Friday, 16 June 2023

La necesidad de la unidad para ganar elecciones en España

En España, en las elecciones, la asignación de escaños se hace usando un método conocido como "método d'Hondt", nombrado en honor a su creador, el matemático Belga Victor D'Hondt, que lo creó en 1878 . Se habla mucho de este método, de sus ventajas y de sus problemas, pero no todos saben exactamente como funciona. No es un método complicado: sólo necesita unos sencillos cálculos.

La mejor manera para entenderlos es quizás con un ejemplo. En una elección se presentan cuatro partidos, que llamaremos A, B, C, D. En las elecciones se asignan 11 escaños. Supongamos que los partidos han conseguido los votos siguientes:

A: 90000
B: 50000
C: 20000
D: 5000

Pongamos estos valores en una lista:

A B C D
90000 50000 20000 5000

El partido que tiene más votos es el partido A. Asignamos un escaño al partido A y dividimos su número de votos por dos. Ahora tenemos una situación que podemos resumir como sigue:
A B C D Escaño
90000 50000 20000 5000 A
45000 50000 20000 5000

En la primera fila hemos indicado que hemos asignado un escaño al partido A, y en la segunda fila hemos puesto el resultado de la división. Ahora el máximo número de votos los tiene el partido B. Asignamos un escaño a B, y dividimos su número de votos por dos:
A B C D Escaño
90000 50000 20000 5000 A
45000 50000 20000 5000 B
45000 25000 20000 5000

Ahora, otra vez, el partido A es el que tiene más votos. Asignamos un escaño al partido pero esta vez ponemos en la lista su número de votos dividido por tres:
A B C D Escaño
90000 50000 20000 5000 A
45000 50000 20000 5000 B
45000 25000 20000 5000 A
30000 25000 20000 5000

Otra vez, el máximo de votos lo tiene el partido A: le asignamos un escaño y remplazamos el valor con su número de votos dividido por cuatro:
A B C D Escaño
90000 50000 20000 5000 A
45000 50000 20000 5000 B
45000 25000 20000 5000 A
30000 25000 20000 5000 A
22500 25000 20000 5000

Ahora el máximo lo tiene B, le asignamos un escaños y ponemos en la lista sus votos divididos por tres... seguimos así hasta haber asignado todos los escaños (10, en este caso). El resultado final es el esquema siguiente:
A B C D Escaño
90000 50000 20000 5000 A
45000 50000 20000 5000 B
45000 25000 20000 5000 A
30000 25000 20000 5000 A
22500 25000 20000 5000 B
22500 16667 20000 5000 A
18000 16667 20000 5000 C
18000 16667 10000 5000 A
15000 16666 10000 5000 B
15000 12500 10000 5000 A
12857 12500 10000 5000 A

El partido A ha conseguido 7 escaños, B ha conseguido 3, C ha conseguido 1 y D no ha conseguido ninguno.

Hasta ahora todo bien, pero ahora empiezan los problemas. Supongamos que los partidos B y C se unen, y suman sus electores. Ahora tenemos sólo tres partidos, que consiguen los votos siguientes:

A: 90000
BC: 70000
D: 5000

Si aplicamos el método que acabamos de usar, conseguimos la tabla siguiente:

A BC D Escaño
90000 70000 5000 A
45000 70000 5000 BC
45000 35000 5000 A
30000 35000 5000 BC
30000 23333 5000 A
22500 23333 5000 BC
22500 17500 5000 A
18000 17500 5000 A
15000 17500 5000 BC
15000 14000 5000 A
12857 14000 5000 BC

Ahora el partido A consigue 6 escaños, el partido BC consigue 5 y el partido D, otra vez, no consigue ninguno.

Los dos partidos, B y C, presentándose separadamente conseguían, entre los dos, cuatro escaños. Si se unen, aún si el número total de votos no cambia, consiguen cinco. Han ganado un escaño simplemente por presentarse juntos. Al mismo tiempo el partido A, con el mismo número de voto y el mismo porcentaje respeto al número total, ha perdido un escaño simplemente porque dos partidos se han unido, incluso si el número total de votos que han conseguido no cambia. Este es el efecto de ventaja para los grandes partidos de que se habla cuando se menciona el método d'Hondt.

Hay que remarcar que, en las elecciones en España, este no es el factor más importante que favorece los grandes partidos. La manera en que se recuperan los votos perdidos tiene una influencia mucho más grande. En este caso, por ejemplo, el partido D no ha conseguido escaños dado que sólo tiene 5000 votos. Sin embargo, entre todas las circunscripciones el partido podría acumular un número considerable de votos y aún así nop tener ningún escaño.

Por esto se considera que en el caso de la comunidad de Madrid, que tiene una sola provincia y una sola circunscripción, la elección es esencialmente proporcional. También contribuye a esto el número relativamente elevado de escaños: Madrid tiene 136 escaños, uno cada 48.000 habitantes, mientras que el congreso español, con 350 escaños, tiene uno cada 134.000 habitantes. Es posible ver que el efecto de ventaja que hemos considerado aquí es menor si en la elección se asignan muchos escaños comparados con el número de electores.

El peligro, en Madrid, es constituido por el alto umbral de entrada: el 5%, mucho más alto que el 3% común en otras comunidades. En las elecciones de Madrid de 2023 el PP ha conseguido la mayoría absoluta con 71 escaños, nuy por encima de los 68 que representan el 50% de la asamblea. Por otro lado, el partido ha recibido el 47% de votos (de hecho: 50.000 votos menos que en 2021, cuando no obtuvo la mayoría absoluta). La diferencia ha sido que en 2023 Podemos no ha alcanzazo el 5% necesario para entrar en el parlamento, y sus votos han ido al ganador, es decir, al PP. Esto ha hecho que con menos votos y una participación más alta el PP haya conseguido más escaños.

It divididos a las elecciones es un error que en España se paga muy caro.

Aun así, el efecto es real, y contribuye a penalizar los partidos pequeños. Por esto, en muchos países de Europa se usa un método modificado en que en lugar de dividir por 2, 3, 4,... se divide por 3, 5, 7,... consiguiendo un reparto más proporcional de los escaños.

