Wednesday, 4 April 2018

Cristina Cifuente o: como conseguir un Master

El caso del Master de Cristina Cifuentes está llenando en estos días las portadas de los periódicos. Las acusaciones de haber obtenido un trato de favor son muy insistentes, y se basan principalmente en tres puntos:
  1. Una asignatura “fantasma” en que Cifuentes resultaba no evaluada y que, dos años después, se convierte mágicamente en aprobada con 7.5 a manos de un funcionario de otro departamento que modifica el acta.
  2. Irregularidades en la defensa del Trabajo de Fin de Master (TFM), que ni Cifuentes ni la Universidad han producido por el momento, y que parece no haber sido presentado. Cifuentes ha presentado un acta de la defensa, pero resulta que dos de las tres firmas son falsas, y parece que el acta ha sido fabricada después que la noticia del Master saliera en los periódicos.
  3. Duda sobre su asistencia. El Master que cursó Cifuentes tiene asistencia obligatoria, pero Cifuentes se matriculó (fuera de plazo, y ya esto es irregular) en Diciembre, cuando ya las clases estaban acabando. Además, sus compañeros de cursos no recuerdan haberla visto a clase ni en los exámenes. Cifuentes era, entonces, un político muy conocido, y delegada del gobierno en Madrid, haciendo poco probable que su presencia (de haberse producido) pasara tan inobservada.

Todavía no hay datos para saber con seguridad si Cifuentes ha conseguido el Master regularmente o no. Hay muchas cosas que no cuadran y sobre que ni Cifuentes ni la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han dado explicaciones razonables. De hecho, cada nueva explicación empeora las cosas y crea más contradicciones.

Aquí algunas cosas que, creo, Cifuentes y la URJC deberían aclarar:
  1. En una asignatura de Master hay entre 10 y 20 alumnos y casi nadie sale no evaluado. Es muy poco probable que el profesor no se hubiera dado cuenta de que en 2012 Cifuentes resultara no evaluada. Esto aun asumiendo el hecho, poro probable, que un profesor no note que una de sus alumnas es la delegada del gobierno.
  2. En el momento de traspasar las notas al acta el sistema informático (se llama Sigma, todas las universidades de Madrid lo usan) avisa si hay estudiantes sin calificar: el profesor tiene que confirmar los no calificados uno por uno antes de poder traspasar las notas al acta. Imposible que el profesor de una clase con 20 alumnos se le hubiera escapado.
  3. El estudiante recibe un email con su nota. En este caso doy a Cifuentes el beneficio de la duda: en ese momento era delegada del gobierno, por tanto muy ocupada, y es posible que el email se le haya escapado.
  4. La nota fue subsanada por una funcionaria administrativa dos años después. Esto es imposible: desde que se cierran las actas para cambiar una nota es necesaria una petición por escrito del profesor de la asignatura, firmada por el mismo profesor.
  5. Para defender el trabajo de fin de Master es necesario certificar que se han aprobado todas las asignaturas, por tanto el fallo debería haber sido subsanado antes de la defensa, y no después, como pasó.
  6. La URJC no quiere enseñar el trabajo de Cifuentes por protección de datos. Esto es absurdo: el TFM es un trabajo público, que se guarda en la biblioteca de la universidad y que debería estar abierto al público.
  7. La URJC dice que el trabajo de destruyó en 2016, cuatro años después de la defensa, así como permite la ley. Esto es falso: lo que se destruye tras cuatro años son los exámenes de las asignaturas, un TFM no se destruye, dado que una copia queda en la biblioteca.
  8. Todavía no hay explicación por la matrícula de Cifuentes, que resulta en fecha 21 de Diciembre, cuando el plazo ya estaba cerrado y las clases de ese semestre casi terminada: ¿cómo pudo Cifuentes cumplir con la asistencia obligatoria de ese Master?
  9. De hecho, sus compañeros de curso no recuerdan que haya asistido a ninguna clase ni que se haya presentado a los exámenes. ¿Se le dio un trato de favor?
  10. La URJC defiende que el acta habría aparecido sin sello ni registro porque se envió a secretaría por correo ordinario y se debió de traspapelar.. Esto es imposible: las actas las entrega el secretario del tribunal personalmente en secretaría.
  11. Cifuentes sostiene en un tweet: “El correo electrónico es evidencia más que suficiente acerca de dónde partió la solicitud: del propio profesor de la asignatura, que ha declarado que antes de hacerlo comprobó el examen y la nota que había obtenido: un 7,5”. Esto es imposible: las modificaciones de actas no se pueden hacer por correo electrónico: el docente debe presentar una petición en papel, firmada, en secretaría.

