Thursday, 14 February 2013

La "herencia recibida"

El Partido Popular llegó al poder en Noviembre 2011 con un programa que preveía no subir el IVA ("subir el IVA en tiempo de crisis es un suicidio"), no recortar en sanidad y educación ("la sanidad y la educación son sagradas"), no hacer una amnistía fiscal ("inmoral") no dar dinero público a la banca ("si elegido, no daré ni un Euro de los españoles a la banca"). Tras un año, incluso la única persona en España que parece no hablar nunca de política, es decir, el Presidente del Gobierno Mariano Rajoy, admite que al PP ha completamente incumplido su programa. La excusa para este incumplimiento (que en cualquier país no feudal ya lo habría obligado a dimitir) es una: la "herencia recibida", el "desastre" en que nos han dejado los gobiernos Zapatero.

No podemos olvidar los grandes errores de la administración Zapatero, pero hablar de "herencia recibida" sin más es una estrategia política de corto plazo bastante burda que poco ayuda a la hora de comprender los errores del pasado, y sacar provecho para vislumbrar la dirección hacia que tendríamos que ir en el futuro. El juicio que daré aquí es, naturalmente, puramente personal. Soy, como todos, condicionado por ciertas ideas políticas que me hacen desear que las cosas fueran de cierta manera y no de otra, y esto puede polarizar mi visión de la cosas. Reconozco esta limitación, pero creo que es una limitación que todos compartimos, incluso los que pretenden hacer análisis "objetivos" de la política.

La administración Zapatero fue una administración muy compleja, con luces y sombras. No hay que olvidar, por ejemplo, que mientras Zapatero fue parcialmente progresista en materia social (sus leyes estrella, el matrimonio homosexual, la ley del aborto, la ley de dependencia, hicieron de España un referente europeo en materia de derechos sociales), económicamente fue un gobierno conservador, plenamente en línea con la economía neoliberal de la Europa de Merkel.

Hay, creo, que considerar tres periodos: (1) los años anteriores a la crisis, es decir, más o menos, el primer mandato, hasta las elecciones de 2008; (2) los primeros años de la crisis, 2008 y 2009 y (3) el año y medio que siguió a la reunión europea de Marzo de 2010.

En 2004 Zapatero se encontró una economía que aparentemente marchaba muy bien. España era la locomotora de Europa, con tasas de crecimiento casi Chinas. Se trataba, sin embargo, de la economía del ladrillo que Zapatero había heredado de Aznar, impulsada, al principio del siglo XXI, por medidas como la ley de costas y la nueva ley del suelo, que causaron una explosión en la industria de la construcción. Zapatero no vio (no supo ver, o no quiso ver) la debilidad de esta economía, y siguió en el camino trazado por el gobierno Aznar, sin tomar ninguna medida concreta para cambiar el modelo productivo de España. Es significativo, en este sentido, que la prensa de derechas, que hoy habla del desastre de Zapatero, en 2006-2007 escribiera que España iba bien porque Zapatero estaba siguiendo, prácticamente sin cambiarlo, el modelo de Aznar, que la economía de Aznar estaba tan bien que incluso el gobierno del PSOE no tenía otra opción que seguirla.

Hubo, es cierto, algún movimiento: se incrementaron (poco) los fondos para la investigación, se abrieron centros de biotecnologías (de manera muy desordenada), se impulsaron las energías renovables (sin mucha convicción). Poco. Sobre todo Zapatero no quiso (¿no supo?) hacer lo más importante: acabar con una oligarquía emprendedora de tipo pre-moderno, con la endémica falta de movilidad en el poder decisional de nuestras empresas. España no es un país moderno (económicamente) ni una economía burguesa. Hay un pequeño núcleo de familias, con relaciones que se remontan a muchos años, que mantienen un control muy estricto sobre la vida económica del país. Un sistema ineficiente, que echa a los mejores por falta de salida, e indigno de un país moderno. Zapatero no hizo nada para cambiarlo. Quizás incluso una acción decisiva no habría supuesto una gran diferencia. El modelo económico de un país no se cambia en cuatro años, y es probable que, en cualquier caso, el cambio no habría llegado a tiempo para salvar España de la crisis. En 2008 la construcción se desplomó. Las economías con una base industrial moderna pudieron recuperarse relativamente pronto, la española, dependiente en manera determinante de la construcción, no.

