conocida, el gobierno regional aprovecha la ineficiencia que él mismo ha provocado para firmar contratos con empresas privadas para vacunar. Estamos en la situación de siempre: los que administran la cosa pública tienen todo el interés a sabotearla para favorecer las empresas privadas.
  • En una jugada magistral, la CAM firma un contrato con la cruz roja para administrar la vacuna. Seguro del impacto mediático del contrato (¿quien se va a oponer a firmar un contrato con la cruz roja?) la CAM firma un contrato muy lucrativo con Quiron. Y más vendrán.
  • La CAM quiere administrar test de antígenos en las farmacias, y sostiene que si se hubieran autorizado antes de navidad, ahora estaríamos en una situación mejor. Olvida que los test de antígenos tienen una tasa de falsos negativos de hasta el 70% en asintomáticos, por tanto el falso sentido de seguridad que habrían dado habría probablemente empeorado las cosas. 
Acabo de leer lo que he escrito. Casi me sorprende que Madrid no tenga aún más casos de los que tiene.

Monday, 14 September 2020

Reformar la constitución

Las últimas revelaciones sobre los negocios de dudosa legalidad del Rey Emérito Juan Carlos han vuelto a destapar en España el debate sobre monarquía y república. Se trata de un debate que en el país siempre está a penas por debajo de la superficie, como algo cubierto por un fino velo de arena que cualquier movimiento del aire vuelve a destapar. España está, hay que admitirlo, en una posición única frente al resto de las monarquías europeas.

Las monarquías Europeas son, generalmente, monarquías "de supervivencia", antiguas monarquías que, por falta de evento traumáticos que justificara su eliminación, se han mantenido, cediendo cada vez más poder hasta reducirse a una mascarada un poco anacrónica, divertida a veces. Pero ningún país que haya abandonado la monarquía en el Siglo XX ha vuelto a ella. Ninguno, con una excepción: España.

No sorprende por tanto que el asunto de la República sea más presente en España que en otros países. Pero, pasar de la monarquía a una república necesita una nueva constitución o, por lo menos, un cambio en profundidad de la que tenemos. Cambiar la constitución sólo para cambiar la forma de l estado supondría perder una ocasión única para corregir varios defectos de la constitución de 1978. La constitución de 1978 fue, sin duda, un logro para España, una manera de pasar de una dictadura a una democracia sin excesivos traumas. Pero, justo por esta razón, contiene compromisos y límites que, si eran lo mejor que se podía hacer en 1978, deberían ya haberse corregido en los 40 años que han transcurrido. Lamentablemente, no se ha hecho, pero nunca es tarde para mejorar la calidad democrática del país.

Uno de los aspectos más anómalos de nuestra constitución es el poder del ejecutivo. Los estados democráticos tienen dos tipos de gobiernos: gobiernos "fuertes" elegidos directamente o gobiernos "débiles" cuya investidura viene del parlamento que, solo, es elegido por el pueblo. EE.UU. es un típico ejemplo de país con gobierno fuerte: el parlamento no puede obligar el gobierno a dimitir, porque el jefe del gobierno (el Presidente) es elegido directamente. Italia es un ejemplo de país con gobierno débil. Los italianos eligen el parlamento que otorga la investidura al gobierno. Pero el gobierno necesita la confianza del parlamento, y perder una votación en que se ha puesto la "cuestión de confianza" obliga el ejecutivo a dimitir.

España es una excepción. El gobierno no es elegido directamente, y depende de la investidura del congreso, pero el gobierno puede disolver el congreso, y el congreso puede cambiar el gobierno sólo a través de una moción de censura. Se trata de un instrumento más difícil de usar que un voto de no confianza. Una no confianza simplemente obliga el gobierno a dimitir, y luego el normal mecanismo constitucional se pone en marcha para nombrar un nuevo gobierno. La moción de censura supone un candidato alternativo que consiga la mayoría, algo mucho más difícil de conseguir.

La consecuencia es una paradoja jurídica: es el parlamento quien autoriza el gobierno, pero en el momento en que el gobierno entra en función ya no necesita el parlamento y hasta lo puede disolver.

El funcionamiento del parlamento presenta también algunas particularidades que habría que volver a analizar. Creo que en ningún parlamento democrático exista una institución parecida a la mesa del parlamento español con poderes comparables. La mesa es un organismo con representatividad reducida que prácticamente domina el funcionamiento de la cámara.