Me parece que este asunto del Master es preocupante en cuanto demuestra que cierta costumbre a la impunidad que pensábamos estaba desapareciendo de la escena es, en realidad, más común de lo que pensábamos.

No conozco personalmente a la Sra. Cifuentes, pero por sus actos y su trayectoria política hasta ahora no dudo que es una persona muy inteligente, seguramente una persona capaz de sacarse un Master sin recorrer a trucos.

Cuando se sacó el Master era Presidenta del gobierno, un trabajo que ocupa mucho tiempo y con horarios irregulares. Otra persona quizás habría elegido un Master no presencial, como los (muy buenos y muy bien considerados) de la UNED. O, simplemente, otra persona habría tenido la humildad de reconocer que en ese momento tenía demasiadas cosas que hacer para cargarse con el trabajo de un Master y lo habría dejado para otro momento.

Pero un político no. En España un político ha crecido con la idea de que cualquier deseo suyo tenga que realizarse, que nadie le puede decir que NO. Por tanto se ha apuntado a un Master presencial (en una universidad "amiga"... otro concepto típicamente político, de mentalidad de cosca) y ha maniobrado para aprobar las asignaturas sin ir a clase ni presentarse a los exámenes (esto es lo que sostienen sus compañeros de Master), haciendo trampas con las actas y trampas muy chapuceras con el TFM.

Todo con la idea de que la impunidad esté garantizada.

No culpo a Cifuentes especialmente: ella ha tenido la mala suerte de que la han pillado. Se trata de una costumbre muy difundida, algo que los políticos absorben durante toda su carrera y que al final puede causar la caída hasta de personas inteligentes y, creo, sustancialmente honestas como Cifuentes.

La idea de que cada deseo de un político deba automáticamente verificarse, de que ninguna puerta tiene que quedarse cerrada es uno de los motores de la corrupción y de muchos males de este país. El hecho que Cifuentes, por lo que parece, ha caído en ello debería hacernos más vigilantes frente a las acciones de todos los políticos.

Friday, 16 March 2018

Chueca ha Muerto (el barrio, no el compositor)

En la calle Barbieri, en Chueca, había hasta hace un par de años una droguería donde iba a comprar jabón, champú y material de limpieza, y que cerró cuando su dueño se jubiló.

La tienda tenía una fachada apreciable: una vieja fachada de madera, con un rótulo con caracteres racionalistas; una de esas fachadas de los años ’30 o ’40 del siglo XX, antaño muy comunes en las ciudades europeas. Sin ningún valor artístico, era uno de esos detalles que representan la historia de un barrio, que lo anclan a su pasado, que hacen de él algo más que un lugar anónimo en que vivir.

El fondo fue vendido, y la fachada de madera ha sido destruida, remplazada por la imagen corporativa de una empresa, una imagen de-localizada, igual en todo el mundo, sin historia y sin raíces en el barrio, una imagen que dice que podríamos estar en cualquier lugar: en Madrid, pero también en Paris o en Berlón. Algo anónimo, sin vida. Han destruido algo único para crear algo ordinario.

