Thursday, 31 May 2012

Bankia y el mal Rato del PP (pun intended...)


El fracaso de Bankia representa, comprensiblemente, un dolor de cabeza en el PP. Se trata (Caja Madrid primero, Bankia después), de su banco estrella, en cuyo consejo de administración los consejeros nombrados por el PP han siempre tenido la mayoría, cuyos directores han siempre sido nombrado en la Calle Génova o a lado del Km. Cero. Banikia, lo recordamos, era el ejemplo de la capacidad gestora del PP.

Con su caída, el PP se encuentra en una situación de gran embarazo, justo lo último que necesita en el momento en que los mercados dan la espalda al Sr. Rajoy. Es comprensible, en esta situación, que intenten descargar las responsabilidades del Sr. Rato echándoselas al Sr. Ordoñez.

Hay que entendernos. Las responsabilidades de Ordoñez son muchas y profundas. Fue él que, hace pocos meses, defendía los planes de recortes del gobierno y la reforma laboral, diciendo que España necesitaba sobre todo una reforma de la contratación ya que el sistema financiero era sólido. Esto no tiene escusa: el Sr. Ordoñez debía haber dimitido inmediatamente, y sus responsabilidades deben ser investigadas. Lo que se merece, si no la cárcel, es terminar en la cola del INEM (cosa que, lamentablemente, no pasará).

Pero nada de todo esto quita un gramo de responsabilidad al Sr. Rato. El Sr. Ordoñez fue un mal controlador, pero las decisiones que han llevado a la quiebra de Bankia las tomó el Sr. Rato. Fue suya, por ejemplo, la decisión de no fusionar Caja Madrid con La Caixa, la única entidad con bastante liquidez para cubrir los problemas financieros de Caja Madrid. Un control insuficiente es un problema para el país, pero no elimina las responsabilidades de quien toma las decisiones. Como mínimo, el Sr. Rato debería estar en la cola del paro junto al Sr. Ordoñez, y si el gobierno tuviera contra estos impresentables la mitad de la contundencia que tuvo con los miembros del 15M ya estarían allí.

Podemos hacer un paralelo imperfecto pero no tanto. Si un ladrón atraca una tienda aprovechando que el guardia de seguridad se pasa los días durmiendo, pues, el guardia de seguridad es un incapaz, pero el ladrón sigue siendo un ladrón, y tiene toda la responsabilidad del robo. Me parece que la situación, entre Ordoñez y Rato, esté un poco en estos términos.

En cualquier caso, me parece una vergüenza que el PP se niegue a una comisión de investigación. Vamos a entregar a Bankia 23.000 millones de nuestro dinero. Tenemos el derecho de saber que ha pasado y quien fue responsable. Tenemos el derecho a ver que esta gente paga por sus errores, y no se jubila con 14 millones mientras que la gente que ha trabajado honestamente toda su vida tiene que pagarse el ambulancia.

Wednesday, 23 May 2012

Pobre Rajoy, solo y abandonado.


La situación del gobierno español empeora cada día. El Sr. Rajoy ha apuntado todo en el respaldo de los mercado y de la Sra. Merkel. Pero los mercados ha seguido especulando, la recesión causada por los recorte ha hundido la bolsa y subido la prima de riesgo (como todos, excepto el PP, decían que iba a pasar), y la Sra. Merkel sólo sabe hablar del pacto fiscal. Un pacto que está hundiendo Europa pero que le sale muy rentable a Alemania.

Irónicamente, ahora Rajoy necesitaría abandonar a la Sra. Merkel y acercarse a las posiciones de Hollande, que con su enfásis en el crecimiento y en un cambio de la política del BCE puede ayudar a España, pidiendo que el BCE compre deuda, una operación vetada por Merkel.

Es decir, para poder levantar a España, el gobierno tendría que hacer un giro de 180 grados en sus alianzas. También necesitaría un gan apoyo de las partes sociales, apoyo que ha perdido, quizás irreparablemente, por su arrogancia. Durante sus primeros 100 días, cuando todavía confiaba en el apoyo del mercado, el Sr. Rajoy ha aprobado medidas claramente ideológicas (y económicamente inútiles) como la reforma laboral. Ha renegado incluso el acuerdo negociado entre los sindicados y la patronal en enero.