España, otra vez caso único, prevé que todas las votaciones en el parlamento sean abiertas: no se permiten votaciones secretas. Esto otorga un gran poder a las secretarías de los partidos. Permitiendo la aplicación de la disciplina de partido, la votación abierta obliga a los diputados a ser fieles a su partido y no a sus electores. Muchos parlamentos restringen el uso de la votación abierta a un grupos restringido de cuestiones, por ejemplo cuando el gobierno pone la cuestión de confianza.

Del sistema electoral se ha hablado mucho. Se sabe que el sistema electoral español favorece los partidos grandes, y ha sido la causa principal del bipartidismo que ha dominado la política española durante 40 años y que no ha todavía desaparecido. El método de cálculo D'Hondt (que ha prácticamente desaparecido en el resto de Europa) y sobre todo la manera en que se asignan los votos "perdidos" (votos dados a partidos que en una circunscripción no han conseguido escaño) han causado el dominio bipartidista en España.

Los Padres de la Constitución eligieron estabilidad por encima de la representatividad, una elección que quizás tenía su raison d'être en 1978 pero que hoy, en un momento histórico en que la economía está quitando poder a la política y los consejos de administración tienen más representación en la decisiones políticas que los ciudadanos, quizás ahora habría que cambiar.

Monday, 7 September 2020

Vuelta a la universidad con covid: los desafíos

No sé mucho de vuelta al cole pero, por mi situación profesional, sé algo de vuelta a la universidad. En la universidad en que trabajo (cuyo nombre no haré) la semana que viene empezarán las clases, y estamos en una situación que definiría de "caos controlado al límite del pánico".

En parte, claro, esto es inevitable. Vivimos en una situación epidemiológica en cambio continuo, y lo que parecía decidido y consolidado hace un mes ya no vale nada. En julio teníamos una tenue esperanza de poder empezar el curso de manera principalmente presencial, pero la multiplicación de casos en Agosto nos ha obligado a revisar todo: ahora se hará un mixto de enseñanza on-line y presencial (con prioridad de la on-line) para el Grado y una enseñanza esencialmente presencial para el Master, donde las clases son mucho más pequeñas y se puede mantener la distancia. Esta es la situación hoy, 7 de Septiembre. Lo que será la situación en una semana, pues... ¿quién sabe?

Organizar una clase usando un método de enseñanza completamente nuevo no es una tarea fácil, y todos, cada uno en su asignatura, estamos buscando la manera mejor de hacerlo y, en la medida de lo posible, de usar las nuevas condiciones como una oportunidad de mejorar en lugar de un obstáculo a la enseñanza. Muchos de nosotros han aprovechado el verano para preparar varios escenarios en que dar la asignatura. Habrá muchos intentos, errores, éxitos y adaptaciones pero espero que consigamos un buen curso.

La cosa es complicada sobre todo porque, a pesar de haber tenido un verano para prepararnos, desde el punto de vista de la organización logística y de los horarios el tiempo se nos ha echado encima. En parte esto depende de la inestabilidad de la situación, en parte de una costumbre latina muy difundida y dañina.

He tenido la impresión que en verano todo el mundo se ha quedado bloqueado esperando instrucciones de arriba: los departamentos esperaban el rectorado, el rectorado esperaba instrucciones de la consejería y del ministerio. Somos, parece, incapaces de descentralizar, de tomar decisiones a nivel local. Necesitamos un jefe que nos diga cómo actuar. Se trata de una costumbre que en el mundo de hoy no tiene lugar, de una mala costumbre que hay que perder. Necesitamos aprender a tomar decisiones, a correr el riesgo de equivocarnos y a asumir la responsabilidad de las decisiones que, autónomamente, tomamos.

La cultura de nuestro país no nos ayuda. España está siempre dispuesta a reprochar los errores de quien ha tomado decisiones y a alabar a los que no toman ninguna. Hacer quiere decir equivocarse de vez en cuando, mientras quien no hace nada y espera instrucciones no se equivoca nunca. Lamentablemente, a nivel social, se castigan los errores más que se premia la iniciativa a la hora de tomar decisiones.

Cambiar esta actitud, aprender a moverse autónomamente, aprender a apreciar quien decide y actúa aún si a veces se equivoca puede ser la lección más importante que nos dará este año académico.