No es el único cambio en esta dirección. Hace años, el mercado de San Antón (que necesitaba desesperadamente una reforma) fue derribado y transformado en una pijada para turistas. Los habitantes del barrio ya no tienen mercado (a menos que no le interese comprar queso francés a precio de oro o hamburguesas “de siseño”). lAs tiendas donde la gente del barrio compraba han desaparecido: sólo quedan restaurantes, bares, y cadenas multinacionales.

Chueca está muriendo. El barrio se está transformando en otro lugar anónimo, con el mismo aspecto, las mismas tiendas, los mismos turistas que en todas las ciudades turísticas del mundo. Chueca ya no es un barrio para vivir, sino una Disneylandia vulgar y anónima para turistas que viajan buscando en otra ciudad una copia de lo que ya tienen en la suya.

Thursday, 8 February 2018

1989: el capitalismo se quita la máscara

El año 1989 representa un momento fundamental en la historia del capitalismo moderno y de su relación con la tecnología: es el año en que, con la caída final del imperio comunista de la URSS, el capitalismo pudo dejar de fingir, pudo por fin revelar su naturaleza anti-humanista y utilizar sin limitaciones los instrumentos tecnológicos a su disposición para empezar la destrucción del hombre solidario y político que constituía el ideal de la modernidad desde la ilustración. Es el año en que el materialismo y el egoísmo empiezan sus rápida subida en la escala de los valores sociales.

Desde la mitad del siglo XIX hasta el final de la guerra fría y sobre todo tras la segunda guerra mundial, el capitalismo occidental fue fuertemente condicionado por el miedo al comunismo, por la posibilidad de una revolución obrera en los países occidentales. Incluso cuando fue claro que el estado soviético (que de soviético no tenía nada desde 1920) se había transformado en un régimen conservador hasta el inmovilismo y que por tanto su experimento hacia el comunismo había fracasado, incluso entonces el miedo permanecía. Había en el mundo países y movimientos que, muchas veces sin adherir al comunismo centralista soviético, buscaban alternativas al capitalismo, desde la Yugoslavia de Tito hasta el Chile de Allende o la Checoslovaquia de Dubceck.

La respuesta del capitalismo fue doble. Por un lado, en las naciones periféricas, represión brutal y apoyo a dictaduras "amigas" (Pinochet, Videla, Trujillo, Marcos, Noriega, Rezha Palhavi,...), por el otro, el uso de Europa como un escaparate para crear una narrativa alternativa al comunismo, para demostrar que el capitalismo era el aliado natural de la democracia representativa, abierto a experiencias sociales nueva (pero no demasiado fuera de la norma, sobre todo, que no pusieran en entredicho los fundamentos del capitalismo) y, sobre todo, que los obreros, la clase dominante en la vision estalinista y post-estalinista de la sociedad, vivían mejor en los países capitalistas que en la URSS.

La preparación del escaparate anti-comunista tenía dos aspectos: uno económico (el capitalismo como garantía de bienestar de la clase obrera) y uno político (el capitalismo aliado de la democracia burguesa que garantiza la representación política y sindical de la clase obrera). El compromiso entre política y economía resultó en los "treinta gloriosos" (la expresión es de A. Badiou), los años entre 1945 y 1975 caracterizado por la creación del estado de bienestar y por un aumento vertiginoso de la calidad de vida en la Europa occidental democrática (es decir, con la excepción de España, Portugal y Grecia).

Con la implosión de la URSS bajo el peso de sus propias contradicciones, el capitalismo ya no necesita su escaparate, y su verdadera naturaleza y objetivos pudieron revelarse. En los últimos 30 años la economía ha roto su compromiso con la política y ha reducido cada vez más su espacio de acción hasta transformarse en la ideología hegemónica. El estado de bienestar ha sido eliminado o transformado en un negocio gestionado con criterios de rentabilidad; el gasto público se ha convertido de una función esencial (que es necesario financiar con impuestos progresivos) en un "problema estructural"; la educación ha sido sometida a una gestión de tipo industrial, transformándola de instrumento al servicio de las personas a una empresa para la producción de "recursos humanos", entrenados y dóciles; los derechos civiles y políticos han sido erosionados; las relaciones laborales han vuelto a un estado previo a 1917: unas relaciones desiguales entre quien detiene el poder económico y quien está sometido a él.