Ha aprobado recortes drásticos a golpe de decreto, fuerte de su mayoría absoluta y sin buscar un acuerdo con la oposición o con las partes sociales: ha recortado la sanidad sin hablar co los médicos y la educación sin negociar con los profesores. Esta arrogancia ha aislado al gobierno dentro de su país: ningún partido, excepto el PP, ha aprobado los presupuestos 2012, pero el PP se ha negado a consierar toda enmienda. Ahora el gobierno se encuentra aislado en España y, en Europa, aliado con quien propone políticas que están hundiendo a España.

Los únicos que ahora pueden salvar a Rajoy son, irónicamente, los objetivos de sus peores críticas ideológicas: Obama y Hollande.

A ver como salen de esta...

Thursday, 17 May 2012

It´s the economy, stupid! (20 years later...)


Mientras la economía se desploma, la prima de riesgo sube más que la adrenalina antes de un examen, y la bolsa se desploma más que la adrenalina después del mismo examen, los medios, sobre todo los de derecha, apuntan unánimemente a Grecia como  causa de todo. Es el contagio griego, nos dicen.
Se trata, sin embargo, de los mismos medios que, con una prima de riesgo de 200 y una situación igual de grave en Grecia apuntaban, hace un año, al gobierno Zapatero. La culpa, nos decían los exponentes del PP y los medios de derecha, es del gobierno. Una prima de riesgo de 200 quiere decir que los mercados no confían en el gobierno español, que el gobierno no es capaz de inspirar confianza. El plan del PP, nos decían, es precisamente esto: hacer todo lo que haga falta para inspirar confianza. La prima de riesgo bajará enseguida. Lo que puede cambiar con una elección ganada y con una mayoría absoluta. Ahora la falta de confianza de los mercados ya no es culpa dl gobierno, sino de Grecia. Magic.

A parte la burda retórica de la derecha, la escusa no tiene mucho sentido. No soy economista, pero, de vez en cuando, intento usar el sentido común. Si la situación griega pusiera en peligro la supervivencia del Euro, claramente los inversores abandonarían el Euro y comprarían la otra moneda refugio: el dólar. Por tanto, una crisis generalizada del Euro se vería sobre todo en una subida dramática y repentina del valor del dólar. Ahora bien, es cierto que el Euro está perdiendo valor respeto al dólar, pero, desde el máximo de los últimos 120 días (1.3511) hasta ahora (1.2738) ha perdido un 6%, y vale más del valor mínimo de los últimos 120 días (1.2669 el 16 de enero). Esta no me parece una fuga del Euro.

Además, la prima de riesgo es un factor diferencial, medido con referencia al bono Alemán. En una crisis generalizada del Euro, el bono Alemán también tendría que pagar intereses más altos, y la prima de riesgo no subiría tanto. El bono Alemán, pero, es más estable que nunca.

La subida de la prima de riesgo, en otras palabras, es debida totalmente o casi a problemas internos de la economía Española, en particular a dos: la exposición de los Bancos, y la recesión causada por las medidas de recorte del gobierno.

Sigo usando el sentido común. En la época de la burbuja inmobiliaria los bancos, en lugar de conceder préstamos a actividades productivas y de fomentar la industria, han especulado con casas y terrenos. Casas y terrenos que ahora valen una fracción de su valor. Para poder especular, los bancos españoles pidieron préstamos a los bancos Franceses y Alemanes y ahora no tienen valor para garantizar estos préstamos. Por tanto los bancos se hunden.

Todo el mundo sabe que es necesaria una intervención pública, ya sea de la manera éticamente correcta (nacionalizar los bancos y arruinar a los responsables: en un mundo perfecto, Rato estaría en la cola del INEM) o como se está haciendo (regalando dinero sin pedir responsabilidades). A los mercados esto poco les importa: los mercados se pasan de la ética. Pues, ¿de donde saca España este dinero? No lo puede sacar del banco de España ya que, gracias a la locura de la normativa Europea, ha perdido el control sobre su propia deuda soberana, por tanto se ve obligado a pedir préstamos en el mercado internacional. Pero, ¿Cómo va a pagar los préstamos un país que acaba de hundirse? Hay que recordar que España por un lado no tiene industria y, por el otro, los recortes del gobierno, sobre todo en investigación y educación, garantizan que España no va a tener una industria avanzada durante muchos años. Además los recortes acaban de generar una recesión, y con la recesión disminuye la base fiscal y el gobierno se queda sin dinero.  Por tanto, prestar dinero a España es un riesgo, pero todo el mundo sabe que España va a necesitar mucho dinero.

