Monday, 27 March 2017

La moción de censura y el problema de Ciudadanos

Con su moción de censura hacia el Presidente de la Región de Murcia, el PSOE ha puesto a Ciudadanos en una situación no fácil. Ahora o Ciudadanos apoya una moción de censura con un candidato socialista (cosa que, claramente, no entiende hacer), o desactiva la moción permitiendo que Sánchez siga en el cargo (cosa que le costaría mucho, dada su orientación como partido en contra de la corrupción).

En este momento el problema general de Ciudadanos es no saber moverse lo bastante rápido, dejando la iniciativa a otros. En Murcia, como a nivel nacional, Ciudadanos parece esperar buscando una solución consensuada con el PP (en este caso, la solución que habría sido óptima para C's: otro candidato del PP).

Pero el PP no tiene ninguna intención de llegar a soluciones consensuadas. Por un lado, porque no está en su ADN: el PP es un partido de "yo ordeno y mando", con muy limitadas capacidades para negociar. Por el otro, porque está en el interés del PP que Ciudadanos se desactive.

El PP seguirá boicoteando todos los pactos con Ciudadanos y dejando Ciudadanos en evidencia. Ciudadanos debe darse cuenta que el PP no es un aliado, sino un partido que ha sido forzado en una situación de negociación de que quiere salir, y un partido que quiere, sea como sea, reducir el peso político de Ciudadanos.

Si no lo entiende, y si no empieza a moverse autonómamente sin esperar ayuda del PP, Ciudadanos reducirá de mucho su peso político y electoral. Los pactos del PP son un método para quitarse del medio Ciudadanos. Y, por el momento, Ciudadanos está cayendo en la trampa.

Monday, 29 August 2016

Porque no deberíamos prohibir el "burkini"

En Europa es tradición que cada verano llegue con una polémica, la polémica (justamente), "del verano". Se trata normalmente de cuestiones marginales que los periodistas, aburridos por la falta de noticias y aturdido por el calor alucinante, inflan hasta proporciones inesperadas.

Este año la polémica del verano es un poco más seria de lo habitual: algunos alcaldes franceses, en una interpretación muy personal de la libertad y de la tolerancia repúblicana, han prohibido en las playas el "burkini", es decir, el traje de baño que cubre buena parte del cuerpo, incluso la cabeza y que es usado sobre todo por mujeres musulmanas.

Hay tres puntos que considero fundamentales en esta cuestión, uno legalista, uno pragmático, y uno de principios.

El primero: creo que es imposible prohibir el "burkini" sin prohibir al mismo tiempo otras prendas que no se quieren prohibir. ¿Se prohibe ir en la playa con la cabeza tapada? Pues, entonces está prohibido también ir con un gorro de baño, y así siguiendo.

El punto pragmático: si una mujer vive en una situación de opresión familiar, tenemos dos alternativas: permitirle salir a la calle así como puede, en este caso, permitirle ir a la playa con el burkini, o condenarla a quedarse en casa porque el marido no le permite salir con ropa occidental. Creo que es más fácil para la sociedad llegar a esta mujer y convencerla a intentar salir de su situación de opresión si le permitimos ir a la playa y exponerse a nuestro estilo de vida, aún si para esto hay que aceptar que vaya con el burkini.

El punto de principio: me parece que decir a una mujer "tu no puedes ir vestida así" es tan paternalista como decirle "tu debes ir vestida así". En ambos casos consideramos que la mujer no tiene, ni pueda tener, la capacidad de decidir, en ambos casos decidimos nosotros por ella. Creo que lo que hay que hacer es crear las condiciones en que una mujer pueda decidir libremente y dejar que decida lo que le parece.

Y, sí, hay mujeres que libremente decidirán llevar el velo, simplemente porque lo ven como una parte de su costumbre y de su cultura. Tengo una estudiante que lleva siempre el velo, y me sorprendí mucho cuando conocí a su madre que, por otro lado, va vestida al estilo occidental: la estudiante usa el velo para sentirse más conectada a su país de origen.