Pasado el miedo al comunismo, el capitalismo ha podido revelar su faceta más auténtica, al de un sistema anti-humanista en que las personas son instrumentos sometidos al objetivo primario: el bien del sistema económico. La economía, creada como instrumento al servicio de las personas, se ha transformado en un tirano que las personas deben servir.

El liberalismo político, nacido de la ilustración, es una disciplina humanista: a pesar de la universalidad y abstracción de su racionalidad, se trata de una racionalidad humana. Sus derechos son derechos de individuos en carne y hueso, y su mito del progreso se refiere a un progreso social y humano, un progreso de las personas en cuanto actores políticos de su sociedad. No es así en el caso del liberalismo económico. Se trata en este caso de una disciplina que tiene como objeto el buen funcionamiento de un sistema (a saber, el sistema económico) no tanto como instrumento para el bienestar social, sino como fin en si mismo. El bienestar social está subordinado a las exigencias del sistema. La perdida de derechos, la precarización del trabajo, el traslado de la producción a países donde esta se realiza en condiciones de esclavitud sustancial, todo esto se pone en marcha porque es bueno para el sistema (y para la elite que lo controla, claro está). Que sea malo para las personas que, supuestamente, el sistema económico debería servir, esto poco importa.

La victoria aplastante del capitalismo ha supuesto cambios mucho más profundos que la dominación de la economía y la vuelta a relaciones laborales típicas del siglo XIX. Por un lado, supone un intento muy claro de acabar con el hombre en cuanto "animal político", de devolverlo a un estado de natura donde cualquier forma de organización solidaria es eliminada. El individuo ideal del siglo XXI es un individuo centrado en si mismo, un "homo oeconomicus" que busca su propia ventaja material y que entra en relaciones de solidaridad (parcial y limitada en el tiempo) sólo cuando esto sea útil para su propio beneficio. Es el hombre competidor para el cual los otros sólo representan posible obstáculos o recursos para sus fines privados. La esfera de lo privado era considerada por los Griegos la esfera de lo banal, de las funciones inferiores del hombres (la palabra con que se indicaba esta esfera, ιδιος, es la raíz de nuestra palabra "idiota"); la actividad propia del hombre libre era la actividad política. La ideología neoliberal visa a invertir esta situación, a enjaular a las personas en la esfera de lo privado, destruyendo la esfera de lo político.

El prototipo de este nuevo individuo es la persona con el "smartphone", sorda y ciega a lo que sucede a su alrededor: sorda porque sus oídos están tapados por auriculares, ciega porque su mirada es capturada por la pantalla. Se trata de una persona que está en el espacio común sin estar verdaderamente allí, del ejemplo más claro de como el individuo del siglo XXI ya ha perdido el sentido de la acción común. El espacio "cyber" en que este individuo no es un espacio político. El narcisismo del "selfie" ha remplazado la mirada dirigida al mundo y a sus problemas.

El primato de la economía, evidente en el capitalismo post-1989, aspira por tanto a un objetivo muy ambicioso: deshacer 250 años de cultura política, devolver el individuo a un estado de natura, eliminar el espacio político y remplazarlo con el tecnicismo económico, un espacio en que no hay libertad de acción en cuanto el comportamiento adecuado se determina con medios técnicos con la certidumbre de un teorema matemático. EL individuo ideal del neoliberismo es un individuo a quien intentar ser libre de las imposiciones de las economía debe parecer tan absurdo como intentar no respetar el teorema de Pitagora.

Un segundo aspecto de la victoria del capitalismo es el triunfo del materialismo y la progresiva desaparición de lo que Marx llamaba la "superestructura". Las únicas funciones primarias admitidas por el capitalismo moderno son la producción y el consumo. Cualquier manifestación humana debe justificarse en términos de incremento de la producción o del consumo. Nada tiene valor que no tenga valor de mercado.