Los mercados no son buena gente: se trata de especuladores que te pueden matar para quitarte la cartera. Como los especuladores están reaccionando a las dificultades de España se puede saber simplemente escuchando el telediario.
Hasta que continúen los recortes que hunden nuestra economía, hasta que se sigan premiando los que nos han llevado a la crisis y no se pidan responsabilidad, la situación no cambiará, Grecia o no Grecia.

Friday, 27 April 2012

Los inmigrantes, la sanidad, y los titulares.


Entre los recortes al estado de bienestar aprobados por el gobierno Rajoy está la decisión, a partir del 1 de Septiembre, de eliminar la asistencia sanitaria pública a los inmigrantes indocumentados.  Es oportuno preguntarse porque se ha tomado esta decisión ya que desde los puntos de vista económico y social no tiene mucho sentido.

Económicamente, la medida supondrá, según el gobierno, un ahorro de unos 150 millones al año. En realidad, en todos los países en que se han intentado este tipo de medidas, los ahorros se han revelado ilusorios, y se ha llegado incluso (es el caso de California en los años ’90) a la conclusión que la medida suponía un gasto adicional. El problema es que los indocumentados enfermos, sin posibilidad de recurrir al médico de familia, esperarán hasta que su condición sea tan grave como para garantizarle la asistencia en urgencia. Asistir un enfermo grave en urgencias es, claramente, mucho más caro que atender un enfermo en un centro de salud, y muchos países se han dado cuenta que el gasto adicional es a menudo superior al ahorro.

Desde el punto de vista de la salud pública se trata de una medida muy peligrosa: vamos a tener enfermos, posiblemente con enfermedades contagiosas, que seguirán en la calle sin control  médico por falta de papeles. Esto supone un riesgo para todos: las bacterias no piden pasaporte. Se trata, en este caso también, de un fenómeno que se ha observado en otros países que han adoptado este tipo de medidas, máxime en California. Dada la densidad de población en Los Angeles y en Madrid, diría que cualquier efecto negativo para la salud pública que se observó allí lo vamos a observar nosotros multiplicado por cinco o seis veces.

¿Por qué, entonces, se ha tomado esta medida? La razón no es económica (ningún economista serio lo sostendría) ni social, sino mediática. El gobierno está tomando una serie de medidas sumamente impopulares y necesita que se hable de ellas lo menos posible. Para esto, es necesario crear titulares que puedan, por lo menos en la prensa de derecha, remplazar las malas noticias. La prensa de derecha ha conseguido evitar hablar de muchas de las últimas medidas dedicando titular tras titular a la nacionalización de YPF, pero ahora necesita algo más. Una medida populista como esta es lo ideal para desviar el discurso público y atenuar los comentario sobre las medidas que, de verdad, van a afectar a los españoles.

No se trata de una estrategia nueva. La usó, por ejemplo, la Casa Blanca de Reagan en 1983. En Beirut, un terrorista suicida mató a más de 300 soldados Americanos. Pasada la primera emoción, la prensa americana empezó a preguntarse si de verdad la misión en Líbano servía a los intereses de EE.UU. Unas semanas después, el ejercitó americano invadió la isla de Grenada.  La Casa Blanca consiguió su objetivo: ya no se habló de la oportunidad de quedarse en Beirut.

Ahora nos encontramos frente a una estrategia parecida, con una medida económicamente inútil, socialmente dañina, que pero sirve para evitar que en la prensa se hable de otras medidas, mucho menos populistas. Está en nuestras manos hacer sí que la estrategia no funcione.

Sunday, 25 March 2012

¿Derechos humanos o neocolonialismo?

Los días 13 y 14 de Marzo asistí a un seminario sobre “Democracia y Derechos humanos” organizado por la Universidad Autónoma de Madrid con la cooperación de Amnesty International. El seminario fue bastante interesante, se habló de las cosas que uno puede esperar en un seminario de este tipo: la historia filosófico-política de los derechos humanos, el papel de los derechos humanos en la educación, la crisis de las democracias. Todo interesante, todo según un guion bastante conocido. No surprises.