En 2008 estalló la crisis y el gobierno Zapatero no supo (¿no quiso?) verla primero y, cuando la vio, no supo juzgar su profundidad y su duración. En esto parte de la responsabilidad va al entonces Ministro Solbes. Solbes es un economista clásico, un economista del mundo de la producción más que del mundo de la financia. Supo manejar el país muy bien durante la crisis (clásica) de 1992, pero no supo entender la naturaleza de esta crisis. Se adoptaron medidas "parche", como el Plan E, que usaban el dinero del Superavit para crear trabajo temporal. Las medidas habrían funcionado en una crisis de corta duración, pero no en una que se va profundizando a medida que pasa el tiempo. Zapatero no tuvo el valor (o quizás la fuerza política) de adoptar medidas de largo plazo similares a las de Roosvelt en 1932: aumento drástico de los impuestos (hasta el 75% en la America de los años 30) para derivar recursos que permitan crear un programa sostenido de obras públicas (Roosvelt también tambaleó: tras dos años de recuperación, se dejó convencer a rebajar los impuestos y dejar que el mercado siguiera recuperándose autónomamente; como consecuencia, en 1937 America volvió a hundirse en la crisis: en una crisis no nos podemos fiar del mercado).

Todo esto cambió en Marzo 2010. Justo unos meses antes, en la inauguración del semestre Español de presidencia de la comunidad Europea, Zapatero había hecho un discurso valiente, que podía haber formado la base de una política económica nueva. Dijo, prácticamente: los bancos y las agencias de evaluación hace un año vinieron a pedir dinero para salvarlos y ahora que les hemos salvado pretenden decirnos que hay que recortar para salir de la deuda que hemos contraído para salvarles. ¿Como se atreven? ¿Que autoridad tienen hoy para darnos ordenes? Palabras esperanzadoras, que nunca se concretizaron. En Marzo Zapatero participó a la cumbre Europea y, cuando volvió, sus políticas habían cambiado radicalmente, transformándolo en el primer Presidente de los recorte y causando una huelga general.

¿Que pasó en Bruselas en Marzo? Es improbable que Zapatero fuera sustituido por un döpplegänger como en la película "The invasion of the body snatchers". Más probablemente se le recordó que, en la época del capitalismo neoliberal, el poder de la política es muy limitado, que las decisiones que cuentan no se toman en la Moncloa, y que el papel de los gobiernos en este comienzo del siglo XXI es ejecutar, mantener el orden, y jugar el juego bonito y vacío de la democracia y de la representatividad. Zapatero no tuvo la fuerza de resistir. Había tenido hasta entonces una política económica conservadora quizás en la esperanza que todo se pudiera arreglar y que pudiera volver a la situación del primer mandato, cuando todo le iba bien. Ahora tuvo que ser coherente con su elección neoliberal, bajar la cabeza y decir que sí.

Esto, según mi punto de vista, los errores de Zapatero. Con el gobierno del PP, cabe decirlo, las cosas han ido a peor. Los recortes se han intensificado, pese a los avisos de los economistas según que la austeridad sólo causa recesión y reducción del bienestar de la gente. La cosa es ya tan evidente que incluso Rajoy empieza a darse cuenta. Los tímidos cambios al sistema productivo de España que Zapatero había iniciado ya han desaparecido: la financiación a la investigación está por los suelos, los centros de biotecnologías no tienen dinero, y tampoco lo tienen las energías renovables. Los dos campos de desarrollo industrial más prometedores de las próximas décadas (bio y energía) ya no cuentan con una presencia española. El gobierno está promocionando otra vez turismo y ladrillo. Ya estamos preparando la próxima burbuja, y el gobierno nos dice que tenemos que estar contentos: antes de estallar, las burbujas tienen unos colores muy bonitos.