Cualquier valor que no sea cuantificable en términos de dinero es condenado a desaparecer. La cultural sobrevive sólo en uno "star system" cultural, la cultura de los "best sellers", de las subastas millonaria de cuadros de "famosos", de conciertos de masa, de música enlatada. La cultura sobrevive sólo en la medida en que ha sabido convertirse en mercado. La religión, por otro lado, es condenada a una batalla de contención en que las únicas partes vitales son los fundamentalismos. Las religiones tradicionales consiguen sobrevivir sólo librando una batalla absurda contra la laicidad (olvidando el enemigo común, el materialismo del conmsumo). Esta radicalización de la religión se caracteriza en Europa por un resurgir de los aspectos ritualisticos y tradicional del Cristianismo tras la vocación popular y solidaria del Concilio Vaticano II durante los "treinta gloriosos". En Oriente Medio, como sabemos, el fundamentalismo se ha unido a la luchas para el mantenimiento de la identidad cultural, con consecuencias mucho más trágicas.

Thursday, 4 May 2017

La borrachera del Ministro Montoro

Según los americanos, hay dos cosas en la vida que no se pueden evitar y con que, por consecuencia, podemos contar: death and taxes. Los españoles tienen suerte: hay una tercera cosa con que siempre pueden contar: las salidas inapropiadas del Ministro Montoro. Recientemente, defendiendo los Presupuestos Generales, el Sr. Montoro ha dicho que el gobierno no va a volver a la “borrachera del gasto público”.

Hay dos posibilidades para comprender esta frase: o bien el Sr. Montoro dice un despropósito a sabiendas, o bien ha vivido 15 años fuera de España sin acceso a la prensa y ha vuelto sólo ayer. Veamos cómo estaban las cosas en la época que el Sr. Montoro define de “borrachera de gasto”. En 2011, cuando terminó el mandato de Zapatero, la deuda pública en España era del 80% del PIB, por debajo de la media Europea y hasta por debajo de Alemania que, con el 84% del PIB de deuda, estaba a punto de imponer la austeridad al resto de Europa (es decir: los más endeudados impusieron los recortes para reducir la deuda de los menos endeudados). El sistema sanitario nacional era el más barato de Europa (un 8.8% del PIB), la inversión en educación estaba a niveles europeos, y España tenía menos funcionarios por habitante que la media europea.

Hubo algunos ejemplo de mala gestión y de mal gasto del dinero (tal como el famoso “cheque bebé” de Zapater), pero estructuralmente el estado español no despilfarraba el dinero. Al contrario: antes de la crisis tuvo dos años de superávit. Con la crisis, claramente, el déficit aumentó, pero esto entra en la normalidad de las cosas: en una crisis el estado aumenta su deuda para garantizar el estado de bienestar: lo han hecho todos los estados de Europa y lo estaba haciendo España. España sí tenía un problema: la deuda privada, principalmente la deuda del sistema financiero. Los bancos y las cajas habían invertido masivamente en la burbuja inmobiliaria, pidiendo dinero a bancos extranjeros, sobre todo alemanes.

Tres causas estructurales contribuyeron a esta deuda, más una humana. Primero, España tiene mucho espacio libre y un clima agradable: es un buen sitio para vivir y, por tanto, para construir. Segundo, la ley del suelo de Aznar había liberado buena parte de este espacio para construir sin límites y sin reglas. Tercero, la economía alemana iba bien, y había una gran cantidad de dinero disponible para invertir. La construcción en España era una buena inversión, y los bancos alemanes prestaron dinero a los españoles para financiar la burbuja.