El segundo día, durante el debate que siguió la primera charla, un participante hizo una pregunta que removió bastante las cosas. Empezó como la típica pregunta en un país Latino: extremadamente larga (en estas latitudes, cada pregunta es una mini-charla), que empieza enmarcando un problema, enmarcando el discurso del poniente en ese problema, agradeciendo al poniente su intervención, resumiendo la intervención, resumiendo la historia de la filosofía occidental, resumiendo la carrera de quien pregunta, y así siguiendo. (A veces pienso divertido que mis colegas Americanos se marcharían en masse tras la primera pregunta: las preguntas Latinas son casi tan larga y retorcida como mis escritos.)

Hacia el final de la intervención, el “storm in the little philosophic teapot” (como diría Fodor); la pregunta incómoda: ¿son los derechos humanos otra forma encubierta de neo-colonialismo? Al fin y al cabo, se trata de una invención occidental, y de una invención bastante reciente (no llega a los trescientos años). El Occidente la ve como un valor universal, e intenta imponerla en todo el mundo. ¿No se trata de la definición misma de colonialismo cultural? El preguntante observó como algunas culturas precolombinas no tenían un concepto de derechos humanos individuales al estilo occidental, pero sí garantizaban a las personas como parte de un conjunto y en este conjunto se añadían derechos que los occidentales no reconoce, como los del medioambiente.

La cuestión es embarazosa, y la intervención generó mucho debate. El argumento preferido de quien contestó (incluso varios de los ponientes) fue que en realidad los derechos humanos son más que un concepto cultural que estamos exportando. Se trata de algo que forma parte de la naturaleza del ser humano. Es cierto que fue la Europa ilustrada quien enunció por primera vez los derechos humanos con la claridad que conocemos hoy, pero no por eso se trata de una invención del siglo XVIII. En realidad, las personas, por su naturaleza, tienen un concepto de derechos humanos. Los derechos humanos son parte de nuestro ser social, y la definición del siglo XVIII simplemente enunció lo que ya existía.

Me parece un argumento inválido. Los derechos "del hombre" (para la mujer habrá que esperar más tiempo) de tipo occidental surgieron en el siglo XVIII y no antes simplemente porque no podría darse un concepto de derechos humanos sin la idea moderna de individuo, una idea que empieza a desarrollarse en el siglo XVII. Para Aristóteles o para Santo Tomás, el discurso sobre los derechos humanos no habría tenido ni pie ni cabeza. En la síntesis medieval, el mundo era una pirámide con Dios en la cima, un puzle en que cada pieza cumplía una misión, la Ciudad terrena era un complemento de la Ciudad celeste, y cualquier violación del orden establecido no era una violación de los derechos humano, sino una ofensa a Dios. Incluso la duda de Antígona, al límite del concepto Griego de ciudadanía, no es una cuestión de dilema entre polis y derechos de la persona, sino un dilema entre dos grupos, la polis y la familia, en que el individuo está integrado y que, solos, le otorgan sentido.

Sólo con el individuo agente, con el individuo moderno, con la consideración de una sociedad como suma de individuos, en lugar del individuo como pieza del tejido social, sólo entonces se puede poner el problema de los derechos humanos. Foucault sostuvo (el L'ordre des choses) que el sujeto moderno nace a finales del siglo XVIII, con Kant. Con Kant el problema de la representación (que, nos cuenta otra vez Foucault, esta vez en Les mots et les choses, ya constituía el episteme de la época clásica) toma una dirección nueva: sólo podemos conocer el mundo así como lo experimentamos, a través de nuestro aparato categórico, y no cómo es de verdad. El sujeto racional asume un papel central en el problema del conocimiento. Al mismo tiempo, con Kant, el sujeto se desdobla. Por un lado, somos la transcendental unit of apperception (no sé cómo se dice en Castellano...), la fuente de las condiciones que hacen posible el conocimiento. Por el otro lado somos objetos de conocimiento, objetos en el mundo. Como objetos del conocimiento somos vinculados a las cadenas de la causalidad, como unidades trascendentales somos necesariamente libres (si no caeríamos en la antinomia de la razón práctica). Quizás es un poco exagerado declarar, como hizo Foucault, que hasta el siglo XIX el hombre no existía, pero parece claro que sin este estado dual del hombre, sin esta libertad transcendental a la base de los imperativos morales, tampoco se podría poner la cuestión de los derechos humanos. No es causalidad, claramente, que la primera declaración de los derechos del hombre se produjera también hacia finales del siglo XVIII, y que naciera en los mismos ambientes ilustrados de que Kant escribirá la filosofía.