Wednesday, 30 January 2013

Fútbol y corrupción

Josep Valls, teniente de alcalde de Lloret, fue detenido por supuestos delitos de prevaricación y cohecho. Valls, en calidad de consejero de urbanismo, supuestamente, otorgó favores a miembros de una red de mafia rusa a cambio de dinero y otros favores.

Se trata, esencialmente, de otro ejemplo de “chorizismo” a la española, de los a que estamos ya tristemente acostumbrados: tenemos a Camps, Pujol, Bárcenas, los ERE de Andalucía. ¿Por qué no Valls?

Sin embargo hay en este caso un aspecto que llama mucho la atención. Parte de los beneficios que Valls (supuestamente) recibía eran en forma de patrocinio el equipo de fútbol de Lloret, del cual era presidente.

Es curioso que los políticos españoles estén dispuestos a hacerse corromper para financiar a un equipo de fútbol, pero nunca para financiar a un instituto de investigación. Aceptan ilegalmente dinero, ponen en riesgo su respetabilidad (su libertad no: cuentan con los indultos del gobierno) para el equipo, pero nunca para un círculo literario o filosófico, nunca para una escuela de música o un taller de pintura. Si no hay dinero para la cultura o la investigación, no hay problema: se recorta. Si no hay dinero para el fútbol, pues, el dinero se encuentra. Si es necesario pidiéndolo a la mafia rusa.

Los políticos son expresión del país que los elige. La corrupción es una señal preocupante de la falta de ética de los españoles, y las razones que llevan políticos a hacerse corromper son una señal preocupante de su incultura.

Monday, 28 January 2013

La desaparición de la música

Una de las consecuencias de la estafa, que otro llama crisis, es la proliferación de gente que toca música y pide dinero en los coches del Metro de Madrid. Aclararé que apoyo a estas personas: se trata de gente que vive una situación muy difícil y que intenta salir adelante como pueda pidiendo sí dinero, pero ofreciendo algo a cambio. A ellos va mi admiración y mi apoyo.

Pero, bueno, el hecho queda que con la llegada masiva de los músicos en el Metro cae uno de los últimos sitios en que podíamos pasar un rato tranquilo sin el bombardeo continuado de muzak que nos está llegando de todos lados. Y nos pillan en una situación particularmente vulnerable en cuanto, a diferencia de la calle donde podemos simplemente alejarnos de quien toca música, en el Metro nos tienen prisioneros. Allí estamos intentando leer o tener una conversación sosegada, y cuando empiezan a tocar las primeras notas de acordeón ya nos tienen acorralados: nada de conversación, nada de lectura. La música se impone por mera intensidad de sonido.

Los músicos de Metro, como ya he dicho, intentan salir adelante, y los respeto (pero ¿es necesario tocar con un volumen tan alto?), pero, lamentablemente, añaden su música a una situación ya peligrosamente cercana a la saturación. Entre la arrogancia de quien escucha música a volumen muy alto en público (con los auriculares abiertos de hoy se oye todo), y la vulgaridad de las tienda con su banda sonora continuada, ya no sabemos dónde ir a parar.

La música, para los griegos, era parte de las matemáticas: había una matemática del número estático (la aritmética), una del número en movimiento (la música), una de la magnitud estática (geometría) y una de la magnitud en movimiento (astronomía). Para los monjes medievales era la voz de Dios, para los Barrocos era un juego combinatorio con infinitas variaciones. Hoy todo esto se ha reducido a un murmullo de fondo de elevator music que, por ser siempre presente, desaparece; por ser en cualquier sitio, no tiene espacio propio.