Si el método d'Hondt tiene este tipo de problemas, uno se puede preguntar porqué no usamos uno mejor. Hasta nos podemos preguntar si existe un método que asigna los escaños de una manera que refleja perfectamente los votos. Resulta que esto es imposible, y nos lo impide un teorema matemático, el teorema de Arrow. El teorema se refiere a decisiones en que cada persona puede extresar una lista de preferencias entre alternativas, pero se extiende fácilmente a sistema de votos. Al teorema dice que no existe ningún sistema de ordenación de preferencias que cumpla las siguientes cinco condiciones:
  1. No-dictadura: se tienen en cuenta los deseos de todos lso electores;
  2. Eficiencia de Pareto: las preferencias unánimes son respetadas: si todos los electores prefieren el candidato A al candidato B, el candidato A gana;
  3. Independencia de las alternativas irrelevantes: si se elimina un candidato, el orden de los otros no debe cambiar. Si el candidato A es preferido frente al candidato B y existe otro candidato C, la eliminación de C no cambia las cosas: A sigue siendo elegido frente a B.
  4. Dominio sin restricciones La votación tiene que tener en cuenta todas las preferencias de los electores;
  5. Orden social: cada persona debe tener la libertdad de ordenar sus preferencias como quiera.
Se trata de condiciones muy razonables, algo que nos parece normal pedir a un sistema de elección. Pero el teorema dice que no existe ningún sistema de elección que respete estas cinco condiciones. El método d-Hondt, por ejemplo (así como casi todos los métodos existentes) no cumple la condición 3: Independencia de las alternativas irrelevantes.

Lamentablemente, el sistema perfecto no existe: hay que aprender a convivir con la imperfección.

Friday, 12 May 2023

La ley de Murphy y las constantes fundamentales

Una de las formas en que se expresa la ley de Murphy es el famoso "teorema de la tostada" que recita: una tostada siempre cae al suelo del lado de la mantequilla. A primera vista parece ser una frase divertida pero sin rescontro en la realidad. La tostada es, esencialmente, simétrica: el peso de la mantequilla es despreciable respeto al de la tostada (a menos que uno no quiera serios problemas de colesterol), por tanto no hay ninguna razópara pensar que la tostada tenga que caer más de un lado que de otro.

Efectivamente, la series de televisión QED de la BBC hizo una serie de experientos (parece increíble pero sí: hay quien se ocupa de experimentar con estas cosas), en que una tostada era lanzada muchas veces al aire por varias personas. Como es de esperar, la tostada caía esencialmente con igual probabilidad del lado de la mantequilla o del lado del pan.

A este punto entra en escena Robert A. J. Matthews, un físico matemático que publica en The European Journal of Physics un artículo sorprendente que demuestra que el teorema de la tostada se cumple, y deriva de los principios de la física (Robert A. J. Matthews, "Tumbling Toast, Murphy's Law and the fundamental constants", The European Journal of Physics, 16(1995) 172-6). El tema ha sido tratado tambié por Ian Stewart en su columna en Scientific American ("The Science of Murphy's law", Abril 1997, pp. 72-5) y se puede encontrar en Castellano en: Ian Stewart, Locos Por las Matemáticas, Booklet Planeta, 2005, traducción de Javier García Sanz) ).

La cuestión, oberva Matthews es que el problema parece simétrico mientras en realidad no lo es. En circunstancias normales una tostada no cae porque alguien la tira al aire, sino porque se cae de la mesa. Y en la mesa la tostada siempre está con la cara con la mantequilla hacia arriba. Es esta la asimetría que hace que se cumpla el teorema. Consideremos una tosta que cae de la mesa. En la mesa la tosta está mantequilla arriba y, cayendo, empezará a rotar. Si cayendo de la mesa la tosta da media vuelta, caerá manrtequilla abajo, mientras si da una vuelta, caerá mantequilla arriba.

En general, si la tosta, cayendo, da un número impar de medias vueltas, entonces caerá mantequilla abajo, mientras si da un número par de medias vueltas, caerá mantequillas arriba. Todo está por tanto en determinar cuantas medias vueltas dará una tosta estándar cayendo de una mesa estándar.

Las cantidades relevantes para el análisis de Matthews son ilustradas en la Figura siguiente, donde la tosta es representada en el momento en que se descuelga de la mesa y empieza a caer

Los símbolos representan las cantidades siguientes:

Símbolo Significado
$mg$ Fuerza de gravedad ($m$ es la masa de la tosta)
$F$ Fricción, intenta impedir que la tosta de caiga
$R$ Fuerza de reacción de la mesa: es la que sostiene la tosta en la mesa
$a$ Motad de la longitud de la tosta (es decir, la tosta tiene longitud $2a$)
$\theta$ Ángulo entre la tosta y la mesa en el momento en que esta se descuelga
$\delta$ Eccentricidad: distancia entre el centro de gravedad de la tosta y la mesa en el momento en que esta se descuelga
$\omega$ Velocidad de rotación de la tosta en el momento en que se descuelga

En realidad, en sus análisis Matthews no usa el valor absoluto de la ecentricidad $\delta$. Lo que nos interesa es saber que proporción de la tosta sobresale. Por tanto define $\delta=\eta{a}$, con $0\le\eta\le1$. Si $\eta=0$, la tosta empieza a caer cuando su centro de gravedad está en el borde de la mesa; si $\eta=1$, la tosta empieza a caer cuanto $\delta=a$, es decir, cuando la tosta está completamente fuera de la mesa.

La velocidad de rotación de la tosta depende del momento en que esta se descuelga de la mesa, y esto depende (entre otras cosas) de la frucción $F$. Un análisis cuantitativo es el siguiente. Si la fricción de la mesa es muy alta, entonces la tosta deberá sobresalir mucho antes de empezar a caer (es necesario que la fuerza que arrastra la tosta fuera de la mesa sea suficiente como para vencer la fricción que la mantiene pegada a la mesa). En este caso la velocidad angular $\omega$, que depende del momento angular $mg\,a\,\cos(\theta)$ será alta; al contrario, si la fricción es escasa, la tosta caerá en cuanto su centro de gravedad se haya alejado poco de la mesa ($\nu$ pequeño), y, siendo el momento angular menor, la velocidad de rotación será menor.

Matthews determina que la relación entre la velocidad de rotación y las demás cantidades es:

\begin{equation} \omega^2 = \frac{6g}{a} \frac{\eta}{1+3\eta^2} \cos{\theta} \end{equation}

La velocidad depende del ángulo a que la tosta se desconecta de la mesa. Si $\mu$ es el coeficiente de fricción, entonces la tosta se descuelga cuando el ángulo es

\begin{equation} \theta_0 = \tan^{-1} \frac{\mu}{1+9\eta^2} \end{equation}

Juntando todo, Matthews determina cuanto tiene que sobresalir la tosta para caerse con una velocidad de rotación suficiente para que al final de la caida la parte con la mantequilla quede arriba. Define $Q=h/a$ (el ratio entre la altura de la mesa y la longitud de la tosta) y $\alpha=\pi^2/12(R-2)$. Con estas definiciones, la tosta cae mantequilla arriba si, en el momento de la caída sobresale de

\begin{equation} \eta > \frac{1 - \sqrt{1-12\alpha^2}}{6\alpha} \end{equation}

En el caso de una tosta y una mesa de dimensiones normales, tenemos $h\sim{75}\mbox{cm}$ y $2a\sim{10}\mbox{cm}$, que nos da

\begin{equation} \eta>0.6 \end{equation}

Este es el valor crítico: si la tosta, en el momento de la caída, sobresale m\'as de un 60% de su media longitud, caerá mantequilla arriba; si sobresale menos caerá mantequilla abajo. Midiendo el valor de $\mu$ y haciendo experimentos, Matthews nota que los valores de $\eta$ en que la tosta se desconecta de la mesa son $\eta\sim{0.02}$ para el pan y $\eta\sim0.015$ para el pan tostado. Ninguno de los dos puede aguantar una eccentricidad de $0.6$: en ambos casos la tosta cae antes de haber conseguido una eccentricidad tal como para generar una velocidad angular $\omega$ que le permita de caer mantequilla arriba.