A esto se añade el factor humano: cuando los banqueros ven dinero fácil, no piensan. Todo el mundo sabía que la burbuja iba a explotar, que se estaban dando préstamos imposibles, pero a nadie le importaba. Al financiero medio le interesa lo que puede ganar él en el corto plazo, no como va a acabar la cosa para el resto del mundo. (Lo que más se puede reprochar a la acción del gobierno Rajoy, de Merkel y de Draghi es que estas personas han salido ganando de la crisis que han provocado, mientras los trabajadores, que simplemente hacían su trabajo, han acabado pagando el precio de la crisis).

El resultado: la deuda privada (del sistema financiero) de España en 2011 superaba el 200% del PIB. La solución impuesta por Merkel y aceptada por Rajoy fue el rescate: transformar esta deuda privada en deuda pública. Premiar a los que habían causado la burbuja y dejar que los españoles pagaran con los recortes al estado de bienestar que habían ido construyendo durante 30 años.

Sr. Montoro: tiene razón, ya es hora de acabar con la borrachera. Pero la borrachera era una borrachera privada, y su gobierno, por el momento, no ha hecho nada más que ponerle más copas.

Monday, 27 March 2017

La moción de censura y el problema de Ciudadanos

Con su moción de censura hacia el Presidente de la Región de Murcia, el PSOE ha puesto a Ciudadanos en una situación no fácil. Ahora o Ciudadanos apoya una moción de censura con un candidato socialista (cosa que, claramente, no entiende hacer), o desactiva la moción permitiendo que Sánchez siga en el cargo (cosa que le costaría mucho, dada su orientación como partido en contra de la corrupción).

En este momento el problema general de Ciudadanos es no saber moverse lo bastante rápido, dejando la iniciativa a otros. En Murcia, como a nivel nacional, Ciudadanos parece esperar buscando una solución consensuada con el PP (en este caso, la solución que habría sido óptima para C's: otro candidato del PP).

Pero el PP no tiene ninguna intención de llegar a soluciones consensuadas. Por un lado, porque no está en su ADN: el PP es un partido de "yo ordeno y mando", con muy limitadas capacidades para negociar. Por el otro, porque está en el interés del PP que Ciudadanos se desactive.

El PP seguirá boicoteando todos los pactos con Ciudadanos y dejando Ciudadanos en evidencia. Ciudadanos debe darse cuenta que el PP no es un aliado, sino un partido que ha sido forzado en una situación de negociación de que quiere salir, y un partido que quiere, sea como sea, reducir el peso político de Ciudadanos.

Si no lo entiende, y si no empieza a moverse autonómamente sin esperar ayuda del PP, Ciudadanos reducirá de mucho su peso político y electoral. Los pactos del PP son un método para quitarse del medio Ciudadanos. Y, por el momento, Ciudadanos está cayendo en la trampa.

Monday, 29 August 2016

Porque no deberíamos prohibir el "burkini"

En Europa es tradición que cada verano llegue con una polémica, la polémica (justamente), "del verano". Se trata normalmente de cuestiones marginales que los periodistas, aburridos por la falta de noticias y aturdido por el calor alucinante, inflan hasta proporciones inesperadas.

Este año la polémica del verano es un poco más seria de lo habitual: algunos alcaldes franceses, en una interpretación muy personal de la libertad y de la tolerancia repúblicana, han prohibido en las playas el "burkini", es decir, el traje de baño que cubre buena parte del cuerpo, incluso la cabeza y que es usado sobre todo por mujeres musulmanas.

Hay tres puntos que considero fundamentales en esta cuestión, uno legalista, uno pragmático, y uno de principios.

El primero: creo que es imposible prohibir el "burkini" sin prohibir al mismo tiempo otras prendas que no se quieren prohibir. ¿Se prohibe ir en la playa con la cabeza tapada? Pues, entonces está prohibido también ir con un gorro de baño, y así siguiendo.

El punto pragmático: si una mujer vive en una situación de opresión familiar, tenemos dos alternativas: permitirle salir a la calle así como puede, en este caso, permitirle ir a la playa con el burkini, o condenarla a quedarse en casa porque el marido no le permite salir con ropa occidental. Creo que es más fácil para la sociedad llegar a esta mujer y convencerla a intentar salir de su situación de opresión si le permitimos ir a la playa y exponerse a nuestro estilo de vida, aún si para esto hay que aceptar que vaya con el burkini.