En 1970, en el medio de la crisis del Apolo 13, el director de la NASA comentó que estaban en el medio del peor desastre de la NASA, y Gene Kranz, director de vuelo, contestó: "este no será un desastre, este será nuestro mejor momento". A todos los colegas y a todos los estudiantes universitarios: os deseo que podáis decir lo mismo.

Que este sea nuestro mejor momento.

Thursday, 3 September 2020

Un viaje a Italia en tiempos de covid-19

La semana pasada, por razones que no son importantes aquí, viajé a Italia. Pasé cinco días en Vinci y Empoli, dos pueblos en la orilla del Arno, a mitad entre Florencia y Pisa. Quiero aquí relatar mis impresiones sobre las similitudes y diferencias que he encontrado en referencia a la pandemia del sars-cov2. No quiero dar a estas observaciones ningún carácter general: escribo sólo lo que he visto y hablo de mis experiencias. Nada de lo que escribo tiene ningún valor estadístico, ni debería ser usado para llegar a ninguna conclusión. Se trata de un punto de vista definido, de una experiencia personal en estos tiempos tan únicos que estamos viviendo. La situación del viaje también invita a la prudencia: he viajado a dos pequeñas ciudades (Vinci tiene unos 10.000 habitantes, Empoli unos 60.000) en una zona de Italia donde el virus ha llegado muy poco y ha creado poco miedo. Mis impresiones habrían sido sin duda muy diferentes si hubiera viajado a Milan o a Bergamo, la zona donde se ha concentrado la mayor parte de las 35.000 víctimas mortales en Italia.

Mi primera sorpresa ha sido en el aeropuerto de Pisa. Conociendo las medidas adoptadas por el gobierno italiano, me había hecho una PCR antes de salir de España. Resulta que a la llegada no había ningún control, simplemente nos han dado un papel con una url que teníamos que contactar para declarar que habíamos hecho la PCR. Es posible que esto sea debido a que Pisa es un aeropuerto pequeño, y todavía el personal y el material para poner en marcha las nuevas medidas no había llegado. Me han controlado bastante más a la vuelta a España (aeropuerto de Sevilla), con toma de temperatura, formulario de síntomas y de contactos, etc.

A la salida, el aeropuerto de Barajas estaba tan vacío que daba impresión. Cuando el avión se acercaba a la pista, se veían decenas y decenas de “fingers” vacíos, aviones aparcados con los motores tapiados… una escena de apocalipsis. El aeropuerto de Pisa tenía un aspecto más normal. Llegué poco después de un vuelo desde Londres con turistas que iban a Florencia, algo que puede haber contribuido a la sensación. También hay que remarcar que el turismo en Italia ha caído menos que en España: menos de un 70% frente al 80% de España. Es posible que la diferencia en el tipo de turismo haya tenido algo que ver. El turismo de verano en España es sobre todo de playa, mientras que en Italia es sobre todo turismo a las ciudades de arte, un turismo que permite disfrutar más a pesar de las medidas de seguridad: ir a la playa con la mascarilla elimina casi del todo el placer de estar en la playa, ir a ver la Capilla Sixtina con mascarilla, no.

Los italianos estaban bastante bien organizados en el transporte público. Los trenes tenían asientos “prohibidos” y se habían separado las puertas de salida de las de entrada. Que los italianos respetaran las normas, pues, esta es otra cuestión. Aquí también, el sitio donde estaba ha influido: los trenes regionales entre Pisa y Florencia no viajan tan llenos como lo pueden hacer el Metro o los trenes de Cercanía en Madrid. A pesar de esto, la idea de separar las puertas podría ser útil, sobre todo si consideramos que las puertas siempre se paran en el mismo punto del andén y que por tanto se podría separar los flujos ya desde el andén. En Italia también se hablaba de vuelta al cole, y las medidas se parecen bastante a las que se han tomado aquí: entradas escalonadas, limitaciones en el recreo, mascarilla a partir de cierta edad. Había una polémica en este momento porque el gobierno quería hacer una PCR a los profesores y estos sostienen que la PCR es inútil, dado que uno se puede contagiar tras haberla hecho. En este caso, hacer la serología como se está haciendo, por ejemplo, en Madrid, me parece más racional.