Un última observación. La leyes occidentales siempre intervienen en casos de opresión directa, es decir en una relación entre dos personas (el opresor y el oprimido), un campo en que la tradición occidental da al estado el derecho de intervenir.

La prohibición del burkini intervendría también en los casos (hipotéticos pero posibles) en que una mujer, cristiana o musulmana, decidiera, sin ninguna presión exterior, llevar esa prenda. En este caso se trataría de una interferencia con la libertad del individuo, algo que en nuestra cultura el estado no puede hacer. En Europa en el último siglo se ha visto un progreso en términos de libertad de vestir. Esta librtad todavía no es absoluta (no se puede ir desnudos por la calle), pero el movimiento ha sido constante: reducir restricciones y permitir a la gente ir vestidos como quieren.

Muchos se preocupan de que no haya "retroceso", y consideran que permitir una prenda como el "burkini" supondría un retroceso de Europa a la situación de hace un siglo. Me parece una preocupación legítima, pero no creo que sea justificada. El progreso social de Europa no ha sido en destapar más piel y en enseñar una parte más grande del cuerpo. El progreso ha sido en la libertad de hacerlo, en la libertad de decidir libremente que íbamos a enseñar más piel en la playa. Pero la libertad de hacerlo implica la libertad de no hacerlo, dado que si no no sería una libertad sino una obligación.

La libertad de la mujer no se ha dado porque una mujer pueda enseñar el pecho: la libertad e la mujer se ha incrementado porque la mujer puede decidir si enseñar el pecho o no, si enseñar el ombligo o no, etc.

Por tanto prohibir el burkini es un retroceso en cuanto vuelve a restringir la libertad de la mujer de enseñar o cubrir lo que le da la gana. En el momento en que le decimos a una mujer "tu en la playa no te puedes cubrir los brazos" estamos volviendo a hace 100 años cuando le decíamos "tu en la playa no puedes enseñar los brazos".

Lo importante no es enseñar u ocultar, lo importante es que estamos quitando la libertad de enseñar u ocultar. Esto es lo que yo veo como retroceso.

Monday, 8 February 2016

Robad, robad con impunidad, pero no hagáis sátira.

La última polémica (en orden de tiempo, seguramente habrá más) desencadenada por el PP contra el ayuntamiento de Madrid tiene que ver con un espectáculo de títeres, organizado en ocasión del carnaval, en que aparecía una pancarta deonde se leía “Gora ALKA-ETA” (“Viva ALKA-ETA”, con clara referencia al “Gora ETA” de la parte más radical de los indpendentistas vascos).

Un padre se ha quejado (no sin razón) y... all hell broke loose: los titereros han sido detenidos y están en prisión provisional sin fianza, los organizadores del carnaval han sido cesados por el ayuntamiento de Madrid, el PP pide dimisiones en masse y ha denunciado por todos lados, desde la concejala de cultura hasta la misma alcaldesa (!).

El PP está, naturalmente, en su derecho: está en la oposición y protestar por lo que hace quien gobierna es la labor (muy importante) de la oposición. Como mucho uno podría preguntar porque el PP no dijo nada cuando el mismo espectáculo se puso en escena en Granada un par de semanas antes, pero la oposición no tiene ninguna obligación de explicar su actuación y, en cualquier caso, pedir coherencia y explicaciones razonables al PP es, a menudo, una batalla perdida.

¿Tiene sentido la polémica? Empecemos diciendo que, sin duda no se trataba de un espectáculo apto para los niños y, en este sentido, hizo bien el ayuntamiento en cesar a los organizadores: han sido culpable de una falta de sentido común que personas con su responsabilidad no se pueden permitir. Muchos han acusado al espectáculo de mal gusto; quizás tengan razón, pero el mal gusto no es un delito. Si lo fuera, no quedarían cadenas de televisión en España.

El problema es si hubo enaltecimiento del terrorismo--algo que en España, a diferencia de los países de larga tradición democrática, está prohibido por encima de la libertad de expresión, y esta prohibición predata la histeria d los últimos años (hay que notar, por otro lado, que en España no existe l delito correspondiente de enaltecimiento de la dictadura franquista).