Murphy tenía razón.

En este análisis, Matthews considera que la velocidad horizontal de la tosta es cero. Esto, hablando estrictamente, no es posible: al principio la tosta está en la mesa y, si cae, es porque se ha acercado al borde, por tanto tiene que tener cierta velocidad horizontal. En un apartado del artículo se analiza el efecto de la velocidad horizontal. Resulta que para velocidades pequeñas el resultado anterior sigue válido. Es sólo si la velocidad horizontal es grande (mayor de unos $1.6m\cdot s^{-1}$) que su efecto empieza a hacerse sentir. Si la velocidad es muy grande, su efecto domina la dinámica, y la tosta caerá mantequilla abajo o mantequilla arriba con igual frecuencia.

Parece, por tanto, que si uno se da cuenta que la tosta está a punto de caer, lo mejor que puede hacer es darle un golpe muy fuerte con la mano: de esta manera maximizará la probabilidad que caiga mantequilla arriba.

En la última parte del artículo Matthews encuentra una rlación sorprendente entre la ley de Murphy y las constantes fundamentales de la naturaleza. Imaginemos unos seres inteligentes que viven en un planeta distinto de la tierra (lo suficientemente inteligentes como para hacer tostas con mantequillas y tener mesas). Vale para ellos la ley de Murphy? Podemos asumir que la gravedad es la misma que en la tierra (si no, todos los valores son simplente multiplicados por una constante, y se puede demostrar que el resultado final no cambia), por tanto todo depende de la altura de las mesas y esto, por otro lado, depende de la altura de estos seres.

Hay razones para asumir que el cerebro de estos seres está en la parte más alta de su cuerpo (en todos los animales complejos los ojos están cerca del cerebro, y hay muchas ventajas en tener los ojos en la parte más alta del cuerpo). Matthews modela estos seres como un cilindro con una esfera encima formada por algún tipo de polímero. La altura del ser debe ser tal que, en caso de caída, la probabilidad de romperse la cabeza es razonablemente baja. Jugando con las constantes de la naturaleza (desde la estructura fina de los electrones al radio de Bohr) Matthew concluye que estos seres no pueden ser más alto de tres metros. Notamos que el ser humano más alto de que se haya noticia (Robert Wadlow, 1918-1940) era alto 2.72m, respetando el límite.

Considerando que la altura de una mesa es más o menos la mitad de un ser humano, Matthews estima que un ser inteligente tiene una mesa alta como micho 1.5m. Aplicando otra vez el razonamiento anterior encuentra que una mesa de 1.5m es insuficiente para que la tosta haga una rotación que le permita caer mantequilla arriba.

La ley de Murphy no nos glpea sólo a nosotros: cualquier ser inteligente en el universo verá que sus tostas caen mantequilla abajo. Vale la pena reportar aquí la conclusión del artículo de Matthews:

We end by noting that, according to Einstein, God is subtle, but He is not malicious. That may be so, but His influence on falling toasts clearly leaves much to be desired.

Monday, 28 November 2022

EL rigor en el uso de datos para apoyar un argumento

Últimanente he publicado, en una conocida red social he publicado varios mensajes en defensa de las moviilizaciones de los médicos de atención primaria en Madrid. Los médicos, cabe recordarlo, piden mejores condiciones de trabajo y la posibilidad de dar a los pacientes un servicio de calidad. Cabe recordar sus reivindicaciones principales:

  1. Agendas cerradas con un paciente cada 10 minutos. Ahora mismo las agendas tienen un paciente cada 6 minutos, lo que hace imposible proporcionar un servicio de calidad, especialmente si consideramos las urgencias y los médicos que en un día dado pueden estar de baja o de vacaciones
  2. Más pediatras. Madrid ha perdido 200 pediatras desde 2019, y ya hay varios centros de salud que no tienen pediatra en ningún turno
  3. Tiempo para la formación: actualmente la hora y media diaria que, por contrato, tienen para sesiones clínicas y formación está ocupada por pacientes, y los médicos tienen que estudiar en casa el fin de semana
  4. Tiempo para la docencia. Si no hay nadie para formar a los residentes que hacen su rotación en los centros de salud, no habrá la próxima generación de médicos
  5. Mejores contratos para los residentes. Si Madrid ofrece a los R4 que salen contratos basura de una semana o menos, otras CCAA le ofrecen contratos de tres años, los residentes seguirán marchándose. Cabe recordar que este año, de 230 R4 que terminaron la residencia en Madrid se quedaron sólo 27.
Pero el tema de este blog no es la reivindicación de los médicos, sino el uso que se hace de ciertas gráficas. Un contertulio argumenta, esencialmente en cada mensaje que escribo, que en realidad el problema no existe en cuanto la sanidad de Madrid es la mejor de España y, para confirmarlo, publica este diagrama (siempre el mismo):




Se trata de un buen compendio de todos los errores que se pueden hacer cuando se intenta usar datos para sostener un punto de vista. Veámoslos. 