Tampoco podemos decir que con el nacimiento del hombre moderno y con el problema de la libertad la cuestión de los derechos humanos quedara zancada. Bertrand Russell nos cuenta que Bentham dividió los artículos de la Déclaration des droits de l'homme en tres grupos: los ininteligibles, los falso, y los que tenían las dos características.

En resumen, los derechos humanos no son un hecho natural, no hay un gen de los derechos. Las sociedades más estables que la historia ha conocido no han tenido derechos humanos. Se trata de un hecho cultural, conectado con una concepción del individuo ilustrada y, por tanto, europea. Quien comenta que exportar los derechos humanos es un acto de neocolonialismo tiene buena parte de razón.

Por otro lado, incluso quien sostiene esta tesis estará dispuesto, de alguna manera, a admitir que existe algo en los derechos humanos que podemos considerar universal. El capitalismo es sólo un sistema económico, e imponerlo es un acto colonialista. Las religiones monoteístas son fenómenos culturales particulares. ¿Los derechos humanos son diferentes? ¿Tenemos el derecho en imponerlos? Nos encontramos en un camino muy estrecho entre el relativismo y el absolutismo. No hay que rechazar demasiado el relativismo: no nos olvidemos que la falta de relativismo es precisamente lo de que acusamos a los fundamentalistas. Pero, de alguna manera, creemos, honestamente, que los derechos humanos son diferentes. ¿Porque pensamos que sea licito para las poblaciones extra-Europea oponerse a la exportación del capitalismo, y no a la exportación de los derechos humanos?

Es posible que cada cultura con una historia bastante larga haya encontrado en su camino algún principio que se pueda considerar universal. Este principio es la contribución de esa cultura a la historia de la humanidad. Es muy probable que la cultura occidental tenga mucho que aprender en materia de relaciones sociales armoniosas, de justicia social, de igualdad, o de relación con el medio ambiente. Otras culturas, quizás, han encontrado soluciones en estos campos y deberían poderlas exportar. Quizás la cultura Europea ha encontrado, por casualidad histórica, el concepto universal de derechos humanos. Se trata de nuestra contribución a la historia de la humanidad.

Exportar los derechos humanos de tipo ilustrado es en parte un acto de violencia cultural, y buena parte el problema consiste en determinar quien tiene la legitimidad para cargarse de este acto. Tenemos, por ejemplo, todo el derecho a dudar de la legitimidad de los gobiernos occidentales. ¿Puede exportar derechos humanos quien ha apoyado a Pinochet, Trujillo o Suharto? La OTAN bombardeó Serbia en 1999 para defender los derechos humanos en Kosovo, al mismo tiempo en que apoyaba a Indonesia en su genocidio en Timor Este, al mismo tiempo que Turquía (miembro de la OTAN) intensificaba su ofensiva contra la población Kurda. Los EE.UU. invadieron Iraq para eliminar el mismo dictador que en los años '80 financiaban. Se negaba cualquier ayuda a misiones de paz en Sierra León, pero se financiaba con 1.000 millones de dólares el ejército Colombiano (e, indirectamente, los grupos paramilitares) y la represión anti-campesina en Guatemala.

Aún si admitimos la validez universal del concepto de derechos humanos, cualquier propuesta que venga de gobiernos con esta historia de actuaciones será vista, correctamente, como un acto de neocolonialismo.

Sólo con la creación de organismos internacionales, en que todas las culturas se encuentren, en que todas las culturas contribuyan a la definición de estos derechos, será posible que los derechos humanos sean reconocidos como derechos universales, por encima de las diferencias históricas y culturales.