El punto de principio: me parece que decir a una mujer "tu no puedes ir vestida así" es tan paternalista como decirle "tu debes ir vestida así". En ambos casos consideramos que la mujer no tiene, ni pueda tener, la capacidad de decidir, en ambos casos decidimos nosotros por ella. Creo que lo que hay que hacer es crear las condiciones en que una mujer pueda decidir libremente y dejar que decida lo que le parece.

Y, sí, hay mujeres que libremente decidirán llevar el velo, simplemente porque lo ven como una parte de su costumbre y de su cultura. Tengo una estudiante que lleva siempre el velo, y me sorprendí mucho cuando conocí a su madre que, por otro lado, va vestida al estilo occidental: la estudiante usa el velo para sentirse más conectada a su país de origen.

Un última observación. La leyes occidentales siempre intervienen en casos de opresión directa, es decir en una relación entre dos personas (el opresor y el oprimido), un campo en que la tradición occidental da al estado el derecho de intervenir.

La prohibición del burkini intervendría también en los casos (hipotéticos pero posibles) en que una mujer, cristiana o musulmana, decidiera, sin ninguna presión exterior, llevar esa prenda. En este caso se trataría de una interferencia con la libertad del individuo, algo que en nuestra cultura el estado no puede hacer. En Europa en el último siglo se ha visto un progreso en términos de libertad de vestir. Esta librtad todavía no es absoluta (no se puede ir desnudos por la calle), pero el movimiento ha sido constante: reducir restricciones y permitir a la gente ir vestidos como quieren.

Muchos se preocupan de que no haya "retroceso", y consideran que permitir una prenda como el "burkini" supondría un retroceso de Europa a la situación de hace un siglo. Me parece una preocupación legítima, pero no creo que sea justificada. El progreso social de Europa no ha sido en destapar más piel y en enseñar una parte más grande del cuerpo. El progreso ha sido en la libertad de hacerlo, en la libertad de decidir libremente que íbamos a enseñar más piel en la playa. Pero la libertad de hacerlo implica la libertad de no hacerlo, dado que si no no sería una libertad sino una obligación.

La libertad de la mujer no se ha dado porque una mujer pueda enseñar el pecho: la libertad e la mujer se ha incrementado porque la mujer puede decidir si enseñar el pecho o no, si enseñar el ombligo o no, etc.

Por tanto prohibir el burkini es un retroceso en cuanto vuelve a restringir la libertad de la mujer de enseñar o cubrir lo que le da la gana. En el momento en que le decimos a una mujer "tu en la playa no te puedes cubrir los brazos" estamos volviendo a hace 100 años cuando le decíamos "tu en la playa no puedes enseñar los brazos".

Lo importante no es enseñar u ocultar, lo importante es que estamos quitando la libertad de enseñar u ocultar. Esto es lo que yo veo como retroceso.

Monday, 8 February 2016

Robad, robad con impunidad, pero no hagáis sátira.

La última polémica (en orden de tiempo, seguramente habrá más) desencadenada por el PP contra el ayuntamiento de Madrid tiene que ver con un espectáculo de títeres, organizado en ocasión del carnaval, en que aparecía una pancarta deonde se leía “Gora ALKA-ETA” (“Viva ALKA-ETA”, con clara referencia al “Gora ETA” de la parte más radical de los indpendentistas vascos).

Un padre se ha quejado (no sin razón) y... all hell broke loose: los titereros han sido detenidos y están en prisión provisional sin fianza, los organizadores del carnaval han sido cesados por el ayuntamiento de Madrid, el PP pide dimisiones en masse y ha denunciado por todos lados, desde la concejala de cultura hasta la misma alcaldesa (!).