  1. El punto más obvio, que salta a la vista, es que yo hablo de atención primaria y especificamente de condiciones de trabajo de los médicos. Los datos se refieren a listas de espera (por tanto no a condiciones de trabajo) y a especialistas y hospitales (por tanto no a atención primaria). Es decir, son completamente irrelevante en el contexto de mi argumento
  2. Yo hablo de condiciones laborales. Es relativamente fácil acortar las listas de espera obligando a los médicos a ver 60 o 70 pacientes al día. Esto quiere decir perjudicar la salud de los trabajadores y la calidad del servicio para conseguir mejorar unos indicadores. 
  3. Un fallo muy común en estos debates es publicar la "foto" de una gráfica sin poner un enlace al informe de donde se ha sacado. Hay quien pública enlaces a periódicos (algo que no se debería hacer por el riesgo del sesgo de confirmación) y hay quien publica sólo la foto. De esta manera es imposible evaluar los datos en cuanto no sabemos exactamente que se está midiendo, que criterios se han establecido o si la medida permite comparaciones.
  4. En este caso específico, por ejemplo, la Comunidad de Madrid calcula las espera para operarse desde el momento en que el paciente ve al anestesista, mientras otras CCAA las calculan desde el momento en que se introduce el nombre del paciente en el registro de espera. En estas condiciones, es posible comparar una comunidad consigo misma (es posible, por ejemplo, ver si las listas aumentan o se reducen de año en año), pero no es posible comparar comunidades. Se trata de detalles muy importantes si queremos hacer una  valoración racional. Lamentablemente se trata de mensajes que los periódicos no publican y que en las fotos de las gráficas no resultan.
Finalmente, es importante razonar en la base de datos, pero es importante que esos datos sean completos, que se ponga un enlace a las fuentes primarias y que estas fuentes aclaren las medidas que se usan y el contexto en que se derivan. Es importante ser rigurosos a la hora de usar datos, especialmente en un momento de crisis. Lamentablemente el uso de titulares de periódicos es la norma en las redes sociales, a pesar de que muchas veces esos titulares sean manipuladores

Monday, 3 October 2022

Una posible definición de "Fiscalidad justa"

Definir que es un sistema fiscal "justo" no es una cuestión matemática, sino social y política. Si una persona cree, por ejemplo, que un sistema fiscal justo es uno en que los pobres pagan los impuestos y los ricos no, no hay mucho que un matemático le pueda objetar. Pero, si nos ponemos de acuerdo sobre cierto principio, las matemáticas nos pueden ayudar a hacer ciertas consideraciones, por lo menos a nivel aproximado y cualitativo. Propongo, como posible definición, la siguiente:

Un sistema fiscal es justo si afecta a la calidad de vida de todo el mundo de la misma manera.

Se trata de una definición sólo aparentemente sencilla. Antes de analizarla, quiero hacer una observación metodológica. En varios puntos de estas consideraciones habrá que elegir entre alternativas sin tener toda la información que nos permita una elección sin incertidumbre. Dado que yo apoyo una fiscalidad fuertemente progresiva, en todos estos casos eligiré la alternativa que pone mi punto de vista más en desventaja. Es decir, cuando se trate de elegir bajo incertidumbre, elegiré la alternativa que da a mis "adversarios" la mayor ventaja.

Y ahora a analizar la definición. Un primer problema es determinar que tipo de "efecto" sobre la calidad de vida nos interesa. Los impuestos financian el estado de bienestar, por tanto el resultado neto de pagar impuesto es un aumento de la calidad de vida, y no una reducción. Los efectos de los servicios que se pagan con los impuestos (sanidad, educación, pensiones, carreteras, policía, bomberos, etc.) son tales que pagar impuesto aumenta la calidad de vida. En este caso, no nos interesa considerar este efecto: queremos saber cual es el efecto sobre la calidad de vida del hecho de pagar impuestos, que _reducción_ de la calidad de vida se causa haciendo que las personas paguen impuestos. Es decir: en mis consideraciones olvidará el impacto sobre la calidad de vida de los servicios públicos que se pagan con los impuestos, y consideraré sólo el impacto negativo que deriva de pagar los impuestos y por tanto de tener menos dinero.

Con esta clarificación, la definición de arriba se reduce a la siguiente: un sistema fiscal es justo si la fracción de calidad de vida que se pierde como consecuencia del dinero que se paga en impuestos es igual para todos. Si llamamos $p$ esta reducción ($0\le p \le 1$), esto quiere decir que una persona que tiene una calidad de vida $q$ verá su calidad reducida a $(1-p)q$ (recuerdo que si calculamos el efecto de los servicios que se consiguen gracias a los impuestos, la calidad de vida aumenta, pero aquí no estamos considerando esos efectos: sólo consideramos los efectos del dinero que se gasta en impuestos).

La calidad de vida es, entre otras cosas, una función del dinero que una persona gana (escribiermos $q=f(m)$, donde $m$ está por money), pero no es una función lineal. Si una persona no tiene nada de dinero y de repente empieza a ganar un millón de Euros al año, su calidad de vida aumentará drámaticamente. Por otro lado, si una persona que gana 100 millones al año pasa a ganar 101, su calidad de vida quedará esencialmente la misma. Los efectos son muy diferentes, a pesar de que en los dos casos las ganancias han aumentado en un millón.

¿Cómo varia la calidad de vida en función de las ganancias? ¿Cuál es la forma de la función $f(m)$? Una medida que se usa mucho en estos casos es el Subjective Well Being: la percepción que una persona tiene de su propio bienestar como función de la renta. La figura siguiente muestra la variación a nivel internacional, por países, con los datos de varios países y la curva que los aproximas (notamos que España está un poco por debajo de la línea: los españoles se "sienten" peor que otros países con la misma renta---probablemente la vieja costumbre latina de quejarse de todo...).

Otra iliustración de la misma medida, con datos y en escala diferente, es la siguiente:

Está claro que esta medida no depende sólo de las ganancias: circunstancias sociales también influyen. Una demostración es la gráfica siguiente:

Aquí veamos la medida de "Happiness" (Es la misma medida que el bienestar, pero a los Americanos el "pursuit of happiness" les influye mucho, y prefieren llamar así la medida) en función de las ganancias, en dolares deflactados (Se ha puesto de moda en España hablar de "deflactar" el IRPF; quien habla de estas cosas debería echar un ojo a la definición de "deflactar"), en los años 1970s y en los 1990s. Parece que, con el mismo dinero al neto de la inflación (sí: deflactar significa esto) la gente se consideraba más feliz en los años 1970s que en los 1990s.

Las curvas de las figuras anteriores muestran dos comportamientos diferente. En la segunda, parece que la calidad de vida llegue a saturación, es decir, hay un límite que, por mucho dinero que se gan, no se va a rebasar. En la segunda parece que lacalidad de vida pueda seguir aumentando sin límite aún si, a medida que la ganancia aumenta, la curva crece menos. Fiel a mi elección metodológica eligiré la alternativa menos favorable a un sistema fiscal proporcional, y asumiré que la calidad de vida pueda aumentar sin límite a medida que una persona gana más dinero.