Monday, 13 February 2012

Financiación privada, sin privados

Las recientes declaraciones del gobierno sobre la financiación privada de la universidad confirman una continuidad entre el gobierno Rajoy y el último gobierno Zapatero. En un documento de 2010 (Estrategia Universidad 2015: La gobernanza de la universidad y sus entidades de investigación e innovación) el ministerio de Universidad delinea una forma de financiación que anuncia la que el gobierno Rajoy quiere implantar:

incentivar cada vez más a las universidades que incrementan
sus recursos mediante la apelación al sector privado.

El ministerio declara apertamente la fuente de estas ideas, que son "inspiradas al modelo USA (sic.)".

Estas palabras necesitarían un profundo debate social sobre las diferencias culturales entre España y EE.UU., sobre la distinta historia y el distinto papel social y cultural de las universidades en ambos países. Habría que abrir un debate político sobre la universidad pública, sobre el papel de la educación (¿cultural o mercantil? ¿formación de ciudadanos intelectualmente sofisticados o de técnicos de empresa?), sobre el conocimiento (¿bien público o de mercado?), sobre el papel de las humanidades (¿bien cultural o educación fuera del mercado?). Si, como decía el ministerio en 2010, la globalización es un hecho, habrá que discutir si hay para ella otra respuesta a parte de la aceptación completa y acrítica que se nos propone.

Pero, dejemos todo esto. Aceptemos, por amor de discusión, que el modelo Americano, con su relación estrecha entre Universidad e industria, ea incondicionalmente positivo, por lo menos para las facultades técnico-científicas, y ocupémonos por el momento sólo de estas, ya que el ministerio mismo no deja tan claro cuál será el papel de las humanidades en su visión mercantilista de la universidad. El problema es: ¿funcionaría en España un modelo parecido?

Hay buenas razones para pensar que no. En EE.UU. este modelo funciona por la presencia masiva de una industria de tecnología avanzada con un gran interés en el desarrollo de la investigación científico-tecnológica de base. Este interés no nace de necesidades puntuales y específicas, sino de la idea que una sociedad avanzada será, directa o indirectamente, beneficiosa para la industria. En 1993 trabajé en los laboratorios de IBM en San José, CA. Allí había, entre otros, un grupo de matemáticos que se ocupaba de teoría de la computación, y un grupo que se ocupaba de física teórica. En la universidad, IBM financiaba todo tipo de investigación de base, desde la teoría de los números hasta la etnometodología. La mayoría de las grandes empresas tecnológicas de EE.UU. tenían una política de financiación parecida. Sin una presencia masiva de este tipo de industria, y sin el tipo de inversión que esta industria representa, el modelo Americano hubiera sido inviable.

En España no existe una sólida de industria tecnológicamente innovadora. Las industrias españolas son, en máxima parte, usuarios de tecnología--incluso de tecnología muy avanzada--pero no son creadores. La industria española, así como se configura hoy, no invertirá en educación superior ni en investigación, simplemente porque no necesita doctores ni los resultados que estos puedan conseguir. Las industrias españolas pagarán para la educación de técnicos poco formados y poco pagados y para una investigación que reducirá la universidad un departamento de desarrollo de proyecto a bajo precio.

Los programas de la "Estrategia 2015" prevén una universidad al servicio de las empresas. En un país donde las empresas son tímidas, jerarquizadas y poco innovadoras esto supone bajar la calidad de la universidad a niveles mínimos. Ya tenemos una universidad que, a parte notable excepciones, no goza de gran prestigio mundial. La "estrategia 2015" nos hará desaparecer del mapa.

En nuestra situación económica y cultural, tendría mucho más sentido dar la vuelta al modelo Americano, desvinculando la universidad de las empresas tradicionales, incapaces de apoyar una universidad de alto nivel. En lugar de poner la universidad al servicio de las empresas, tendría mucho más sentido usar una fuerte inversión pública para transformar la universidad en un líder, en un invernadero para una nueva cultura del desarrollo y de la innovación.