Han llamado mucho la atención mis mascarillas FFP2. Me había llevado unas cuantas, algo que en Toscana se ha visto como exceso de precaución. Aún más ha llamado la atención mi declaración que las había comprado en un supermercado a un par de Euro cada una. Parece que en Italia las FFP2 son todavía bastante difíciles de conseguir, incluso en las farmacias, y bastante cara. En efecto, tras esta conversación me he fijado y he notado que de todas las personas que he visto, sólo dos o tres llevaban una FFP2.

Como he mencionado, en Toscana el virus no ha golpeado muy fuerte, y esto se nota en la actitud de la gente y hasta de las instituciones. Me ha llamado la atención, por ejemplo, que el padre de un amigo, de 85 años, que a principio de Agosto tenía fiebre y dificultad para respirar, lo curaran por catarro sin hacerle una PCR. Al final resultan que tenían razón y era un catarro, pero creo que en ningún lugar de España con esa sintomatología y esa edad lo habrían mandado a casa sin PCR. Y, viniendo de Madrid, donde el miedo es bastante mayor, me ha sorprendido la cantidad de gente que me abrazaba. Se trata de viejos amigos, pero confieso que la cosa me ha molestado un poco. En general, las medidas se adoptan de manera bastante laxa. Sé por cierto que esta es una cosa local: tengo colegas en Milan con quien estoy muy en contacto, y me aseguran que allí las cosas con muy diferentes. Hay que decir que, por lo menos en Toscana, la situación de las residencias no es tan crítica como en Madrid. Las residencias públicas son de gestión pública y en general no se ha dado la reducción brutal de personal calificado que hemos tenido en Madrid. Esto ha contribuido a reducir el número de víctimas y por tanto el impacto emocional del virus.

La impresión general que he tenido es que no me explico la “excepción Italiana”: 7.000 casos diarios en Francia, 3.500 en España, y sólo 1.300 en Italia. La diferencia no parece derivar de una diferencia sustancial en las medidas que se están tomando ni en el mayor respeto de las medidas por parte de la gente. Como muchos otros en esta pandemia, es un fenómeno que habrá que estudiar. Cuando todo esto acabe.

Thursday, 6 August 2020

Desde la valla

El otro día me levanté temprano. Me hice un buen desayuno con queso manchego y jamón ibérico (confesaré que en éste campo prefiero la contribución española), salí de casa sin lavar los platos, y marché de prisa hacia el sur. Pasé las últimas casas de la ciudad cuando la gente aún dormía y en un rato llegué a una parte desierta y aislada de la frontera. Era todavía muy temprano y no había nadie, entonces me senté y empecé a pensarlo. Me detuve un buen rato (varias horas, creo) sin que sucediera nada, pero yo seguí pensándolo y, por fin, de tanto pensarlo, un trozo de la valla de frontera desapareció, se volatilizó en el aire como si nunca hubiera existido, llevándose consigo su miedo y hasta su recuerdo. Entonces pude verlo todo.

En una calle de Tijuana vi a una mujer joven, casi una niña, de quizás catorce o quince años, que andaba sola y triste regresando a su casa, con la cara arañada y un ojo negro. Había pasado la noche con un Americano borracho que, al despertarse sobrio, quiso pagarle solo la mitad de lo que había prometido y al protestar le pegó. Mientras que andaba me vio y paró un rato para mirarme y sonreírme con una sonrisa triste y gris.

Más allá vi a la muchedumbre inagotable de la Ciudad de México, caras y caras que se tocaban con solo parpadear, ojos que se miraban tan de cerca que no alcanzaban a verse, brazos que se abrían el camino entre brazos que se abrían el camino. Vi la plaza más bella del mundo, con una multitud de personas que cantaban con el puño levantado. Mientras que cantaban me vieron y, sin parar, dieron la vuelta hacía mi, como deseando que me uniera a su canto.

Vi a dos mujeres en Guatemala que dejaban un pueblo pequeño con sus mercancías, yendo a venderlas al mercado de la ciudad. Estaban sentadas al lado de una carretera, esperando el camión, con trajes de lana de mil colores, y dos sacos grandes hechos de sábanas azules. Hablaban y reían, no sé de qué, y cuando reían toda la cara se les movía, como si cada parte de ellas quisiera participar de la risa. Me vieron y, tapandose la boca con una mano y escondiendo tímidamente la risa, levantaron la otra mano para saludarme.