Escribir “Gora ETA” no es, de por sí, enaltecimiento del terrorismo; si lo fuera, entonces Schindler´s List sería enaltecimiento del nazismo, ya que allí se dice varias veces “Heil Hitler”. Hay que considerar el contexto. El texto de la pancarta ya nos indica su intención satírica: la pseudo-organización terrorista se llama ALKA-ETA, una inexistente organización que es ETA pero es también, fonéticamente, Al Qaeda.

En el espectáculo, la policía golpea a un manifestante, que se queda inconsciente. Con el manifestante en el suelo, la policía le pone la pancarta encima, le saca una foto acusatoria, y procede a su ejecución sumaria. No se trata, pues, de enaltecimiento del terrorismo, sino de una crítica feroz al comportamiento de la policía y a como la histeria antiterrorista nos está privando de nuestras libertades.

Se trata de una crítica que se puede no compartir, pero criticar el gobierno y la policía es una de las libertades fundamentales en una democracia. Si se limita, se acaba la democracia. Recordemos, a este propósito, que la libertad de expresión no sirve para proteger el discurso “mainstream” y popular: este discurso se defiende muy bien por sí mismo. La libertad de expresión es necesaria para defender los discursos impopulares, los que no queremos oír, incluso los que nos repugnan. Estas son las expresiones que tenemos que defender, y hay que defenderlas tanto más cuanto menos estamos de acuerdo con ellas.

A parte la absurdidad de considerar este espectáculo como naltecimiento del terrorismo, varias cosas llaman la atención.

La primera es que, en un país en que los corruptos acusados de haber robado millones están todos en la calle bajo fianza, se dicta la prisión provisional sin fianza para los titereros. En España evidentemente es mejor robar millones que expresar opiniones poco ortodoxas.

La segunda es que se detienen a estos titereros mientras que no se hace nada a quien de verdad alaba el terrorismo. Creo que cuando Aznar llamó a ETA “movimiento vasco de liberación nacional” le otorgó una dignidad que no merece, y lo enalteció mucho más de lo que puede hacer cualquier pancarta en un espectáculo de títeres. Y esto cuando ETA mataba y amenazaba la convivencia democrática. Llama la atención que entonces no pasara nada y que ahora, que ya ETA es una organización derrotada, se arme la gorda por este espectáculo.

¿Tendrá algo que ver el hecho que al PP todavía le duele no gobernar Madrid? ¿Tendrá algo que ver la posibilidad de ir en breve a elecciones anticipadas? ¿Tendrá algo que ver el hecho que el PP está intentando alejar el PSOE de Podemos y convencerlo a apoyar otro gobierno Rajoy?

Como decía el político Italiano Andreotti: a pensar male si fa peccato, però ci si azzecca.

Monday, 16 November 2015

Tropezar dos veces en la misma austeridad

El 20 de Diciembre los españoles elegirán un nuevo parlamento, que decidirá quién los gobernará en los próximos cuatro años. Si las encuestas son de fiar, existe la posibilidad real que el Partido Popular consiga bastante votos para que, con la ayuda de su alter ego Ciudadanos, siga en el poder, y nos gobierne en los próximos cuatro años.

Se trata de un resultado bastante sorprendente. Para la mayoría de los españoles el gobierno Rajoy ha sido nefasto, pero incluso que los tremendos años de Aznar, en que se pusieron las bases de la burbuja inmobiliaria y de la economía del ladrillo, que tan desastrosamente se desmoronó en 2008. Para muchos, el gobierno Rajoy ha supuesto la pérdida del estado de bienestar (37% más en gasto sanitario de las familias), una precarización del trabajo (el 92% de los nuevos contratos son temporales, el 50% de una semana o menos), la ruptura del pacto social que asociaba el trabajo a la salida de la pobreza (el 23% de los que acuden a comedores sociales tienen trabajo, pero esto no les permite salir de la pobreza).