El PP está, naturalmente, en su derecho: está en la oposición y protestar por lo que hace quien gobierna es la labor (muy importante) de la oposición. Como mucho uno podría preguntar porque el PP no dijo nada cuando el mismo espectáculo se puso en escena en Granada un par de semanas antes, pero la oposición no tiene ninguna obligación de explicar su actuación y, en cualquier caso, pedir coherencia y explicaciones razonables al PP es, a menudo, una batalla perdida.

¿Tiene sentido la polémica? Empecemos diciendo que, sin duda no se trataba de un espectáculo apto para los niños y, en este sentido, hizo bien el ayuntamiento en cesar a los organizadores: han sido culpable de una falta de sentido común que personas con su responsabilidad no se pueden permitir. Muchos han acusado al espectáculo de mal gusto; quizás tengan razón, pero el mal gusto no es un delito. Si lo fuera, no quedarían cadenas de televisión en España.

El problema es si hubo enaltecimiento del terrorismo--algo que en España, a diferencia de los países de larga tradición democrática, está prohibido por encima de la libertad de expresión, y esta prohibición predata la histeria d los últimos años (hay que notar, por otro lado, que en España no existe l delito correspondiente de enaltecimiento de la dictadura franquista).

Escribir “Gora ETA” no es, de por sí, enaltecimiento del terrorismo; si lo fuera, entonces Schindler´s List sería enaltecimiento del nazismo, ya que allí se dice varias veces “Heil Hitler”. Hay que considerar el contexto. El texto de la pancarta ya nos indica su intención satírica: la pseudo-organización terrorista se llama ALKA-ETA, una inexistente organización que es ETA pero es también, fonéticamente, Al Qaeda.

En el espectáculo, la policía golpea a un manifestante, que se queda inconsciente. Con el manifestante en el suelo, la policía le pone la pancarta encima, le saca una foto acusatoria, y procede a su ejecución sumaria. No se trata, pues, de enaltecimiento del terrorismo, sino de una crítica feroz al comportamiento de la policía y a como la histeria antiterrorista nos está privando de nuestras libertades.

Se trata de una crítica que se puede no compartir, pero criticar el gobierno y la policía es una de las libertades fundamentales en una democracia. Si se limita, se acaba la democracia. Recordemos, a este propósito, que la libertad de expresión no sirve para proteger el discurso “mainstream” y popular: este discurso se defiende muy bien por sí mismo. La libertad de expresión es necesaria para defender los discursos impopulares, los que no queremos oír, incluso los que nos repugnan. Estas son las expresiones que tenemos que defender, y hay que defenderlas tanto más cuanto menos estamos de acuerdo con ellas.

A parte la absurdidad de considerar este espectáculo como naltecimiento del terrorismo, varias cosas llaman la atención.

La primera es que, en un país en que los corruptos acusados de haber robado millones están todos en la calle bajo fianza, se dicta la prisión provisional sin fianza para los titereros. En España evidentemente es mejor robar millones que expresar opiniones poco ortodoxas.

La segunda es que se detienen a estos titereros mientras que no se hace nada a quien de verdad alaba el terrorismo. Creo que cuando Aznar llamó a ETA “movimiento vasco de liberación nacional” le otorgó una dignidad que no merece, y lo enalteció mucho más de lo que puede hacer cualquier pancarta en un espectáculo de títeres. Y esto cuando ETA mataba y amenazaba la convivencia democrática. Llama la atención que entonces no pasara nada y que ahora, que ya ETA es una organización derrotada, se arme la gorda por este espectáculo.

¿Tendrá algo que ver el hecho que al PP todavía le duele no gobernar Madrid? ¿Tendrá algo que ver la posibilidad de ir en breve a elecciones anticipadas? ¿Tendrá algo que ver el hecho que el PP está intentando alejar el PSOE de Podemos y convencerlo a apoyar otro gobierno Rajoy?

Como decía el político Italiano Andreotti: a pensar male si fa peccato, però ci si azzecca.

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