En el Amazonas una mujer estaba sentada en la selva. Miraba las máquinas que, metro a metro, la destruían para plantar los bananos de una compañía del norte. Trozo a trozo veía el mundo donde había nacido y donde siempre había vivido desaparecer, y no entendía el porqué. Al verla, se notaba que tenía ganas de llorar, pero nunca se hubiera dejado ver llorar frente a esos hombres y a sus maquinas. Para hacerlo, esperaba a quedarse sola en un rincón escondido del bosque. Y un día, cuando las máquinas destruyan todo, a los hombres no les quedará ningún lugar para llorar; entonces los corazones se secarán, y el mundo se acabará. Se dio la vuelta, me vio, y con su mirada me invitó a seguirla para que llorara con ella el fin del mundo.

En una calle de Río un niño había robado una cartera. Un vigilante joven y atlético lo había alcanzado y ahora sostenía una pistola en su nuca, a punto de disparar. El niño estaba de rodillas, mirando al suelo, esperando la bala. Un instante antes de que el vigilante disparara, levantó los ojos, me vio, y me golpeó con una mirada grande y violenta, que contemplaba todos los días que nunca viviría.

En una montaña altísima de Bolivia vi a una muchacha que respiraba feliz el aire frío de cristal, y agradecía su suerte que la había hecho nacer tan cerca de Dios. Me vio y me sonrió, compadeciéndome, que estaba condenado a vivir tan lejos de ella y tan lejos de Dios.

En una plaza de Buenos Aires dos hombres tomaban café en una mesita redonda de mármol gris, con tres piernas de metal verde. Tomaban un café estilo Italiano, y se hablaban de vos. Mi vieron y me miraron con ironía por encima de sus tazas, elevando la ceja izquierda.

En la Tierra del fuego, un hilo de viento frío, que había viajado desde el polo sur, dio la vuelta en una esquina, se puso en la calle principal del pueblo, pasó sin parar dos semáforos en rojo, hizo volar dos periódicos, cuatro bolsas de plástico, y un sombrero que destapó la cabeza de un hombre para terminar en medio de la calle y ser aplastado por un automóvil que pasaba, para gran desesperación del dueño. El hilo de viento paró un rato frente a una boda, dobló a la derecha en la carnicería Rossi, salió del pueblo y se dirigió hacía el norte, para alcanzarme.

Todo eso lo vi ese día, y mucho más. Toda la inagotable muchedumbre, la humanidad cansada, feliz, desesperada, lo niños y los viejos serenos, la minuciosa infinidad de una América vertical y humana, todos se dieron la vuelta para mirarme a través de la puerta que se había abierto en la red, y empezaron a dirigirse hacía mi.

Todo esto existió durante un rato, pero ya no.

Una media hora después, alertados por un ciudadano concienzudo, dos policías llegaron y me arrestaron por fomento de la inmigración clandestina. Luego cerraron el agujero en la red con un triple muro de acero. Para siempre.

Friday, 17 July 2020

Mascarillas, improvisación y el alma soviética de la derecha

Hay cierta perplejidad y cierto malestar entre los españoles por los que se perciben como cambios de criterios de las autoridad sanitaria, de la OMS o de los científicos que se ocupan de la epidemia del sars-cov2.

Un caso emblemático, muy repetido en ciertos ambientes sobre todo de derechas, es el de las mascarillas. Parece raro, escandaloso casi, que el Ministerio de Sanidad en Febrero no aconsejara el uso de mascarilla mientras ahora se están poniendo obligatorias en muchas comunidades autónomas (*). Sobre este cambio se están construyendo todo tipo de especulaciones y teorías conspiratorias en general demasiado paranoicas para que nos ocupemos seriamente de ellas.

Se trata de una actitud muy típica de niños. Un niño no entiende porque en un momento su madre le dice que se ponga el jersey y media hora después que se lo quite porque suda. El concepto de que las circunstancias puedan cambiar de manera imprevisible y las medidas con ellas no se le ocurre, quizás a causa de una concepción---también infantil---del mundo como completamente previsible que los padres pueden controlar. Actitud típica de niños pero, parece, común en mucho adultos, facilitada en este caso por la complejidad y variabilidad de la situación y por la dificultad se seguir argumentos basados en conocimientos científicos muy especializados. Pero somos adultos, no somos niños, y en una situación como esta, intentar comprender lo que está pasando, por complejo que sea, es importante.