Se trata del gobierno que más promesas ha incumplido. Recordemos las principales:
  1. La promesa: no abarataré el despido.
    La realidad: la reforma laboral ha abaratado y simplificado el despido improcedente.
  2. La promesa: subir el IVA en el medio de una crisis es de malos gobernantes.
    La realidad: subida del IVA en el primer año de gobierno.
  3. La promesa: sanidad, educación y dependencia son líneas rojas infranqueables y no se tocarán.
    La realidad: recortes del 30% en sanidad, del 20% en educación, del 80% en dependencia.
  4. La promesa: No haré una amnistía fiscal.
    La realidad: se hizo en el primer año de gobierno.
  5. La promesa: Ni un Euro de los españoles para rescatar el sistema financiero.
    La realidad: rescate de 40.000 millones a los seis meses de gobierno, la mitad de ellos ya se consideran perdidos.
  6. La promesa: crearemos 3.5 millones de puestos de trabajo.
    La realidad: el número de afiliados a la seguridad social y el número de horas trabajadas see han reducido respeto a 2011.
La justificación política del gobierno para estos incumplimientos pasa por echar la responsabilidad a la “herencia recibida” (pero véase 7. La promesa; no me quejaré de la herencia recibida). Habría bastante que escribir sobre la herencia que dejó Zapatero y sobre la que nos deja Rajoy. Pero admitamos, por amor al debate, que el Sr. Rajoy tenga razón. A pesar de que el déficit “escondido” de 2011 derivaba en gran parte de las comunidades autónomas; a pesar de que en muchas de ellas el PP gobernada desde Mayo de 2011; a pesar, por tanto, de que cuando el PP hacía estas promesas conocía muy bien la situación económica real y por tanto sabía muy bien si iba a mantener sus promesas o no. A pesar de todo esto, supongamos que el Sr. Rajoy tuviera razón, que se encontró frente a una situación económica imprevista y que por tanto se vio obligado a imponer sacrificios.

Aun así, dos consideraciones hacen la actuación de su gobierno injustificable.

La primera. Un gobernante que anuncia sacrificios, por justificados que sean, no lo hace con alegría. Todos recordamos la infame sesión del congreso en que Rajoy anunció sus recortes más duros. Todos recordamos que, por cada recorte que Rajoy anunciaba, por cada sacrificio que imponía a los españoles, todo el grupo popular aplaudía, como si de una victoria se tratara. Cada recorte, un aplauso, hasta el plusquaminfame (permítanme el neologismo) “que se jodan” de Andrea Fabra.

La segunda. Si hay que repartir sacrificios, hay que repartirlo entre todos, con justicia. La justicia es un concepto primario, difícil que fundar sobre otros conceptos (Derrida decía que es quizás el único concepto que no se puede deconstruir), pero, personalmente, considero el siguiente un criterio justo: los que han tenido más privilegios y dinero cuando las cosas iban bien, deberían hacer más sacrificios cuando las cosas van mal.

Si hay que pedir sacrificios, me parece más justo pedirlos a quien tiene mucho, ya que unos cuantos sacrificios no supondrán una reducción muy grande de su calidad de vida, mientras que imponer sacrificios a quien ya tiene problemas para llegar a final de mes supone hundirlo en la pobreza.

¿Es esto lo que ha pasado en España en los últimos cuatro años? Pues, no. Los trabajadores han hecho muchos sacrificios: han perdido buena parte de su estado de bienestar, buena parte de sus derechos laborales, y su sueldo se ha reducido mediamente un 18%. Los minusválidos dependientes y sus familias han perdido prácticamente toda su ayuda, generando situaciones trágicas de exclusión social, y los parados de larga duración han perdido sus prestaciones. Hay 3 millones de niños en riesgo de pobreza, y la pobreza energética deja a 1 millón de personas con problemas para calentarse en invierno, sin que haya ninguna medida para ayudarlos.