Es una pena para la música y para los que, como yo, la aprecian. Me gusta la música y por tanto, cuando escucho música esto es todo lo que hago. La música es suficiente, se justifica en sí misma, y me parecería una falta de respeto reducirla a un simple fundo para estimularme mientras que estoy haciendo otra cosa. Me parecería también una falta de respeto hacia la otra cosa que estoy haciendo y que, si es algo que merece la pena, también llena mi percepción sin necesidad de ruido de fondo.

Thursday, 17 January 2013

Fonética y dominación cultural

Con mis amigos españoles hablamos relativamente a menudo del Inglés (mi idioma madrastra, que me adoptó recién entrado en la edad adulta) y de sus diferencias con el Castellano. Los latinos encuentran muchas dificultades fonéticas con el Inglés, desde los muchísimos sonidos vocálicos hasta la diferencia frustrante entre vocales largas y vocales cortas. Una de las cosas que más llama la atención es sin duda la curiosa manera de escribir el Inglés, una manera que parece tener muy poca relación con la pronunciación.

La ortografía inglesa es sin duda una de las más curiosas entre los idiomas indoeuropeos y quizás, entre todos los idiomas con escritura alfabética. No conozco ningún otro idioma en que una competición como el “spelling bee” tendría sentido. No conozco ningún otro idioma en que la palabra “live” se pronuncia \’liv\ en la frase “I live here” pero se pronuncia \’l(ai)v\ en la frase “a live concert”. No es muy claro cómo esta curiosa falta de regla se haya creado. El Middle English (y aún más, el Old English) era mucho más fonético que el inglés moderno. Mi teoría es que este fenómeno se debe, en parte, a las muchas influencias culturales que se ejercieron sobre la lengua inglesa a lo largo de los siglos.

Una confirmación (muy parcial) de este hecho es que en los últimos años la lengua Castellana se ve sometida a una pérdida de correspondencia entre la fonética y la escritura que, si bien mucho más reducida que la del inglés, va por el mismo camino. Consideremos, por ejemplo, el término wi-fi, que se pronuncia “güi-fi”. Aquí tenemos dos grafemas (“w” y “gü”) que representan el mismo fonema. Para complicar las cosas, la misma “w” se pronuncia “v” en palabras como “wagneriano”. En otros casos hay letras que se transforman en diptongos, como la “a” de “facebook”.

Parece tratarse de un fenómeno relativamente nuevo. Hasta hace unos años la incorporación de palabras extranjeras al Castellano se hacía intentando respetar la correspondencia fonética. Así, una vez establecido que la “w” se pronunciaba como una “v” en “wagneriano,” se tuvo que crear una fonética alternativa para palabras como “whisky,” que oficialmente en Castellano se escribe “güisqui” o como el baseball, que se escribe (¿escribía?) béisbol.

Es normal que una lengua evolucione, naturalmente. Pero la pérdida de la escritura fonética representa una pérdida muy importante para el Castellano. Lo que es peor, se trata de una señal de decaimiento cultural: las culturas más activas imponen su semiótica a las culturas en caída.

No es una situación muy alegre. Pero, si nos puede consolar en algo, los italianos están peor que los españoles: en Italia el fenómeno ha llegado al punto que se remplazan con el inglés incluso palabras que existen en Italiano Por ejemplo, el cotilleo—“pettegolezzo” en Italiano—se encuentra casi siempre remplazado por “gossip”, incluso en los periódicos.

Y hay que admitir que si un pueblo latino llega al punto de aprender de los anglo-sajones como escribir “cotilleo,” su decadencia es completa.

Thursday, 3 January 2013

Previsiones para el futuro

La comunidad de Madrid ha decidido privatizar la gesti ón del 10% de los centros de salud de la Comunidad. Temo que, como sucede a menudo en estos casos, en un par de años se nos contar án unas cuantas mentiras y medias verdades sobre lo sucedido, contando con la poca memoria de la gente.