Las curvas son consistente con la hipótesis siguiente: el aumento de la calidad de vida no es proporcional al aumento absoluto de las ganancias, sino a su aumento relativo. Matemáticamente, esto se expresa diciendo que si una persona gana $m$ Euros al año y sus ganancias se incrementan en $\Delta{m}$ Euros al año, el incremento de su calidad de vida, $\Delta{q}$ es dado por la relación

\begin{equation} \Delta q = \frac{\Delta m}{m} \end{equation}

Transformando esta ecuación de diferencias en una ecuación diferencial y resolviéndola, determinamos que la relación entre las ganancias $m$ y la calidad de vida $q$ es

\begin{equation} q = \log\,m \end{equation}

Una persona gana una cantidad de dinero $m$ y consecuentemente tiene una calidad de vida $q=\log\,m$. Si, tras los impuestos, la cantidad de dinero que le queda es $m'$, su calidad de vida será $q'=\log\,m'$. Si queremos que para todos la calidad de vida se reduzca de una misma fracción $p$, tiene que ser

\begin{equation} q' = (1-p)q \end{equation}

Es decir

\begin{equation} \log\,m' = (1-p)\log\,m \end{equation}

En la figura siguiente vemos un ejemplo en que dos personas con ganancias $m_1$ y $m_2$ (con $m_2>m_1$) tienen calidades de vida $q_1$ y $q_2$ que se reducen en la misma fracción (en este caso, un $10\%$).

Notamos que la persona que gana más puede renunciar a un porcentaje mayor de sus ganancia para conseguir una misma reducción en porcentaje de su calidad de vida. La relación anterior nos dice que una reducción de una fracción $p$ de la calidad de vida se consigue si tras lo impuestos a la persona le queda una ganancia

\begin{equation} m' = m^{1-p} \end{equation}

El porcentaje de impuestos que una persona con ganancias $m$ tiene que pagar para conseguir una reducción relativa de calidad de vida $p$ es por tanto:

\begin{equation} \mbox{TAX} = 100\frac{m-m'}{m} = 100 \frac{m - m^{1-p}}{m} = 100(1 - \frac{1}{m^p}) \end{equation}

Esta curva es representada en la figura siguiente

Por tanto el sistema fiscal justo, en el sentido de la definición que hemos dado, es un sistema proporcional: el porcentaje de sueldo que se paga en impuestos crece a medida que crecen las ganancias.

Se trata, naturalmente, de una curva teórica a que hay que añadir consideraciones de carácter social. Por ejemplo, para los sueldos más bajos, incluso una pequeña pérdida de calidad de vida puede ser deleteria, por tanto los sueldos más bajos no deberían pagar impuestos (Milton Friedman, uno de los fundadores del neoliberalismo, iba más allá, llegando a hipotizar una negative tax: cierto nivel de sueldo no pagará impuestos y sueldos menores pagarán un impuesto negativo, es decir: recibiran dinero en lugar de pagarlo), por tanto la curva no empiezará con sueldos cero. La curva, para sueldos muy altos, satura cuando los impuestos llegan muy cerca del 100\%, algo que en la práctica es imposible de poner en marcha.

Sin embargo el resultado general mantiene, creo, su validez: dada la relación no lineal entre ganancias y calidad de vida, si queremos un sistema que pida a todos renunciar a una fracción igual de su calidad de vida, el sistema tiene que ser progresivo: quien más gana tiene que pagar un porcentaje más alto de impuestos.

La curva logarítmica que hemos usado se basa en ciertas hypótesis que pueden no ser del todo exactas. Pero, sea cual sea la forma exacta de la curva, esta tiene dos propiedades:
  1. La curva es creciente (se asume que si el dinero que tenemos aumenta, nuestra calidad de vida no se reduce)
  2. La curva crece menos que una función lineal (esto deriva de nuestra consideración sobre el efecto de ganar un millón: pasar de ganar cero a ganar un millón supone un cambio en calidad de vida mayor que pasar de ganar 100 millones a ganar 101)
Es posible demostrar (la demonstración no es difícil, pero es un poco técnica) que estas dos propiedades son suficientes para que el criterio de justicia que estamos utilizando implique un sistema fiscal progresivo.

Tuesday, 27 September 2022

El camino de Predappio

La abrumadora victoria de Meloni en Italia confirma un diagnóstico preocupante: Europa tiene gana de Fascismo. Podríamos pensar que tras la dura lección de los años 1933-45, tras los millones de muertos que ha costado liberar a Europa del Fascismo, tras las guerras partisanas librada en muchos países, no último Italia, tras todo esto Europa estaría permanentemente vacunada contra los males gemelos del fascismo y del nacionalismo. Pero así no es: la lección de la historia ha sido olvidada tras ni siquiera un siglo, y aquí estamos, listos para repetir sus errores.

Sobre la matriz fascista del partido de Meloni no caben dudas. Meloni es una discípula de Giorgio Almirante, fundador del fascista Movimiento Social Italiano (cuyo símbolo, la llama tricolor, Meloni ha adoptado en el logo de su partido). Almirante fue una camisa nera de la primera hora, organizador de squadracce, admirador de Mussolini hasta el final. Su único gesto de conciliación fue en 1984, a la muerte de Enrico Berlinguer, secretario del Partido Comunista Italiano cuando, por primera y única vez en su vida, Almirante entró en la sede del PCI en Via delle Botteghe Oscure para rendir homenaje al político fallecido. No creo estar muy lejos de la verdad si digo que Meloni no repetiría este gesto: la política del Siglo XXI es más sectaria, el fair play ha desaparecido, y Meloni es hija de su tiempo: un fascismo del Siglo XXI, más intolerante y sectario hasta del fascismo de Mussolini.

En el resto de Europa las cosas parecen encaminarse (con algunas excepciones) en la misma dirección. La derecha "europea", de molde liberal, está cediendo terreno frente a la ultraderecha nacionalista, religiosamente fundamentalista, xenófoba e intolerante.Los partidos autoritarios de extrema derecha (Lega Nord, Alternativ für Deutschland, Amanecer Dorado, VOX, etc.) van ganando votos, el "líder carismático" que hace proclamas (normalmente vacíos y siempre muy simplificados) está remplazando el político culto que analiza con serenidad la situación en toda su complejidad, la desafección hacia las instituciones democráticas está creciendo. Mucha gente quiere cada vez más que se le venda la ilusión de soluciones sencillas (los "one-liner" de los americanos) a problemas complejos. Mala tempora currunt.

 

La ultraderecha parece defender todo lo que la cultura Europea ha rechazado a lo largo del Siglo XX: el suprematismo cultural, la pureza racial, el culto del Volk, el rechazo a cualquier cambio y a cualquier hibridación. ¿Cómo es posible que en la Europa ilustrada, tolerante, culta, esté teniendo tanto éxito esta vuelta atrás esta cerración cultural?

Uno de los instrumentos principales del éxito de la ultraderecha es la cultura del miedo: generar miedo y explotarlo con un discurso puramente negativo permite al fascismo ganar adeptos sin tener que proponer nada concreto. Lo vemos claramente con el caso de VOX en España. Está claro que VOX no dice nada. Nada positivo, por lo menos. Su discurso se compone de negativos: en contra de la ley de derechos LGTBI, en contra de la ley de violencia de género, en contra de la inmigración, en contra de la memoria histórica. VOX está en contra, no tiene propuestas positivas.