Al otro lado de la escala, las cosas han ido de otra manera. La venta de artículos de lujo no ha parado de crecer, los grandes patrimonios han aumentado un 18% y los sueldos de los altos cargos de las grandes empresas un 10%. Los banqueros que han llevado sus bancos a la quiebra y al rescate han sido despedidos con finiquitos de millones.

España es el país de la UE donde más ha aumentado la desigualdad. Los que han causado la crisis financiera han salido ganando de ella, y los que la han subido han pagado con su dinero este privilegio de los más ricos.

Esta ha sido la política económica del gobierno Rajoy. Para una persona racional puede parecer una política muy negativa, sobre todo considerando que ya desde 2012 muchos economistas advertían qua la austeridad no funcionaba, que su único resultado sería trasladar a la economía real la crisis del sistema financiero. Cosa que, puntualmente, se ha verificado. Por otro lado, hay un 28% de los electores que, según las encuestas consideran esta política tan buena que quieren cuatro años más de ella.

Spain is different.

Thursday, 24 September 2015

¿Por qué el PP hace campaña por la independencia de Cataluña?

La campaña electoral del PP de cara a las elecciones autonómicas en cataluña, el próximo 27 de Septiembre es, por lo menos, curiosa. La última decisión poco comprensible es enviar el Ministro de Asunto Exteriore a un debate electoral, dando la clara impresión que el PP ya considera Cataluña como un estado soberano. Por un lado, la elección de Margallo tiene sentido, en cuanto nadie, en la primera línea del PP, quiere "mojarse" demasiado en cataluña tan cerca de las elecciones generales, pero no puedo creer que en la segunda línea no se encontrara a nadie que enviara un mensaje menos ambiguo que el Sr. Margallo.

En ralidad, toda la campaña del PP suena rara. Moragas, el director de campaña, es demasiado inteligente como para no darse cuenta que con esta campaña el PP está creando más independentistas que nunca antes, que cada previsión catastrofista sobre el futuro de Cataluña aumenta el efecto "nosotros-contra-el-mundo" y crea 10.000 independentistas más.

¿Por qué el PP en Cataluña está haciendo campaña en favor de Mas?

La respuesta, creo, está en al cercanía con las generales, y en el hecho que hoy en cataluña es un partido marginal. Moraga lo sabe, y creo que se está dando cuenta que es inútil intentar remontar en cataluña, que para el PP cataluña está perdida, por lo menos en el corto plazo. La campaña del PP en cataluña, en realidad, se dirige al resto de España: en cataluña el PP está haciendo campaña pensando en Madrid, proponiéndose como defensor de la unidad nacional en los lugares donde cree que est emensaje colará más.

Esto explica también porque el PP confunde a menudo entre los independentistas y fuerzas qu eindependentistas no son, tales como el PSOE o Podemos. Un catalán sabe perefectamente, por ejemplo, que Podemos no apoya activamente el independentismo: por cuanto partes de Podemos puedan estar en favor de la consulta, Podemos, como partido, no quiere la independencia de cataluña. Mezclar Podemos o el PSOE con el independentismo no es un mensaje que el PP envía a cataluña, sino un mensaje que envía al resto de España.

Espero, por el bien de España (con o sin Cataluña), que el mensaje no cuele.

Wednesday, 23 September 2015

El móvil en el metro

Tengo una propuesta muy económica y sencilla para mejorar la calidad del servicio del Metro de Madrid: eliminar por completo a cubertura del móvil, el wi-fi, y cualquier forma de conexión inalámbrica.

Las ventajas de tal solución son tan evidentes que podría parecer inútil recordarlas, pero quizás no esté completamente fuera de lugar hacerlo, sobre todo para los más jóvenes, los inexpertos y las personas menos preocupadas con los verdaderos problemas de la red de metro.