Por tanto, y para que quede constancia, quisiera hacer un par de previsiones sobre lo que pasar á en el futuro pr oximo.

Primero, es muy probable que se eligan cuidadosamente los centros de salud que se van a privatizar: los centros que tienen muchos pacientes mayores permanecer án de gesti ón p ublica, ya que la gesti ón privada no resulta en estos casos muy rentable. A las empresas les gusta curar pacientes jóvenes y sanos. Los viejos se enferman demasiado y cuestan demasiado caros.

Segundo, es probable que los centros con gesti ón privada empiecen a presionar para que se eviten demasiadas pruebas diagn osticas, sobre todo de las caras. Los m édicos (que, en general, se preocupan m ás por la salud de los pacientes que por la cartera de los administradores) harán alguna observaci ón a los pacientes que los animará a cambiar de centro de salud, acudiendo a uno de gesti on p ublica. Los pacientes, comprensiblemente, quieren que la decisión sobre si necesitan una nueva TAC o no la tome un médico, y no un admiistrador financiero de una empresa de sanidad.

Por tanto, en un par de años tendremos una situación polarizada: centros de gesti ón privada con relativamente pocos pacientes, m as j ovenes y más sanos, y centros de gesti on p ública con m ás pacientes, m ás mayores y con enfermedades m ás graves y costosas.

¿Para que servir á todo esto? Pues, para que en un par de años la Comunidad de Madrid nos enseñe datos donde se "demuestra" que los centros con gesti ón privada gastan menos dinero y por tanto que hay que privatizar m as.

Por favor, recortad este artículo, guardadlo y volved a leerlo cuando os lo digan.

Monday, 10 December 2012

La destrucción de la sanidad pública en Madrid

La comunidad de Madrid está lanzando un ataque sin precedentes al sistema público de salud madrileño. Se privatizará la gestión de 6 hospitales, y del 10% de los centros de salud, además de privatizar todos los servicios no-médicos. La comunidad, en realidad, prefiere no hablar de privatización, sino de “externalización”. Pero, dado que el diccionario de la RAE la palabra externalización no aparece, y que la definición de privatización describe exactamente lo que la comunidad está haciendo, seguiré el sentido común antes que la retórica de los políticos, y usaré la palabra privatización.

La comunidad médica al completo está argumentando, con muy buenos argumentos, que la privatización supondrá una reducción de la calidad del servicio y que abre las puertas a un copago para todo tipo de servicios. La comunidad dice que no, y lo sostiene con un solo argumento que, en definitiva, es lo de siempre: no aportar ningún argumento, pero repetir la mentira una y otra vez hasta que se transforme en verdad. Se trata de una fórmula teorizada por Göring y que nuestros políticos del PP han aprendido muy bien.

Se ha hablado mucho de la calidad del servicio, y creo que nadie que refleje sobre el asunto más de dos minutos podrá seguir creyendo en el cuento de hadas de la comunidad. Pero la comunidad también avanza otro argumento, el económico. Se nos dice que las cajas están vacías y que hay que ahorrar dinero. A esto se podría contestar que las cajas están vacías porque el gobierno no quiere cobrar impuesto a los defraudadores y a los ricos, pero quiero ocuparme aquí de otro asunto: ¿tiene fundamento la idea que la privatización ahorrará dinero? El gobierno regional, fiel a su estrategia, sigue diciendo que sí, pero sin argumentar su posición.

Conviene dividir la discusión en dos partes: la gestión privada en un país capitalista que funcione, y la gestión privada en España. El ejemplo más completo de sanidad privada en un país verdaderamente capitalista es EE.UU. Ahora, en 2007, antes de los recortes, España gastaba en sanidad un 9% del PIB, contra un 13% de EE.UU. Con este 9%, España daba a todo el mundo una asistencia sanitaria de altísima calidad, reconocida internacionalmente. EE.UU. con su 13% tenía 40 millones de personas sin cubertura. En EE.UU. una enfermedad seria podía suponer la ruina económica de una familia, en España no. El ejemplo del capitalismo más desarrollado del mundo no parece pintar bien para la gestión privada.