Para que este discurso funcione, es necesario crear miedo. Miedo a los inmigrantes, miedo a los okupa, miedo a las mujeres o a homosexuales y transexuales. En esto ayudan mucho la simplificación y la superficialidad, dos características que, por suerte de la ultraderecha y mala suerte de los ciudadanos, maridan muy bien con los medios de comunicación contemporáneos, su dependencia de la publicidad y su necesidad de "capturar" espectadores con discursos simples y atractivos. Así, por ejemplo, cuando se habla de inmigración, no se ve como un fenómeno complejo, consecuencia de una estructura económica mundial que nosotros hemos contribuido a crear. Un fenómeno que tiene aspectos positivos y negativo, un fenómeno que hay que integrar en la organización social del mundo moderno. No. Es mucho más fácil considerarla una "invasión" de gente que quiere llegar a delinquir y a quedarse con nuestro estado de bienestar (el mismo que la ultraderecha quiere destruir, pero esto es mejor no decirlo). Así se crea el miedo, y se proponen soluciones drásticas, creando un enemigo (el inmigrante) que causa este miedo y que tiene que ser eliminado. El problema es complejo, la solución sencilla. La solución no funciona, pero esto no se dice.

La seguridad y los delitos son otros de los grandes temas de la ultraderecha y, tras crear el miedo (de manera arbitraria: los países de Europa son entre los más seguros del mundo) se crea el "enemigo" (el delincuente) y la solución draconiana (más penas y reducción de los derechos civiles para todos). Curiosamente, resulta que los delitos que más han aumentado en los últimos 20 años son los delitos financiero, otro tema que la ulrtaderecha prefiere no tocar.

Una vez que se predispone la gente al miedo, también es más fácil utilizar la mentira, sobre todo si se dispone para esto de medios de comunicación complacientes. ¿Cuantas veces hemos oído decir que la ley de violencia de género elimina la presunción de inocencia para los hombres? En realidad, la ley no cambia la estructura del proceso penal ni la carga de prueba, por tanto no cambia en nada la presunción de inocencia. La ley del "sólo sí es sí" cambia simplemente la frontera entre abuso sexual y agresión sexual, pero no cambia la carga de prueba en los dos casos. Pero, en este caso también, es útil crear miedo, y crear artificialmente un enemigo que se supone causa de este miedo y cuya eliminación resolverá el problema.


El tema no es nuevo, naturalmente. En la Alemania de los años 1930s la causa de los desordenes sociales eran los Marxistas (y eliminándolos se habrían eliminado los desordenes), la causa de la derrota en la primera guerra mundial eran los socialdemócratas (y eliminándolos se habría vengado el deshonor), la causa de la crisis financiera eran los judíos (y eliminándolos se habría abierto la puerta a una era de prosperidad). Ya sabemos como acabó.

Uno de los aspectos fundacional de todas las ultraderechas Europeas son los estereotipos identitarios, sobre todo el nacionalismo y la religión. Tres siglos después de que se crearan el Estado laico y la idea de la separación entre Iglesia y Estado, el fundamentalismo religioso vuelve a Europa (un fundamentalismo ignorante que, por lo menos en España, confunde católico con Cristiano, ignorando que católicos y protestantes se han matado entre ellos mucho más que cristianos y musulmanes). Con el fundamentalismo religioso vuelve el nacionalismo. Luc Ferry, uno de los intelectuales más reconocible de la derecha francesa, escribió: "el nacionalismo causó 50 millones de muerto sólo en la segunda guerra mundial. No puedo creer que ya tenemos ganas de volver a empezar".

Los dos estereotipos juegan bien con una crisis de identidad innegable en la sociedad contemporánea. Lo que llama la atención es que la causa principal de esta crisis es la evolución del sistema económico, que se ha globalizado uniformando creencias y comportamientos. Y es curioso que la misma derecha que usa esta falta de identidad como instrumento de miedo sea la misma que apoya el sistema económico que de ella es responsable.

 

Es imposible separar la educación y la cultura de la democracia: la segunda no puede existir sin las primeras. Benjamin Franklin lo expresó muy claramente en su famosa definición de la "informed citizenry": una ciudadanía informada, que tenga los instrumentos intelectuales necesarios para evaluar la situación política y decidir en consecuencia es un elemento esencial de la democracia. Sin ella, no hay democracia, dado que el voto sería dominio de quien grita más. Condorcet, el fundador de la educación pública, consideraba que la educación es necesaria para que las garantías constitucionales no se queden en papel mojado. La democracia pone a los ciudadanos en un doble papel: sujetos del derecho (los ciudadanos están sujetos a la ley) y autores del derecho (los ciudadanos, a través de sus representantes, crean la ley), y para que los ciudadanos estén preparados para este segundo papel, la educación es esencial, y puede ser la única arma efectiva contra la ultraderecha.

No cabe duda que en la Europa de hoy, entre mucha gente, hay ganas de  fascismo. Hay una espera casi mesiánica de un "hombre fuerte" que piense por nosotros y que resuelva los problemas sociales con su toque mágico. Esta persona no llegará, pero sí llegarán falsos profetas que en nombre de esta esperanza crearán formas de poder autoritarias y vaciarán de sentido la democracia. La distinción, que tuvo vigencia durante la segunda parte del Siglo XX, entre democracias y dictaduras ya tiene que ser matizada. Países como Rusia mantienen el aparado formal de una democracia pero se trata, en realidad, de regímenes autoritarios que usan las formas y la parafernalia de la democracia para legitimarse.

Monday, 26 September 2022

Don Conspiración contra los molinos de viento

Hace unos días tuve una conversación curiosa en twitter. Mi contertulio estaba muy enfadado por el precio de la electricidad (comprensible), y sostenía que las empresas estaban haciendo trampa: estaban manteniendo los molinos en los parques eólicos parados para tener que usar más gas y cobrar más. Su rabia estaba dirigida sobre todo hacia el gobierno que, según él, tenía que obligar las empresas a no parar los molinos (una variante del italiano “Piove, governo ladro”). Su punto de vista me llamó la atención en dos respectos.

Primero, mi contertulio era uno de esos liberales acérrimos defensores de la libertad de empresa, de los que dicen que el gobierno no debe meterse en los asuntos de las empresas, que el mercado lo arregla todo, y que hay que dejar que las empresas hagan sus negocios como mejor crean. Es, también, de los que acusan el gobierno de autoritarismo para prácticamente todo lo que el gobierno hace, desde la ley de memoria histórica hasta la autorización de un nuevo medicamento para la diabetes. Curiosamente, en el momento en que el comportamiento de las empresas lo toca de cerca (o cree que lo toque de cerca), resulta ser de los primeros en pedir una acción contundente y autoritaria del gobierno. Me parece que es un vicio muy común entre los liberales españoles: que el gobierno se mantenga al margen del mercado, pero sólo cuando les conviene. Si hay algo que no le gusta, son más gobernativos que un burócrata norcoreano.