La primera ventaja es evidente: el viajero de metro no se encontraría casi obligado a enterarse (a causa del volumen de concierto Rock con que la mayoría de los españoles hablan por móvil) de los eventos, extremadamente poco interesantes, de la vida privada de los demás. Que la novia de Pablo se haya liado con Carlos es quizás un hecho muy interesante para Pablo, Carlos y la novia, pero es poco probable que la vida de los demás viajeros de la línea 10 se vea negativamente afectada por la ignorancia de este hecho. La eliminación de la cubertura no resuelve completamente el problema, en cuanto deja abierta la posibilidad de conversaciones a dos sobre temas íntimos y privados que, como es costumbre en España, se desarrollan con el tono de voz de un leñador que grita “timber”; pero la experiencia enseña que estas conversaciones no son tan frecuentes como las del móvil, nada más por la necesidad de reunir a dos personas en el mismo espacio físico.

La eliminación de estas conversaciones tendrá también efectos benéficos sobre el sistema nervioso de los pasajeros, estresados hasta la paranoia por la recurrencia de la “despedida española”. La situación es casi paradigmática: tras media hora de conversación a un nivel de decibelios cerca del umbral del dolor, la persona con el móvil por fin dice “vale... venga... un besito”, señal universal de fin de conversación. El pobre pasajero ya empieza a relajarse y a saborear el descanso de sus pobres oídos cuando, tras unos segundos de silencio, la conversación sigue: “Por cierto... ¿y tu madre?” La conversación sigue desde este punto, siempre más cerca del umbral del dolor y, diez minutos después la escena se repite: “vale... venga... un besito...(unos segundos)... ¿Cómo? ¿Y Alejandro que dice de todo eso?” El ciclo se puede repetir entre cuatro y ocho veces y cuando, por fin, la conversación termina (a menudo simplemente porque se acaba la batería del móvil), el pobre oyente involuntario queda reducido a una masa de nervios informe y temblante.

Pero, como bien sabemos, el móvil ya no es sólo (ni principalmente) conversación. Buena parte de las personas lo usa para dialogar a través de textos, una actividad que no genera ruido (el ruido que sale de los auriculares de los que escuchan música no se puede, lamentablemente, eliminar eliminando la cubertura). Sin embargo, en este caso, también la eliminación del servicio resultaría en varias ventajas. La más importante es quizás el considerable aumento de la seguridad de las estaciones, consecuencia de la desaparición de las multitudes que andan sin mirar adonde van, con la mirada fija en la pantalla del móvil. La cantidad de accidentes, a veces fatales, que se podrían evitar, es motivo suficiente para interrumpir el servicio en toda la red de metro. Si añadimos la ventaja de no tener que ver las hordas de zombies deambulando por las estaciones con la mirada fija en una pantallita, sin darse cuenta de lo que los rodea, pues, el caso a favor de la eliminación de la señal se hace irresistible.

Finalmente, sin un móvil que los captura y aísla, es posible que la gente empiece a mirarse un poco a los ojos y (¡ojalá!) a sonreírse, una cosa que Madrid necesita desesperadamente.

Thursday, 3 September 2015

España sale de la crisis. Los españoles no.

El producto interior bruto (PIB) español acumula varios meses de crecimiento, y el gobierno presume. El Presidente del Gobierno, Sr. Rajoy, es tajante: gracias a las reformas de su gobierno, España está saliendo de la crisis. Lo que el Sr. Rajoy omite de su discurso es que, si España está saliendo de la crisis, los españoles no. De hecho, los españoles se están hundiendo en la crisis más que nunca.

España ha conseguido mejorar su macroeconomía empeorando su microeconomía o, para decirlo de otra manera, ha “salido” de la crisis abaratando el trabajo y, consecuentemente, empobreciendo el país. El gobierno intenta vendernos la salida de la crisis aplicando uno de los teoremas del capitalismo Keynesiano: si hay crecimiento, aumenta el bienestar general. Sin embargo, en la economía neoliberal este teorema ya no funciona: es posible conseguir crecimiento a costa del bienestar general, así como demuestran países como Bangladesh o India, o incluso países ricos como EE.UU., que sigue creciendo y donde al mismo tiempo están aumentando la pobreza y la desigualdad.