Si queremos datos más cerca de nosotros, en Madrid ya hay hospitales con gestión privada. En 2010, una cama en un hospital con gestión pública costaba a la comunidad (todos los servicios incluido) 270.000 Euros al año. La misma cama en un hospital privado costaba en media 450.000 Euros, con puntas como el hospital Infanta Leonor donde la cama costaba más de 500.000 Euros. Vaya ahorro. A esto hay que añadir que no vivimos en un país liberal-capitalista, sino en España, patria del chorizo. En un país donde el ex-presidente de la patronal ha conseguido quebrar cinco empresas está en la cárcel por estafa. Donde el actual vice-presidente de la patronal (el señor que dijo “se acabó el café gratis para todo”) sobrevive gracias a sus cafeterías en centros públicos, es decir, gracias al dinero del estado. Vivimos en un país donde los liberales son liberales sólo con el dinero de los demás, donde los liberales piden menos gasto público, pero cuando se encuentran en dificultad corren a buscar financiación pública, más o menos legal.

El modelo de sanidad que se quiere implementar en Madrid es el modelo “Valencia,” y es emblemático, en este sentido, el caso estrella de la Comunidad Valenciana, el hospital de Alzira.

En 1999, un consorcio de cinco empresas ganó un concurso para gestionar el hospital de Alzira, en Valencia. Ofrecían un buen precio, pero con una trampa: muchos de los servicios más caros (transporte, oxígeno, refección,...) quedaban a cargo de l comunidad. Incluso así, el consorcio consiguió perder varios millones de Euros en los primeros cuatro años de operación. En un país liberal, esto habría supuesto, naturalmente, la quiebra del consorcio. En España no. La comunidad rescindió el contrato, compensó (!) las empresas con 80 millones de Euros, y volvió a ofrecer la gestión a concurso, a condiciones mucho mejores para la entidad gestora. El concurso lo ganó... pues, sí: el mismo grupo de cinco empresas.

La cosa no sorprende tanto si pensamos que entre las cinco empresas estaba la Caja de Ahorros del Mediterráneo, un banco gestionado más o menos directamente por el PP de Valencia. Se trata, también, de unos de los bancos rescatados por el gobierno central.

Esta es la situación de la sanidad privada en los países donde el capitalismo funciona, y esta es la situación del “capitalismo” en España. Los madrileños tendrán que decidir si quieren que las decisiones sobre su salud las tome un médico o una persona del tipo de las que han llevado los bancos a la quiebra.

Thursday, 8 November 2012

La falsa independencia de Más


Es curioso. El discurso independentista del Sr. Más es claramente una maniobra electoral. Cataluña a sufrido recortes brutales, y cualquier presidente que haya puesto en marcha estos recortes sabe bien que no va a ganar las elecciones.

Por tanto, ¿que hace el Sr. Más? Cambia el discurso público: opera de manera tal que ya no se hable de economía, sino de independencia. El tema de la independencia, Más lo sabe bien, es muy popular entre los Catalanes, y esto le pondrá del lado de algo popular y no le marcará como el presidente de los recorte.

Dos cosas me parecen increíbles (bueno, la primera... la segunda no tanto). La primera: que los Catalanes se estén tragando la historieta de Más y no le vayan a castigar por el destrozo que ha causado en el estado de bienestar en Cataluña. La segunda, que toda la prensa de derechas, que presuntamente se opone al Sr. Más, le siga el juego, y hable casi sólo de Cataluña.

En este caso, naturalmente, la cosa no me sorprende demasiado: si la prensa de derechas no hablara de independencia, tendría que hablar de la situación económica y del desastre hacia donde nos está llevando el PP.

Al fin y al cabo, el discurso independentista de Más, por falso que sea, es una maravilla: funciona bien para los nacionalistas catalanes y para los españoles.

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