Tenemos que entender que nos encontramos en una situación única: un virus nuevo, que conocemos poco (y que en Febrero o Marzo no conocíamos casi nada) que se expande muy rápidamente necesitando medidas rápida. Los científicos se encuentran en una tormenta perfecta: necesitan tiempo y pruebas clínicas para conocer el virus antes de actuar, pero necesitan actuar, sin esperar, porque el virus está matando a gente. Con una situación y un conocimiento en continua evolución, es normal que medidas que se toman hoy no tengan sentido mañana..

En Febrero, con una situación epidemiológica de pocos casos por millón de habitantes, con unas importantes dificultades de aprovisionamiento debidas a un volumen de producción insuficiente a nivel mundial y una logística de distribución toda por organizar, con una transmisión por micro-gotas que se pensaba no viajaban más que un par de metros, en ese momento las mascarillas para la población en general no eran necesaria, y lo mejor era reservarlas para los sanitarios.

En Junio, con posiblemente miles de casos por millón y un mercado mucho más preparado, el uso generalizado de mascarillas es útil.

Cualquier científico acepta que sus conclusiones son provisorias y que con nuevos conocimientos y el cambio de circunstancias sus conclusiones y recomendaciones pueden y deben cambiar.

En muchas personas esto puede generar frustración. Lamentablemente nos han vendido la ciencia como algo absoluto en infalible, casi como una bola de cristal, y no toleramos saber que su procedimiento es, al contrario, un cumulo de intentos y de errores, de pruebas y nuevas pruebas hasta llegar a una teoría que, por el momento, no hemos conseguido falsificar.

Hay muchos ejemplos de intentos y cambios en esta crisis. Hasta hace muy poco, se pensaba que la hidroxicloroquina podía ser muy útil en la fase inflamatoria de la enfermedad, y varios estudios parecían confirmarlo, hasta que otros, más completos, han hecho dudar de su eficacia al punto que ahora ya no se usa. No es un complot, sino la manera normal en que la ciencia trabaja. La posible relación entre la vacuna de la gripe y la covid-19 ha sido debatida muchas veces, ahora pensando que la vacuna tenía efectos positivos otras pensando que los tenía negativos. Todavía no hay resultados ciertos (que muchos de los fallecidos se hubieran vacunado de gripe no es, claramente, un resultado relevante: los que se vacunan de gripe son en buena parte personas mayores con patología previas, justamente la misma personas que constituyen la categoría de más riesgo para la covid-19).

Se han acusado las autoridades médicas de improvisar. ¡Claro que improvisan! En una situación poco conocida que evoluciona rápidamente y de manera imprevisible la improvisación es la única manera de reaccionar, y la capacidad de improvisar la única virtud útil. Quien no cambia de opinión cuando las circunstancias cambian es un dogmático, no un científico.

Es curioso que esta manera de actuar sea criticada sobre todo por la derecha. La improvisación, la reactividad, la adaptación a las circunstancias que cambian son las marcas características del capitalismo. Parece que, al contrario, la derecha exige un plan detallado y fijo desde el primer momento. Esto supone, claramente, que cuando la realidad cambia, se niegue o se oculte la realidad para adaptarla al plan, algo que era muy común en la antigua Unión Soviética. La pandemia ha sacado a la luz el alma soviética de la derecha española.

Monday, 13 July 2020

La izquierda nacional y los nacionalismos

Las elecciones Gallegas y Vascas de ayer, 12 de Julio de 2020, no han provocado grandes cambios en el área del poder. Más bien al contrario, han reforzado los poderes existentes: el PP en Galicia, con la mayoría absoluta de Feijoo, y el PNV en Euskadi, donde será posible repetir el actual gobierno.

Donde sí ha habido cambios importantes es en la izquierda. La izquierda, en general, no ha perdido fuerza, pero sí ha habido un trasvaso casi totales de votos desde Podemos (desaparecido en Galicia, muy debilitado en Euskadi) a la izquierda del nacionalismo local: los grandes ganadores de estas elecciones han sido sin duda el BNG en Galicia y EH-Bildu en Euskadi, que refuerzan considerablemente su representación parlamentaria.

Existen sin duda responsabilidades de Podemos que ha gestionado muy mal la campaña y la elección de las candidaturas. Podemos sigue con divisiones internas importantes, cosa que acelera la desconexión de los grupos locales, en otro ejemplo pernicioso de la división de la izquierda. Se trata de problemas que Podemos tendrá que resolver: tiene unos años de tiempo (esperemos) antes de las próximas elecciones. El tiempo para arreglar los problemas existe, pero no se puede echar a perder. Espero que los dirigentes de Podemos estén a la altura de la situación.