En la España del crecimiento, los sueldos se han reducido un 13% desde la entrada en vigor de la reforma laboral en 2012. Al mismo tiempo los sueldos de los altos cargos han aumentado un 10%. Con el crecimiento del PIB, las cosas no mejorarán: se prevé un crecimiento superior al 3%, pero el acuerdo entre patronal y sindicatos limita en los próximos años el crecimiento de los sueldos al 1% (es un límite máximo: no hay límite mínimo, y se prevé que la subida real será de un 0.5%). Por lo menos dos tercios del crecimiento no se repartirá entre la mayoría de los españoles.

La creación de empleo, de que el gobierno también presume, es en buena parte un espejismo. El número de horas trabajadas sigue siendo muy inferior a lo que era en 2011, y se “crea” empleo simplemente remplazando un trabajo de 40 horas semanales con dos de 10--el abaratamiento del despido y el alto desempleo hacen fácil para las empresas chantajear los trabajadores con contratos de 10 horas para que en realidad trabajen 40. Para el gobierno, se ha creado un puesto de trabajo; para los trabajadores se han perdido 20 horas de sueldo semanal.

El pacto social en que se ha fundado el bienestar europeo garantizaba que tener un trabajo suponía salir de la pobreza. Este pacto se ha roto: por primera vez en la España de la democracia hay trabajadores pobres: casi el 25% de las personas que acuden a comedores sociales tienen trabajo: se trata de las personas que han pagado con su bienestar el crecimiento macroeconómico y el enriquecimiento de unos pocos.

Unas consideraciones a parte la merece el papel del sistema financiero español. En 2012 la UE, como seguía haciendo desde un par de años, presionó para un rescate, y el recién elegido gobierno Rajoy aceptó. El dinero del rescate fue dirigido principalmente a las cajas de ahorro, pero el mismo ministro de economía Luis de Guindos admitió que una quiebra de las cajas habría tenido consecuencias muy serias para todos los bancos y que se trataba en realidad de un rescate a todo el sistema financiero español.

A pesar de lo que declaró el Presidente del Gobierno, no se trató de un préstamo de la UE a las cajas, sino de un préstamo a España que el gobierno deberá devolver, independientemente de que los bancos devuelvan el dinero o no. Con el rescate (y, otra vez, a pesar de las declaraciones contrarias del Presidente del Gobierno) vino la imposición de las medidas de austeridad que tanto han empeorado las condiciones de vida de los españoles. Lo que no vino fue alguna imposición a los bancos: el sistema financiero recibió 40.000 millones que los españoles tendrán que pagar, sin ninguna obligación de usar este dinero para reactivar el crédito, acabar con los desahucios o usar de alguna manera el dinero para el bienestar de la mayoría.

De los 40.000 millones del rescate, el gobierno ya considera perdida más de la mitad: por lo menos 20.000 millones que nosotros tendremos que pagar a la UE pero que los bancos no pagarán. Al mismo tiempo, gracias a este influjo, el sistema financiero se ha recuperado y en el primer trimestre de 2015 los bancos han aumentado sus ganancias un 62%. Se trata, lamentablemente, de ganancias de especulación que nosotros hemos pagado pero que no nos beneficiarán: los bancos siguen desahuciando y la riqueza sigue concentrándose.

El caso de los bancos sigue el mismo patrón que el resto de la política de austeridad: salvar los préstamos mejorando la macroeconomía, y mejorar la macroeconomía empobreciendo a la gente y abaratando el trabajo. Si vemos la economía no como un fin, sino como un medio para que las personas vivan mejor, entonces nos encontramos en la situación absurda en que se ha sacrificado el fin por el bien del medio.

El gobierno presume que los mercados financieros y las agencias de rating ven España como un ejemplo a seguir, que tienen confianza en nosotros y que la prima de riesgo baja. La cosa no nos sorprende: salvar a los especuladores empobreciendo a los trabajadores es el plan de los especuladores, y España lo está ejecutando a la perfección. No es raro que los especuladores, los mismos que han causado la crisis, aplaudan a un gobierno que no se la hace pagar a ellos.

Nos están dando la enhorabuena por un suicidio social bien ejecutado.

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