EL segundo punto que me llamó la atención es, claramente, la historia de los molinos. No conseguía encajarla. Pregunté cuales eran sus fuentes y todo lo que conseguí es que “algunas personas” habían visto molinos parado en un día de viento, y hasta habían publicado un vídeo. Ahora bien, entiendo que en este 2022 publicar un vídeo en YouTube es el sello de garantía de la fuente más atendible, incluso si se trata de un vídeo de platillos volantes más falso que “Plan 9 from outer space”, pero le reproché que evidencia anecdótica de segunda mano, un vídeo publicado por “alguien que ha visto algo” no es la fuente mejor para hacerse una opinión. No conseguí nada. Nos saludamos con una cortesía un pelín forzada.

Hoy (viernes 23 de Septiembre), he viajado de Madrid a Murcia y, efectivamente, he notado que en gran parque eólico al Km. 160 de la A3 la mayoría de los molinos estaban parados. Al contrario de las fuentes de mi contertulio, la cosa no me ha sorprendido: el parque está todavía en construcción, se están probando los molinos, y la gran mayoría de ellos no están conectados a la red eléctrica (este hecho lo he comprobado hablando con un técnico de Iberdrola que se ocupa de energías renovables). Todos los otros parques que he visto (hay uno justo a lado al Km. 5 de la A31) estaban funcionando excepto, como mucho, un par de molinos (probablemente en manutención). ¿Es esto lo que han visto las fuentes de mi contertulio? ¿Ha intentado mi contertulio averiguar si este es el caso? Imposible saberlo.

Pero es bastante preocupante que cuando se ve algo raro (molinos parados en un día de viento) la primera explicación que se le ocurra a la gente es la teoría conspiratoria, que no se intente buscar otras hipótesis. Cuando no se tiene toda la información, es normal generar varias hipótesis para explicar lo que hemos visto. El sentido común nos sugiere encontrar una hipótesis sencilla y razonable y, en cualquier caso, a no tratar nuestras hipótesis como verdad absoluta.  En cualquier caso, antes de ponerse a publicar videos en YouTube acusando un poco a todos y un poco de todo, sería mejor buscar más información que un simple “un día pasaba por allí y vi esto”. Parece que, para muchas personas, esto no es el caso: se busca la hipótesis que más se adecua al enfado del momento, se busca un culpable entre los que queremos sean culpables, y allí nos quedamos.

Que sea claro: no es mi intención defender las empresas eléctricas. Creo que han tenido un comportamiento éticamente reprobable en esta crisis, que han ganado una cantidad increíble de dinero a costa de los consumidores, y creo que el impuesto a sus ganancias extraordinaria es una medida insuficiente pero justa. Pero meternos en teorías conspiratorias absurdas no ayuda a quien quiere acusar a las empresas por su comportamiento usando argumentos serios. Estas acusaciones no motivadas y no informadas, incluso si fueran ciertas, hacen el juego de las empresas: una vez que se desmontan estos bulos (y bulos tan burdes son muy fáciles de desmontar), incluso los argumentos más ponderados e informados perderán fuerza.

Por favor: información antes que todo, y basta con las teorías conspiratoria. Y, sí: Elvis ha muerto.

 

Monday, 19 September 2022

La vigencia de Marx

Una de las criticas más comunes que se mueven hoy en día al pensamiento de Marx es que ya no es actual en el mundo contemporáneo. La sociedad en que vivimos, así va el argumento, es muy diferente de la sociedad inglesa de la revolución industrial de la mitad del Siglo XIX, y los problemas y los actores sociales de que habla Marx, o no existen, o se han resuelto, o han cambiado tanto que el análisis de Marx ya no vale. Quiero dedicar unas cuantas líneas a exponer porque no creo que las cosas estén así.

Hay que diferenciar entre Marx y el Marxismo. El Marxismo moderno, entendiendo con eso las corrientes filosóficas y sociológicas que derivan de las ideas de Marx es un movimiento muy actual y muy relevante. Una lectura no casual de Eagleton, Zizek o Jameson debería ser suficiente a despejar cualquier duda en materia. Tampoco es correcto descartar el marxismo sólo porque su origen está en una filosofía del Siglo XIX. Sería como descartar el capitalismo simplemente porque deriva de una filosofía del Siglo XVII y de una sociedad mercantil que ya no existe. Las corrientes filosóficas evolucionan con los tiempos y las circunstancias (algo, dicho sea por inciso, coherente con lo que Marx llama la dialéctica) y, si es cierto que Carnap se puede definir un empirista, su empirismo poco tiene que ver con la filosofía empírica de Locke de que deriva o, incluso, con Hume.

Pero en este caso no me interesan tanto los marxistas moderno cuanto el mismo Marx. ¿Cuánto de la filosofía y de la política de Marx queda actual a día de hoy y cuanto se puede considerar perdido en las nieblas del Siglo XIX?

 

Una de las criticas más comunes que se mueven a Marx, desde el punto de vista del Siglo XXI, es su insistencia con el problema del proletariado y de la lucha de clase. Se argumenta que el panorama económico y social ha cambiado mucho (en parte gracias a Marx y a los marxistas, pero esto casi nunca se menciona) y que por tanto hablar hoy de proletariado y de lucha de clase es anclarse a un pasado que ya no existe. Si por "proletario" entendemos sólo el obrero Europeo en mono azul sucio de aceite que trabaja alrededor de un aparato mecánico con varillas y poleas, la consideración tiene su parte de verdad. Pero se trata de una simplificación muy burda.

Por un lado, el mismo Marx previó un declive de los obreros tradicionales y un aumento de los trabajos no manuales, los que los americanos llaman "white collar jobs". Pero, que haya siempre menos gente trabajando con un mono manchado de aceite no quiere decir que la estructura de clases haya desaparecido. La clase social no la determina el mono ni el aceite, sino la posición de una persona en la estructura productiva, y las diferencias en esto no han desaparecido. Al contrario. Marx considera la clase media como esas personas "a mitad entre los trabajadores por un lado y los capitalistas por el otro", pero la difusión de la tecnología de la información está proletarizando a los profesionales, y la precarización del trabajo está proletarizando a la clase media. No es el mono azul que hace el obrero, sino la alienación de los frutos de su trabajo debido a su falta de control sobre el proceso productivo: la distinción entre un trabajador de los servicios (enfermero, cartero, reportero, enseñante,...) y un obrero es, en cuanto a sueldo, control y condiciones, nula. Lo dice claramente John Gray: "las clases media están redescubriendo las condiciones de inseguridad económica sin patrimonio que afectaban al proletariado del Siglo XIX".