Pero creo que estas indudables responsabilidades del grupo dirigente de Podemos se insertan en un movimiento más general en la izquierda hacia la segmentación territorial. Se trata, a mi manera de ver, preocupante para la izquierda y para la lucha de las clases excluidas en España.

Mi preocupación es que los nacionalismos locales tengan como objetivo simplemente la segmentación de un estado nacional-burgués en más estados nacionales burgueses. Esto sería un error fatal en este momento histórico.

El estado nacional, así como lo conocemos hoy, es una creación de la edad moderna. Inglaterra es en cierta medida una excepción, en cuanto tuvo un estado nacional con características relativamente modernas desde el siglo XV, pero fue sólo después de la revolución de Cromwell y la restauración que sus características se fijaron. Alemania llegó relativamente tarde (la unificación es de la segunda mitad del Siglo XIX) pero ya desde antes el dominio económico y cultural de Prusia era el de un proto-estado nacional. (Vale la pena recordar también que el estado nacional moderno es una creación esencialmente Protestante y que la Iglesia Católica empezó a aceptar la modernidad sólo a finales del Siglo XIX, con la encíclica Rerum Novarum y el estado nacional sólo en 1929 con los Patti Lateranensi.)

El éxito de los estados modernos está relacionado con el éxito de la burguesía y del capitalismo clásico. Por un lado, el estado nacional moderno nace con la consolidación de la burguesía como clase económicamente dominante, con su necesidad de tomar un papel de protagonista en la política, quitándoselo a las monarquías absolutas de tipo post-feudal. El sistema de representación parlamentaria es tan típico del estado moderno que incluso muchas dictaduras han mantenido su aparato formal (vaciándolo, naturalmente, de significado).

El estado nacional nace en una simbiosis con el sistema capitalista. Por un lado proporciona al primer capitalismo un mercado interior protegido (se vea el caso de Inglaterra donde, en el siglo XVII, la exportación de materia prima no trabajada era castigada con la muerte) y por el otro, a través de medios diplomáticos o militares, ayuda las empresas a conseguir materia prima y a exportar productos. La máxima, y más trágica, expresión de esta función de apoyo del estado se encuentra en la época colonial, en que continentes enteros son conquistados para aprovisionar las industrias europeas. El colonialismo es primariamente una historia de abertura de mercado y de control de recursos naturales en que los Estados apoyan al capitalismo y al mismo tiempo lo usan para agrandar sus dominios.

Por otro lado, los ideales del estado burgués, es decir, por lo menos en cierta medida, los ideales de la ilustración, funcionaron como balance frente al economicismo inherente al capitalismo. Las instituciones públicas que se fueron desarrollando, sobre todo desde finales del siglo XIX bajo la presión de las luchas obreras, balancearon de alguna manera los excesos del mercado libre, operando una redistribución de la riqueza que, si bien muy parcial e incompleta, contribuyó a un crecimiento del nivel de vida general. Fue sobre todo en el marco de esta moderación de excesos que se forzó la prohibición de prácticas típicas del primer capitalismo como el trabajo infantil, las semanas de 80 horas, el encierro de trabajadores en las fábricas, etc.

Las relaciones entre capitalismo y estado-nación han cambiado radicalmente con el surgimiento del neoliberismo, sobre todo desde los años '80 del siglo XX. La economía se ha hecho cada vez más internacional y menos dependiente de los estados. Con el final de la guerra fría, ha caído también el vínculo de la industria a la seguridad nacional y a las alianzas políticas de los gobiernos. Las empresas transnacionales han desarrollado un sistema económico internacional que necesita siempre menos a la política del antiguo estado burgués. Las relaciones entre política y economía, entre sociedad y mercado se han invertido. En el capitalismo tradicional el estado recorta un espacio autónomo, sin reglas, donde el mercado se pueda desarrollar, pero lo controla y lo incluye dentro de sus instituciones. Con el neoliberismo el libre mercado ocupa todo este espacio y recorta oasis siempre más reducidos para la acción política.