Hay un precedente a que, con las debidas atenciones a las diferencias culturales y a los diferentes equilibrios entre público y privado, nos podemos inspirar: la Universidad de Stanford en los años '30. Construida en el medio de una zona, entonces, profundamente rural y en el medio de la gran depresión, Stanford formaba estudiantes demasiado preparados para su entorno económico. La Universidad usó sus contactos con mecenas y capital de riesgo para hacer lo que en España--a falta de una cultura del riesgo y de una verdadera burguesía emprendedora--se podría hacer con la ayuda del Estado: usar el conocimiento para cambiar su entorno. En el caso de Stanford, el resultado fue lo que hoy conocemos como Silicon Valley, en el caso de España, debería ser un nuevo modelo de desarrollo adapto a las circunstancias en que nos encontramos. El experimento podría funcionar o no (aceptarlo es parte de la cultura del riesgo que nos falta); cierto, no será peor que volver a fomentar la economía del ladrillo y la burbuja inmobiliaria como, parece, el gobierno está haciendo.

Copiar acriticamente el modelo Americano, que no funcionaría en nuestra situación y que incluso en EE.UU. ha entrado en crisis, destruirá la universidad sin ayudarnos a crear un modelo productivo moderno, y nos dejará en las manos de una industria arcaica y anquilosada.

Incluso para copiar hace falta un poco de sentido común.

Tuesday, 10 January 2012

Contra la crisis, vuelve la burbuja inmobiliaria

La crisis ha tenido consecuencias muy graves en España sobre todo porque su economía se basaba en medida excesiva en el ladrillo. España nunca tuvo un verdadero desarrollo industrial, ni una verdadera burguesía industrial, y son estas cosas que habría que fomentar para cambiar el modelo productivo, sobre todo fomentando la creación de industrias innovadoras y fomentando la investigación y el desarrollo avanzado.

Este era un análisis compartido más o menos por todos: derecha, izquierdas, analistas, economistas, emprendedores.

En palabras, of course.

Ahora las medidas del gobierno: se penaliza el consumo con un impuesto que golpea sobre todo a la clase media (el 60% de la recaudación del aumento del IRPF provendrá de los sueldos inferiores a 53000 Euro). Se protegen los patrimonios improductivos, negándose a recuperar el impuesto sobre el patrimonio. Se aumenta el desequilibrio del sistema fiscal (España tiene una presión fiscal entre las más bajas en Europa, pero es sexta por imposición al trabajo): se desincentiva el trabajo y se incentiva la renta pasiva. Se elimina el ministerio de Ciencia, y se elimina, en práctica, la investigación con un recorte de 600 Millones de Euros. Tras dos años en que el gobierno Zapatero ha recortado o congelado, este recorte supone un golpe mortal a la investigación en España. Los mejores investigadores se marcharán (los que se marchan son siempre los mejores, ya que son los que más fácilmente encuentran trabajo en el extranjero). Los burócratas de la investigación, los que fuera de España no encontrarían nada, se quedarán.

El problema, en términos económicos, es sencillo: ¿queremos investigadores de calidad en España? Los investigadores de calidad son relativamente pocos, y todo el mundo intenta llevárselos. Para que se queden hay que darle una buena compensación económica (es curioso que un gobierno que se declara capitalista no aplique aquí una de las normas más básicas del capitalismo) y condiciones para poder hacer bien su trabajo. Si no se las damos, los buenos se irán, y nos quedaremos con los que el resto del mundo no quiere.

Una cosa (entre muchas, sin embargo) diferencia España de los países punteros de Europa, de los que han sufrido mucho menos la crisis: un modelo productivo basado en el conocimiento, una educación bien financiada y de calidad, y una gran consideración, económica y social para la investigación. En el medio de una crisis al principio de que estábamos más cerca de Grecia que de Finlandia, el gobierno ha decidido que la mejor solución es alejarnos de Finlandia y acercarnos a Grecia.

Finalmente, vuelve una de las estrellas de la burbuja inmobiliaria: la deducción por compra de vivienda, una de las medidas más contraproducentes del modelo fiscal español. Es una desgravación que sale muy cara: en 2008 llegó a costar más de 6.000 millones de euros. Es regresiva, porque beneficia más a las rentas más altas y se llega al absurdo de que el Estado subvencione, por ejemplo, mansiones de varios millones de euros si se trata de la “vivienda habitual”. Y además es injusta, porque realmente no ayuda a las familias, sino a las empresas del ladrillo: los vendedores acaban repercutiendo esa deducción en el precio final.

En definitiva, las medidas del gobierno miran a confirmar un modelo económico basado en la construcción. Justamente el modelo económico que nos ha llevado a la crisis.

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