Por debajo de esta clase media proletarizada está la enorme población de las chabolas al margen de las grandes metrópolis mundiales, el sector social en más rápido crecimiento en el mundo actual. Si el proletariado se ha reducido en nuestras ciudades, esto no implica que se haya reducido a nivel mundial. Se ha simplemente desplazado a países donde la desigualdad y la injusticia es superior a todo lo que Marx ha descrito: un mexicano de los más rico tiene más dinero que los 8 millones de mexicanos más pobres juntos. Las situaciones descritas por Marx no han desaparecido: Guadong y Shanghai son el equivalente del Manchester del Siglo XIX.

Culturalmente, las diferencias de clase se mimetizan con la uniformidad de los comportamientos superficiales. Los multimillonarios llevan vaqueros y zapatillas de deporte, y ven películas de acción. La figura clásica del burgués, con un estilo refinado y amante de la alta cultura (claramente separada de la cultura obrera) ha desaparecido. Pero esto no significa que la desigualdad haya desaparecido: ha simplemente perdido su faceta cultural. Como nota Terry Eagleton: "no debe sorprendernos que el capitalismo avanzado genere la ilusión de la ausencia de clases. Esta no es sólo una fachada detrás de la cual el sistema esconde su verdadera desigualdad: es la naturaleza misma de la bestia" (T. Eagleton, Why Marx Was Right).

Si Marx fija su atención en la clase proletaria no es porque quiere que esta domine: Marx escribe claramente en Der Bürgerkrieg in Frankreich que si los proletarios se limitaran a tomar control de la maquinaria del estado burgués y usarla para sus fines, la revolución habría fracasado. La dictadura del proletariado, de que tan a menudo se acusa Marx, no es el fin, es una fase transitoria que él teme será inevitable y que tiene que acabar lo más pronto posible para ceder el paso a la sociedad sin clases. No puede haber la dictadura de una clase social en una sociedad sin clases.  Si Marx se fija en el proletariado no es porque esta clase es mejor o más virtuosa, sino porque sus necesidades son universales; el proletariado "tiene carácter universal porque su sufrimiento es universal, y no pide una solución particular porque el mal que se le hace no es un mal particular, sino un mal general. Hay que formar una esfera de la sociedad que no exige un estatus tradicional, sino simplemente un estatus humano [...] que es, en breve, una pérdida total de humanidad y que se puede salvar sólo a través de la salvación completa de la humanidad" (Marx, Contribution to the critique of Hegel's philosophy of right).


Esta universalidad nos lleva a otro argumento que se una a menudo para demostrar la falta de vigencia de Marx: los movimientos radicales más interesantes del Siglo XX, desde el feminismo al post-colonialismo o el ecologismo han tenido lugar fuera del marxismo.

Consideremos, por ejemplo, el feminismo. Por un lado es cierto que muchos partidos marxistas (sobre todo los partidos comunistas) del Siglo XX han considerado que el feminismo, así como las otras luchas de minorías, era una distracción de la única lucha que podía cambiar las condiciones: la lucha de clase. Por otro lado, sobre todo en la primera mitad del Siglo XX, el movimiento comunista era el único ambiente en que las cuestiones de género eran debatidas seriamente, el único en que mujeres podían (con mucha dificultad) llegar a posiciones de responsabilidad. Aún hoy la relación entre feminismo (y su critica del patriarcado) y marxismo (y su critica del capitalismo) es crucial. Observa Eagleton: "en principio no hay nada en la naturaleza del capitalismo que necesite la subyugación de la mujer. Pero las dos historias, la del patriarcado y la de la sociedad de clases, están en la práctica tan estrictamente enlazadas que es difícil imaginar la eliminación de una sin que haya grandes ondas de choque golpeando la otra" (T. Eagleton, op. cit.).


Una critica parecida se hace en relación con el movimiento ecologista, uno de los más fuertes de esta primera parte del Siglo XXI. Por razones obvia, Marx no se ocupa mucho de plástico no reciclable, calentamiento global o almacenamiento de residuos nucleares: muchos de los problemas medioambientales de hoy surgen con la tecnología del Siglo XX, e incluso los que se originan el el Siglo XIX (las emisiones se CO2, por ejemplo) han sido identificados sólo en el Siglo XX.

 Aún así, Marx no cae en la trampa del simplista "dominio sobre la naturaleza" en que cae mucha de la filosofía del progreso ilustrado o, por lo menos, la matiza. En el Grundisse critica que con el capitalismo la naturaleza se ha transformado en un objeto con un fin utilitario, y habla de acumulación de basura, destrucción de forestas y contaminación de ríos. También escribe: "hasta una sociedad entera, una nación, o asta todas las sociedades unidas no son los propietarios del globo. Sólo son sus usufructuarios, como boni patres familias tienen el deber de pasarlo a las generaciones siguientes en condiciones mejores de como lo han encontrado" (The Capital, Vol. 3).

Engels añade: "de ninguna manera reinamos sobre la naturaleza como un conquistador sobre un pueblo extranjero, como alguien que está fuera de la naturaleza---nosotros, carne, sangre y mente, pertenecemos a la naturaleza, existimos en el medio de ella, y todo nuestro control sobre ella consiste en que tenemos, sobre otros seres, la ventaja de conocer sus leyes y aplicarlas correctamente" (F. Engels, The Dialectics of Nature).

Dentro de los obvios límites de su tiempo, de su situación social y de su fe ilustrada en el progreso, Marx se ocupa de la relación entre el hombre, sus fuerzas de producción y la naturaleza, "la eterna naturaleza [que] impone sus condiciones a la existencia humana", una visión que contrasta con la represión post-moderna de lo natural, que la post-modernidad intenta disolver en la cultura.

 

Finalmente, el aspecto quizás más actual de Marx es su agudo análisis del capitalismo. Tanto es así que estas palabras del Manifiesto del Partido Comunista podrían haber sido escritas hoy:

 

La burguesía, al explotar el mercado mundial, da a la producción y al consumo de todos los países un sello cosmopolita. Entre los lamentos de los reaccionarios, destruye los cimientos nacionales de la industria. Las viejas industrias nacionales se desmoronan, arrolladas por otras nuevas, cuya instauración es un problema vital para todas las naciones civilizadas por industrias que ya no transforman como ya antes las materias primas del país, sino las traídas de los climas más lejanos, y cuyos productos encuentran salidas no sólo dentro de las fronteras sino en todas las partes del mundo. 

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