En muchos países el mercado sigue apoyando la retórica y el aparato formal (ya no la práctica) de la democracia, pero a medida que las empresas internacionales se hacen más fuertes la necesidad del apoyo formal a la democracia representativa se hará cada vez menor. Un indicio preocupante de todo esto es el hecho que el país que más éxito está teniendo en la nueva situación económica no es una de las democracias burgueses tradicionales, sino China. China es el ideal político del nuevo capitalismo, y la manera en que se está maniobrando la crisis de estos años demuestra que esta condición: un estado autoritario, una elite económica poderosa y restringida, una unión de intereses entre política y economía, una clase popular empobrecida, sin derechos y sin estado de bienestar. El capitalismo de libre mercado apoya de manera creciente regímenes autoritarios, no sólo en el llamado “tercer mundo” sino (como se está viendo en esta crisis) también en Europa, donde estos regímenes actual bajo el nom de plume de gobiernos técnicos. No es imposible que, en unas décadas, se acabe la ficción democrática y el poder político pase directamente en mano de las empresas.

El antiguo estado burgués ya no es históricamente actual en la nueva situación económica. No hay duda que en las próximas décadas desaparecerá para dar el paso a nuevas formas políticas. Se superará el estado-nación nacido de la revolución burguesa para crear algo nuevo. Parece claro que en unos 50 o 100 años habrá desaparecido el capitalismo o habrá desaparecido la democracia. La cuestión fundamental por tanto es que tipo de organización surgirá de las cenizas del estado nacional. ¿Una a medida de las empresas, una China mundial, o una nueva forma de política que restituya la prioridad a las necesidades de las personas? ¿Una tecnocracia económica autoritaria, o algo parecido a la democracia radical de Hannah Arendt?

Mi escepticismo sobre el independentismo nace de la poca claridad sobre el tipo de organización política que debería resultar de este proceso. Si el independentismo se propone como una pieza en la transformación del estado-nación en una nueva forma de organización política más democrática, que sepa enfrentarse al dominio del mercado y de la economía, entonces el independentismo recibe todo mi apoyo. Si se trata de dividir un estado-nación burgués en otros estados naciones más pequeños y de la misma naturaleza, entonces se trata de un proceso que terminará otorgando más poder a las fuerzas económicas internacionales y que acelerará la desaparición de la política y de la participación popular en el poder.

La proliferación de pequeños estados-naciones de tipo burgués-representativo llevará simplemente a un fraccionamiento de la representación, a un poder político más débil, que se enfrentará al capital internacional en nombre de grupos más pequeños y con menos fuerza.

Cuando expreso estas opiniones una reacción normal es tacharlas de puro ejercicio teórico. ¿Qué quiero decir con nueva forma política más allá del estado-nación? ¿Cómo funcionará? Pues, no lo sé y, quizás, las cosas funcionarán incluso si no lo sabemos. Cuando la burguesía empezó a tomar el poder y a destruir el antiguo edificio del Estado feudal, en el siglo XVI, no sabía cómo iba a gobernar. Las ideas de representación, de libertad, de derechos humanos, estaban todas por escribir. La burguesía se lanzó, creando el estado-nación sobre la marcha. Marx reconoció la importancia revolucionaria de las ideas que la burguesía había introducido, y quería que la nueva revolución empezara donde la burguesía lo había dejado.

Los partidos de la izquierda nacional (Podemos, IU, etc.) están intentando, cono todas sus ambigüedades, sus errores, y sus limitaciones de formular una nueva visión de país, algo que pueda crear una organización política para los desafíos del Siglo XXI, algo que pueda enfrentar una soberanía popular más fuerte al poder absoluto del mercado.

No está claro si los partidos independentistas de izquierda están por la labor o si se han dejado cegar por la ilusión de un pequeño estado nacional decimonónico donde construir una sociedad más justa. Si el nacionalismo quiere decir reivindicación de las culturas locales defensa de la diversidad lingüística, protección de la multiplicidad cultural frente a la uniformidad del mercado global, si quiere decir defensa de todo esto en vista de su inserción en un contexto político más amplio, entonces el nacionalismo es el bienvenido, y es un tesoro de valor inestimable para la izquierda. Pero creo que los partidos nacionalistas deben aclarar que estructura política quieren poner en marcha, si una unión de diferentes o una segmentación que nos hará más débiles frente al mercado.

En los países de los Balcanes hay una expresión: Yugostalgia, nostalgia de la antigua Yugoslavia, un estado fuerte que controlaba su destino y no había vendido toda su infraestructura esencial a capital extranjero. No caigamos en el mismo error.

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